Cansancio, kilos de más y otras señales que podrían tener origen hormonal
“Debe ser el estrés”, “ya se me va a pasar”, “total, a esta altura del año cualquiera anda cansado”. Frases parecidas se repiten a diario en charlas de pasillo, en la fila del súper o en cualquier grupo de amigos. Sin embargo, detrás de esos comentarios que suenan a excusa cotidiana puede esconderse
“Debe ser el estrés”, “ya se me va a pasar”, “total, a esta altura del año cualquiera anda cansado”. Frases parecidas se repiten a diario en charlas de pasillo, en la fila del súper o en cualquier grupo de amigos. Sin embargo, detrás de esos comentarios que suenan a excusa cotidiana puede esconderse algo más profundo. Un grupo de especialistas en endocrinología, reunidos de cara a un congreso científico internacional, advierte que buena parte de los trastornos hormonales y metabólicos —desde la diabetes hasta los problemas de tiroides, pasando por la obesidad— progresan de manera silenciosa y suelen tardar años en recibir un diagnóstico certero.
El cuerpo que avisa bajito
“Tienen una presentación insidiosa, con síntomas inespecíficos que se solapan con patologías muy prevalentes”, explica la endocrinóloga española Nuria Valdés Gallego, integrante del Grupo de Trabajo de Neuroendocrinología de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN). Según detalla, existe un abanico amplio de enfermedades ligadas al sistema hormonal que pueden manifestarse con cansancio, cambios de peso, alteraciones del ánimo o del apetito, entre otras señales tan comunes que rara vez despiertan sospecha médica inmediata.
El cansancio, los cambios de peso y el malestar sostenido pueden ser señales de un desequilibrio hormonal. (Foto: Adobe Stock)
Esa regulación hormonal, explica Valdés Gallego, interviene en funciones tan variadas como el crecimiento, la respuesta al estrés, el metabolismo o los ritmos de sueño, por lo que cualquier desajuste puede traducirse en síntomas muy distintos entre sí y, por eso mismo, difíciles de asociar a una única causa.
La diabetes que no se ve
Algo parecido ocurre con la diabetes tipo 2, una patología que puede avanzar durante años sin dar señales evidentes. “La mejor estrategia para disminuir la incidencia de la diabetes tipo 2 pasa por prevenir el sobrepeso y la obesidad”, sostiene Juan Francisco Merino Torres, endocrinólogo español y coordinador del Área de Diabetes de la SEEN. De acuerdo con su experiencia clínica, existen ciertos perfiles con mayor probabilidad de desarrollarla, entre ellos:
Tener más de 45 años.
Convivir con sobrepeso u obesidad.
Contar con antecedentes familiares de la enfermedad.
Haber atravesado diabetes gestacional, en el caso de las mujeres.
Identificar estos perfiles a tiempo, remarca el especialista, resulta clave para evitar que la enfermedad se detecte recién cuando ya generó complicaciones.
Tiroides, kilos y una etiqueta que tarda en llegar
Los trastornos de tiroides forman parte de la misma lógica. “Prácticamente todas las alteraciones tiroideas son más frecuentes en mujeres que en hombres”, señala Carles Zafón Llopis, endocrinólogo español y coordinador del Área de Tiroides de la SEEN.
El especialista agrega que, aunque hoy se detectan antes que años atrás, muchos pacientes conviven durante largo tiempo con fatiga, cambios de humor o variaciones de peso sin sospechar un origen hormonal. Con la obesidad sucede algo parecido, aunque desde otro ángulo: pese a tratarse de una enfermedad crónica con un fuerte componente genético, todavía no siempre se la aborda como tal.
“Una de las asignaturas pendientes en España es la falta de reconocimiento de la obesidad como una enfermedad”, plantea Irene Bretón Lesmes, endocrinóloga española y coordinadora del Área de Obesidad de la SEEN.
Estos y otros temas se van a profundizar en el 67° Congreso de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición, que se realizará en Santiago de Compostela entre el 21 y el 23 de octubre de 2026. Mientras tanto, el mensaje que repiten los especialistas circula por fuera de cualquier auditorio: prestarle atención a esas señales que parecen menores puede ser la diferencia entre un diagnóstico a tiempo y años de buscar respuestas.