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Cultura

La historia detrás del asesinato de Tupac: una traición y una gran herida a cerrar en el mundo del hip hop 30 años después

Las luces del MGM Grand se apagaban sobre una noche que, sin saberlo, marcaría en un antes y un después para la música y la cultura popular. Era el 7 de septiembre de 1996 en Las Vegas . Tupac Shakur , de 25 años, había asistido al combate de boxeo entre Bruce Seldon y Mike Tyson , amigo y figura pa

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La historia detrás del asesinato de Tupac: una traición y una gran herida a cerrar en el mundo del hip hop 30 años después
La última imagen de Tupac Shakur antes de morir el 13 de septiembre de 1996.

Las luces del MGM Grand se apagaban sobre una noche que, sin saberlo, marcaría en un antes y un después para la música y la cultura popular. Era el 7 de septiembre de 1996 en Las Vegas. Tupac Shakur, de 25 años, había asistido al combate de boxeo entre Bruce Seldon y Mike Tyson, amigo y figura paterna simbólica para muchos en el mundo del rap. Esa misma noche, en el vestíbulo del hotel, estalló una pelea entre la comitiva de Tupac y Orlando Anderson, un joven asociado a los South Side Compton Crips. Lo que pareció un altercado callejero más en la efervescente escena del hip hop de los 90 sería, horas después, el prólogo de un crimen que dejaría una herida abierta durante tres décadas.

Minutos después de la pelea, Tupac y su amigo Suge Knight, fundador de Death Row Records, salían del hotel en un BMW negro. En un semáforo cerca del Flamingo Road, un Cadillac blanco se detuvo a su lado. Desde la ventanilla del pasajero, alguien abrió fuego. Tupac recibió cuatro impactos: dos en el pecho, uno en el brazo y otro en la pierna. El conductor, Knight, resultó herido de bala en la cabeza. Ambos fueron trasladados al hospital, pero Tupac, tras seis días de agonía, falleció el 13 de septiembre de 1996. Su muerte no solo truncó la carrera de uno de los artistas más influyentes de su generación, sino que también encendió la mecha de una de las mayores rivalidades en la historia de la música: la guerra entre las costas Este y Oeste del rap estadounidense.

El contexto de los años 90 es inseparable de la tragedia. El hip hop vivía una época dorada, pero también profundamente dividida. En Nueva York, Bad Boy Records, liderada por Sean “Puffy” Combs, representaba el sonido más comercial y orientado al mainstream. En Los Ángeles, Death Row Records, con figuras como Dr. Dre y Tupac, encarnaba el “gangsta rap”, crudo, político y conectado con la realidad de las calles. La tensión entre ambas costas se alimentó de letras, declaraciones públicas y, en ocasiones, de violencia real. Tupac, encarcelado en 1995 por un caso de agresión sexual que siempre negó, salió bajo fianza gracias a Suge Knight, quien pagó su libertad a cambio de que grabara para Death Row. Desde entonces, Tupac se convirtió en el rostro más visible de la costa Oeste, y sus ataques verbales hacia Combs y The Notorious B.I.G., su máxima estrella, avivaron el fuego.

Tupac en una foto de archivo

Fin a las teorías conspiratorias

Muchos vieron en el asesinato de Tupac una extensión lógica de esa guerra. Las teorías de conspiración se multiplicaron: desde la implicación de la policía de Las Vegas hasta la participación de agentes de la DEA o incluso la idea de que Tupac seguía vivo, oculto en alguna isla del Caribe. Sin embargo, durante años, el caso permaneció sin resolver, alimentado por testigos que se negaron a colaborar, por la cultura del “no snitching” (no delatar) en las comunidades afectadas por las bandas, y por la falta de pruebas concluyentes.

La historia dio un giro inesperado en 2023, cuando Duane “Keffe D” Davis, tío de Orlando Anderson y exlíder de los Crips, publicó un libro de memorias en el que admitía su participación en el tiroteo. Aunque sus declaraciones no fueron suficientes para abrir un proceso judicial de inmediato, sembraron la semilla para que, años después, la fiscalía del condado de Clark retomara el caso con nuevas pruebas y testimonios. En agosto de 2026, casi 30 años después del crimen, Davis fue llevado a juicio, acusado de orquestar el asesinato como venganza por la pelea en el MGM Grand.

El juicio, que comenzó el 10 de agosto de 2026, ha sacado a la luz grabaciones, entrevistas y declaraciones que pintan un cuadro más claro de aquella noche. La fiscalía sostiene que Davis no apretó el gatillo, pero sí proporcionó el arma, organizó el ataque y dio las órdenes. Su defensa, por su parte, argumenta que las declaraciones de Davis fueron exageradas o sacadas de contexto, y que no hay pruebas físicas que lo vinculen directamente con el tiroteo.

Treinta años después, el caso de Tupac ya no es solo un misterio criminal, sino un símbolo de una época marcada por la violencia, la rivalidad y la búsqueda de justicia en un sistema que durante décadas pareció haber olvidado a una de sus víctimas más icónicas. El juicio en Las Vegas no solo busca determinar la culpabilidad de un hombre, sino cerrar, al menos en parte, una herida que ha definido la historia del hip hop y la cultura popular durante tres décadas.

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