
El juicio Khalid Sheikh Mohammed por los atentados del 11 de septiembre tiene fecha definitiva: el 5 de junio de 2028. El magistrado militar, teniente coronel Michael Schrama, dictó la orden el pasado miércoles en la base de Guantánamo, Cuba, tras rechazar la propuesta de la fiscalía de iniciar en enero de 2027, según reportó NBC News.

Este proceso judicial 9/11 se encamina a juzgar al autoproclamado “cerebro” de la masacre, un hombre que ha permanecido bajo custodia estadounidense desde 2003 y en la base naval desde 2006, tal como consigna ABC News. La resolución busca cerrar un ciclo de impunidad tras un cuarto de siglo de disputas sobre la CIA tortura y los derechos procesales de los acusados.
Quién es Khalid Sheikh Mohammed y su rol en el 11-S
El acusado, un ingeniero educado en Estados Unidos, es el eje central de este proceso. Según los documentos judiciales citados por BBC, el detenido confesó haber concebido la idea de entrenar pilotos para estrellar aviones comerciales contra edificios emblemáticos y haber presentado el plan a Osama Bin Laden.

La fiscalía lo acusa de orquestar la operación de principio a fin. El plan resultó en la muerte de 2.976 personas tras impactar las Torres Gemelas, el Pentágono y un campo en Pensilvania, conforme detalló ABC News.
Qué sucedió con el acuerdo de culpabilidad
El juicio llega tras una saga legal fallida que intentó evitar un proceso largo. En julio de 2024, Mohammed y dos cómplices firmaron un acuerdo de culpabilidad para evitar la pena de muerte a cambio de cadena perpetua.

No obstante, el entonces secretario de Defensa, Lloyd Austin, revocó el trato días después bajo el argumento de que una decisión de tal magnitud debía recaer en él como autoridad superior, según publicó ABC News. La medida fue respaldada por un tribunal federal de apelaciones en Washington, D.C., que ratificó la autoridad de Austin para bloquear el pacto, de acuerdo con The Guardian.
Por qué se ha demorado el proceso judicial
Un factor determinante en la demora de más de una década es la controversia sobre las pruebas obtenidas bajo coacción. Los abogados defensores sostienen que el proceso está viciado por las técnicas de interrogatorio aplicadas en prisiones secretas de la CIA.
Un informe del Senado estadounidense de 2014, citado por NBC News, confirmó que Mohammed fue sometido a ahogamientos simulados en 183 ocasiones. The Guardian agrega que el uso de estas prácticas, sumado al aislamiento y abuso, provocó que otro implicado, Ramzi bin al-Shibh, fuera declarado mentalmente incompetente debido a un trastorno de estrés postraumático, separando su caso del principal.
Quiénes son los otros acusados del 11 de septiembre
Junto a Mohammed, otros tres hombres enfrentarán el tribunal en 2028: Walid bin Attash, Ali Abdul Aziz Ali y Mustafa Ahmed al-Hawsawi. Según The Guardian, Attash es señalado por operar un campo de entrenamiento en Afganistán, mientras que Ali ayudó a financiar la operación y a inscribir a los secuestradores en escuelas de vuelo.

Por su parte, Al-Hawsawi es acusado de proveer efectivo, tarjetas de crédito y vestimenta para los ejecutores del ataque. La fiscalía busca aplicar la pena capital para todos ellos, en lo que es calificado como uno de los casos penales más complejos de la historia.
Contexto de Guantánamo y las comisiones militares
El juicio se desarrolla bajo el sistema de comisiones militares, un esquema instaurado tras los ataques que ha enfrentado constantes desafíos legales. El juez Schrama es el quinto magistrado asignado al caso desde la primera lectura de cargos en 2012, informó The Guardian.
El magistrado calificó la actual orden procesal como “el andamiaje general” necesario para resolver las mociones sobre la admisibilidad de pruebas y el cumplimiento de las normas. Este paso resulta indispensable para llegar al juicio sobre los méritos, según BBC.
Impacto internacional y futuro del caso
La búsqueda de justicia mantiene dividida a la opinión pública y a las familias de las víctimas. Terry Strada, líder de 9/11 Families United, ha manifestado que los familiares están dispuestos a esperar el tiempo necesario para que “el castigo se ajuste al crimen”, abogando por la pena de muerte, de acuerdo con The Guardian.
Este proceso es considerado por el gobierno estadounidense como “el juicio por el acto criminal más grave en suelo americano en la historia moderna”. La resolución final no solo cerrará un capítulo de 25 años para los afectados, sino que definirá el legado de la política antiterrorista y el estándar de justicia internacional ante crímenes de guerra.