El expresidente hondureño pasó en apenas nueve meses de purgar una condena de 45 años de cárcel, convicto por narcotráfico, a ser indultado por Donald Trump y ahora a ser beneficiado con el sobreseimiento de las causas por fraude y lavado de dinero que se le seguían en su país. La decisión también benefició a otro exmandatario, Porfirio Lobo, incluido en su expediente.