Su abuelo asegura que comenzó a presentar fiebre y llanto varias horas después de la vacunación. (FOTO: Infobae)

Una visita rutinaria a un centro de salud terminó convertida en una tragedia familiar en Comayagua.

Un bebé de entre 11 y 12 meses murió varias horas después de recibir tres vacunas en un establecimiento sanitario de La Granja, según denunció públicamente su abuelo, José Dolores Cabrera.

De acuerdo con su relato, el menor llegó aparentemente en buenas condiciones junto a su madre entre las 8:00 y 9:00 de la mañana. Después de ser vacunado, comenzó a presentar fiebre y llanto alrededor del mediodía y falleció cerca de la medianoche.

La familia exige saber qué ocurrió. Pero determinarlo requiere algo más que establecer que ambos hechos sucedieron el mismo día.

En vigilancia sanitaria existe una categoría específica para estos episodios: Evento Supuestamente Atribuible a la Vacunación o Inmunización (ESAVI).

El término se utiliza cuando aparece un problema de salud después de una vacuna y debe investigarse. Sin embargo, no significa automáticamente que la vacuna haya causado el evento.

La investigación debe reconstruir, entre otros elementos, qué vacunas recibió el menor, sus lotes, la cadena de frío, la forma en que fueron administradas, antecedentes médicos, síntomas previos, evolución clínica y causa forense de muerte.

También deberá determinarse si otros niños recibieron dosis de los mismos lotes y presentaron eventos similares.

Su abuelo asegura que comenzó a presentar fiebre y llanto varias horas después. (FOTO: Noticias 24/7)

Honduras ya enfrentó una alarma parecida este año

El caso adquiere especial sensibilidad porque Honduras investigó tres muertes de menores ocurridas en abril de 2026 después de procesos de vacunación.

En aquel momento, la Secretaría de Salud activó protocolos de vigilancia y mantuvo los casos bajo investigación antes de establecer conclusiones.

Después de aproximadamente dos meses de análisis clínicos, epidemiológicos y forenses, Salud informó en julio que no encontró relación causal entre las vacunas y aquellas tres muertes.

Medicina Forense determinó que las menores habían fallecido por procesos infecciosos graves y otras condiciones médicas, mientras las autoridades descartaron fallas en la conservación, calidad o administración de las vacunas.

Ese antecedente muestra por qué una conclusión inmediata puede resultar equivocada en cualquiera de las dos direcciones.

No corresponde asumir que la vacuna provocó la muerte, pero tampoco ignorar la denuncia familiar sin una investigación técnica.

La familia afirma que el bebé llegó “sanito” y que horas después sufrió un deterioro repentino.

La investigación deberá establecer si existía alguna infección o condición previa que todavía no hubiera producido síntomas visibles, si ocurrió una reacción adversa extraordinaria o si intervino alguna otra causa.

También será importante conocer cuáles fueron exactamente las tres vacunas administradas, información que todavía no aparece detallada en los reportes públicos disponibles sobre este caso.

Hasta que exista una evaluación médica y forense, cualquier afirmación causal sería prematura.

Honduras investigó tres casos similares durante 2026 y posteriormente descartó una relación con las vacunas. (FOTO: El Heraldo)

Un caso que exige rapidez y transparencia

Para la familia, obtener una explicación es una necesidad inmediata. Para Salud, existe además otro desafío: comunicar los resultados sin alimentar conclusiones anticipadas que puedan generar temor hacia la vacunación.

Honduras cuenta con un sistema de farmacovigilancia precisamente para investigar estos episodios y distinguir entre una reacción relacionada con una vacuna y un hecho que simplemente ocurrió después de ella.

En Comayagua, por ahora, existe una tragedia y una secuencia de hechos que debe esclarecerse.

Lo que todavía no existe es una causa científicamente establecida.