
Un estudio de la Universidad de Binghamton, en Estados Unidos, sugiere que el deterioro de la memoria podría empezar en la mediana edad y no solo en etapas avanzadas de la vida, un hallazgo que apunta a ese período como un punto de transición para cambios en el cerebro y en la forma en que se recuperan los recuerdos.
“Estamos observando un gran descenso en la precisión de la memoria entre las personas de 20 a 30 años y las de 50. Algunos de estos procesos del hipocampo (NdeR: una región del cerebro) comienzan a deteriorarse ya en la mediana edad”, afirmó Ian McDonough, profesor asociado de psicología de esa universidad y coautor del trabajo, que fue publicado en Cerebral Cortex.
El estudio se basó en cerca de 60 adultos de entre 18 y 74 años. Los participantes vieron rostros vinculados con distintos objetos y escenas y, después de un descanso de cinco minutos, completaron una prueba para identificar la asociación correcta mientras una resonancia magnética registraba la actividad del hipocampo.
McDonough explicó que la prueba replica tres momentos de la formación de recuerdos: la codificación inicial, un período breve en el que el hipocampo reproduce la experiencia para estabilizarla y la recuperación posterior cuando esa información vuelve a ser necesaria. La pregunta central, dijo, era cómo altera el envejecimiento la continuidad de la información entre esas etapas.

La mediana edad apareció como un punto de inflexión
En las personas de mediana edad, el fallo más frecuente no era olvidar por completo un rostro, sino confundirlo con el objeto o la escena equivocados. Reconocían que esa cara ya había aparecido antes, pero no podían reconstruir el vínculo exacto entre los elementos presentados.
“Estamos observando un gran descenso en la precisión de la memoria entre las personas de 20 a 30 años y las de 50. Algunos de estos procesos del hipocampo comienzan a deteriorarse ya en la mediana edad”, afirmó McDonough. “Esto sugiere que la mediana edad es realmente un punto de transición”.
El investigador describió ese error como una sensación de familiaridad sin precisión. “Se vuelve difícil porque ahora todas estas imágenes en la pantalla durante la prueba parecen familiares”, dijo. “Saben que ya las han visto antes, pero ahora lo que tienen que recordar es ese vínculo específico. Y ahí es donde, a medida que las personas envejecen, comienzan a mostrar realmente estos errores”.
Ese resultado responde a la pregunta central del trabajo: el cambio no se limita a una pérdida general de memoria en la vejez, sino que aparece antes y afecta en particular la capacidad de recuperar asociaciones precisas entre estímulos que ya resultan familiares.

Los adultos mayores no mostraron menos reactivación del hipocampo
Al comparar a adultos jóvenes y mayores, los investigadores partían de una expectativa: que los participantes de más edad presentarían una actividad menor del hipocampo al acceder a los recuerdos. El resultado fue distinto.
En los adultos jóvenes, cuando había errores de memoria, el cerebro no reactivaba los patrones originales de codificación, algo que el equipo consideró previsible. En los adultos mayores ocurrió lo contrario: los errores aparecieron junto con una fuerte reactivación de esos mismos patrones de memoria en el hipocampo.
“Cuanto más reactivan el hipocampo de forma consistente con la codificación, más probabilidades tienen de cometer estos errores de memoria”, señaló McDonough. “Así que, en lugar de que ese patrón de reactivación se asocie con una mejor memoria, se asocia con esos errores”.
Según el trabajo citado por Cerebral Cortex, todavía no está claro por qué esa reactivación intensa acompaña respuestas equivocadas en los adultos mayores. McDonough indicó que futuras investigaciones podrían estudiar por separado la codificación, la consolidación y la recuperación de la memoria en cada individuo, además de analizar cómo la estimulación cerebral después del aprendizaje modifica el rendimiento.
El profesor sostuvo que estos datos refuerzan la necesidad de observar con más atención a personas de mediana edad durante períodos prolongados. “Realmente no comprendemos bien científicamente lo que sucede en la mediana edad, porque el cerebro no se deteriora de manera uniforme durante este período, sino que algunas regiones se deterioran más rápido que otras”, dijo McDonough. “Encontrar cuándo se producen esos puntos de inflexión será importante”.