Una cliente cuenta billetes de dólar frente a un puesto de venta de carne en un mercado. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Son las seis de la mañana en el puesto de carne del mercado central. Elena Rivera pasa los dedos por el monedero arrugado, contando por tercera vez los billetes y monedas que destinó para las compras de la semana. Frente a ella, las libras de posta y pollo fresco cuelgan bajo la luz ámbar del tramo.

Sin embargo, para Elena, madre soltera de dos niños de ocho y once años, la carne se ha vuelto progresivamente un lujo inalcanzable. “Antes compraba dos o tres libras a la semana para asegurar el almuerzo de mis hijos. Ahora solo me alcanza para media libra, y eso si la estiro haciéndola picada con bastante verdura o en sopas”, comenta Elena mientras suspira.

Su salario mensual sigue siendo el mismo, pero el dinero parece desaparecer del bolsillo en cuanto llega a la caja registradora o al mostrador del mercado. La realidad que vive Elena en su hogar urbano no es un caso aislado, sino el reflejo directo de las cifras que mes a mes registra la economía nacional.

Las cifras oficiales confirman la asfixia cotidiana que experimentan los hogares. Según los registros de la Oficina Nacional de Estadística y Censos (ONEC), dependencia del Banco Central de Reserva (BCR), la Canasta Básica Alimentaria (CBA) en el sector urbano ha mantenido un vertiginoso curso ascendente durante los primeros siete meses de 2026.

Una infografía de Infobae detalla el aumento de la canasta básica en 2026, que alcanzó los 261,48 dólares en la zona urbana y 186,50 dólares en la rural durante julio. (Imagen Ilustrativa Infobae)

En enero de este año, el costo mensual de la canasta básica por familia (calculado para un hogar de 3.73 miembros) se situó en $250.82. Para febrero registró un alza a $252.66, cifra que siguió escalando en marzo ($254.64) y abril ($256.71). Lejos de encontrar un techo o estabilizarse, en mayo la cifra alcanzó los $258.22, rozando los doscientos sesenta dólares en junio ($259.95), hasta romper la barrera y posicionarse en $261.49 para el mes de julio.

Este comportamiento representa un incremento acumulado de $10.67 en tan solo siete meses, un golpe severo para los ingresos fijos de las familias de menores recursos. Si se desglosa el costo diario por persona, este pasó de $2.0377 en enero a $2.1244 en julio (alcanzando $2.2415 y $2.3368 respectivamente al sumar el 10% del costo estimado de cocción).

El encarecimiento de la carne obliga a las familias a modificar su dieta diaria

La carne en particular ha mostrado un encarecimiento constante en la dieta diaria. La porción per cápita diaria de carnes comenzó el año con un valor de $0.5165 en enero, subiendo gradualmente a $0.5185 en febrero, $0.5250 en marzo, $0.5326 en abril, $0.5409 en mayo y registrando sus puntos más altos en junio ($0.5407) y julio ($0.5457).

Otros productos de la canasta básica que subieron de precio entre enero y julio de 2026 según la tabla de la ONEC/BCR (tortillas, verduras, huevos, leche fluidas, grasas y azúcar)

Una balanza metálica suspendida en un puesto de carnicería pesa una pequeña porción de carne frente a la figura de un comerciante al fondo. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Para Elena, estas métricas y decimales no son simples estadísticas; son decisiones dolorosas en la mesa. Reducir la carne ha sido la primera medida de emergencia para evitar que falte el arroz, los frijoles o la leche de sus hijos.

Mientras la canasta básica urbana roza los $261.50, familias como la de Elena continúan haciendo malabares diarios, ajustando el cinturón al límite y esperando que los precios den tregua en un mercado cada vez más costoso.

Frente a este panorama, la mayoría de los hogares, el presupuesto ya no alcanza para cubrir las necesidades alimentarias mínimas sin recurrir al endeudamiento o al sacrificio de otros rubros esenciales como la salud, la educación y el pago de servicios básicos.