El cardiólogo y director general de la Fundación EPIC, José Ramón Rumoroso, ha advertido de que el cambio de ritmo "brusco" al terminar las vacaciones y volver al trabajo genera unas condiciones de estrés que, si se mantienen en el tiempo, pueden perjudicar la salud cardiovascular.
"El problema no es trabajar, sino el cambio brusco: en verano bajamos revoluciones y, al volver, pretendemos pasar de cero a 100 en cuestión de días", ha aseverado para abogar por una adaptación progresiva a la rutina, manteniendo hábitos saludables relacionados con el sueño, la alimentación o la actividad física.
Según ha explicado, el estrés crónico se ha relacionado con hipertensión y con un mayor riesgo cardiovascular, pero el vínculo entre estrés psicológico y enfermedad cardiovascular es compleja y no debe interpretarse como una asociación directa de causa y efecto en cada individuo.
Rumoroso ha detallado que el insomnio persistente, la irritabilidad, las dificultades de concentración y el agotamiento mental son señales de sobrecarga de estrés, pero ha advertido de que hay síntomas que requieren ser consultados con un especialista, sobre todo cuando se repiten, aparecen en reposo o interfieren con la actividad habitual.
"Palpitaciones frecuentes, opresión o dolor en el pecho, falta de aire, cansancio desproporcionado, dolores de cabeza persistentes o cifras de tensión arterial elevadas mantenidas no deberían despacharse simplemente como 'cosas del estrés'", ha precisado.
En esta línea, ha insistido en la importancia de no retrasar una consulta por estar de vacaciones. "El corazón no espera a septiembre", ha subrayado.
CLAVES PARA UNA VUELTA SALUDABLE
Desde la Fundación EPIC han detallado cinco claves para ayudar a que la vuelta al trabajo sea saludable para el corazón. En primer lugar, han recomendado recuperar antes los horarios regulares de sueño y evitar pantallas inmediatamente antes de acostarse.
"Dormir mal de forma continuada puede favorecer un peor control de la presión arterial, alterar el metabolismo y aumentar la sensación de estrés del día siguiente. Cuando el sueño falla, resulta mucho más difícil mantener el resto de los hábitos saludables", ha explicado Rumoroso.
Asimismo, han insistido en la importancia de una adaptación progresiva, sin necesidad de cambiar todos los hábitos el primer día, y han aconsejado que, durante la jornada laboral, se rompa el sedentarismo levantándose de forma periódica, caminando durante llamadas o utilizando las escaleras.
"Pasar ocho o 10 horas sentado tiene un impacto propio, aunque después hagamos algo de ejercicio. El error es pensar que todo se compensa. Dormir cuatro horas y pretender recuperarlo el fin de semana, o permanecer sentado prácticamente todo el día y confiar en que media hora de gimnasio lo solucione, no es la mejor estrategia", ha señalado Rumoroso.
En paralelo, han instado a mantener una actividad física regular y adaptada a la condición física de cada persona, ya que supone uno de los pilares de la prevención cardiovascular. Por último, han subrayado que se debe acudir a atención médica ante palpitaciones recurrentes, dolor u opresión en el pecho, falta de aire, mareos, desmayos o una presión arterial persistentemente elevada.


