La nave Link se acercó a 15 kilómetros del telescopio Swift y reunió imágenes y datos útiles para futuras misiones de mantenimiento de satélites (Imagen Ilustrativa Infobae)

El intento por rescatar al telescopio Swift de la NASA quedó muy cerca de concretarse, aunque finalmente no pudo completarse. Una nave privada se acercó al satélite, tomó imágenes y reunió datos, pero no tuvo combustible suficiente para empujarlo a una órbita más alta y evitar su caída.

La firma Katalyst Space Technologies había sido contratada por la NASA para llevar adelante la misión. Su nave, llamada Link, fue lanzada en julio con el objetivo de darle más tiempo de vida al telescopio Swift, que desde hace años pierde altura y se acerca de manera gradual a la atmósfera terrestre.

La nave tuvo problemas poco después del lanzamiento

Según explicó Ghonhee Lee, director ejecutivo de Katalyst, la nave entró en un giro fuera de control poco después de despegar. Los equipos en tierra lograron estabilizarla, pero en esa maniobra gastaron una parte importante del combustible.

Ese fue el problema central de la misión. Cuando Link consiguió acercarse al telescopio, ya no tenía el combustible necesario para moverlo a una órbita más alta, que era el objetivo principal del operativo.

Jared Isaacman afirmó que la NASA debe intentar misiones para reparar o extender la vida útil de naves espaciales cuando cuesten menos que reemplazarlas /REUTERS/Evelyn Hockstein/File Photo

Estuvimos muy cerca, pero a la vez muy lejos”, dijo Lee en declaraciones recogidas por Associated Press.

El acercamiento sirvió como prueba para futuras misiones

Aunque el rescate había sido cancelado en agosto, la empresa decidió aprovechar la nave para hacer una práctica en condiciones reales. El martes, Link se acercó a 15 kilómetros (9 millas) de Swift y usó sus sensores para estudiar el estado del telescopio.

La maniobra no alcanzó para salvarlo, pero sí permitió obtener información útil para futuras misiones de mantenimiento de satélites en el espacio.

Lee contó que la misión se organizó en apenas nueve meses, un plazo corto para una operación de este tipo. Según explicó, esa urgencia hizo que muchas veces los ingenieros tuvieran que trabajar con piezas disponibles en ese momento, en lugar de esperar los componentes que preferían usar.

La NASA considera que estas pruebas igual valen la pena

La NASA pagó 30 millones de dólares por esta misión. Desde el comienzo, tanto la agencia como la empresa sabían que se trataba de una prueba arriesgada.

Después del lanzamiento del telescopio espacial Roman, el administrador de la NASA, Jared Isaacman, se refirió al resultado de la operación. “Lamentablemente, no fue el resultado que esperábamos”, dijo. Y agregó: “Pero ese es precisamente el tipo de misiones que deberíamos llevar a cabo en la NASA. Aprenderemos de esta experiencia”.

Katalyst Space desarrolla una nave más avanzada con la mira puesta en futuras misiones sobre el telescopio Hubble y otros satélites envejecidos (Imagen Ilustrativa Infobae)

Isaacman señaló que, si cuesta menos reparar o extender la vida útil de una nave espacial que reemplazarla, entonces vale la pena intentarlo. En ese sentido, explicó que Roman fue diseñado para poder ser recargado con combustible en el futuro, aunque trabajará a 1,6 millones de kilómetros de distancia.

Swift podría caer a la atmósfera entre octubre y fin de año

El telescopio Swift fue lanzado en 2004 para estudiar algunas de las explosiones más grandes del universo. Todavía sigue funcionando, pero cada vez está más bajo.

Según la NASA, las tormentas solares intensas de los últimos años hicieron que el telescopio perdiera altura antes de lo esperado. Hasta el viernes, orbitaba a 335 kilómetros (208 millas) de la Tierra, cerca de la mitad de la altura que tenía al comienzo de su misión.

La agencia calcula que Swift entrará en la atmósfera en algún momento entre octubre y fin de año. La semana pasada, además, reanudó las observaciones con el telescopio, después de haberlas frenado a comienzos de año para ahorrar energía.

La misión de Katalyst Space sufrió un giro fuera de control poco después del lanzamiento y consumió una parte clave del combustible /REUTERS/NASA/Ron Beard

Las futuras misiones

Lee dijo que es poco probable que Link tenga combustible suficiente para intentar otro acercamiento a Swift. De todos modos, la nave todavía puede seguir probando sus tres brazos de 1 metro (3 pies) y enviar datos antes de desintegrarse en la atmósfera en las próximas semanas.

La empresa también trabaja en una nave más avanzada que, en el futuro, podría ayudar al telescopio espacial Hubble, cuya órbita también se vio afectada por la actividad solar.

Al Hubble todavía le quedan algunos años de vida, ¿verdad? Así que la buena noticia es que esto no es inminente”, dijo Lee.

También sostuvo que el mantenimiento de telescopios viejos y otros satélites era hasta ahora “un concepto muy, muy especializado”, pero que este tipo de tareas podría volverse más común con el tiempo.

Entre las imágenes difundidas sobre la misión aparece una foto del módulo Link con sus tres propulsores de xenón encendidos el 30 de agosto de 2026. Otra muestra a Kieran Wilson y Hunter Robertson, ambos de Katalyst Space, junto a la nave durante pruebas realizadas el 17 de abril de 2026 en el Centro Goddard de la NASA, en Maryland.