
La casa real noruega vuelve a estar en el centro de todas las atenciones debido al próximo funeral del rey Harald de Noruega, cuya despedida oficial tendrá lugar este miércoles 9 de septiembre, doce días después de su fallecimiento. Sin embargo, no es el desaparecido monarca quien acapara las noticias sobre la institución europea, sino su nieto Marius Borg Høiby. Tras verle aparecer portando su féretro junto a sus hijos y nietos de sangre, el primogénito de la reina Mette-Marit vuelve a los titulares tras conocerse que continuará en prisión preventiva, según estaba previsto.
Así lo ha acordado el tribunal de Oslo en la tarde del lunes, decidiendo que Borg tendrá que pasar otras cuatro semanas encarcelado bajo vigilancia electrónica. La medida llega como consecuencia de la petición de la Fiscalía, que solicitó la extensión de esta pena, y la aceptación del equipo jurídico del joven. Marius, por lo tanto, tendrá que seguir llevando una pulsera electrónica en el tobillo mientras esté en Skaugum, el que hasta la fecha era el hogar de los ahora reyes.
“El acusado deberá permanecer en su domicilio a menos que tenga que salir por motivos de trabajo, escuela, tratamiento médico o para visitar a su familia”, ha dictaminado el tribunal. La fecha límite de esta resolución es el 5 de octubre, día en el que se entiende que el hijastro del rey Haakon se librará de esta custodia policial, si no surgen otros procedimientos.
Si bien la medida judicial implica que no puede abandonar el recinto real, se ha decretado una excepción y es que podrá abandonar temporalmente Skaugum para asistir al funeral del rey Harald, este miércoles 9 de septiembre.
Todo apunta a que tendrá un lugar junto a la familia real y probablemente se sentará junto a los nietos del fallecido Harald, como ya sucedió en las primeras despedidas, en las que el condenado formó parte de estos momentos tan solemnes a pesar de la polémica que gira en torno a él. Cabe recordar que uno de los gestos más polémicos, más allá de que le designaran como uno de los portadores del ataúd, fue el leer su nombre en una corona de flores que se situó junto al féretro.
Controles estrechos y vigilancia permanente
Aunque pueda parecer que la situación se ha normalizado, lo cierto es que Marius Borg sigue realizándose controles de drogas de manera periódica, tal y como decretaron la Fiscalía junto al Servicio Penitenciario y de Libertad Condicional de Noruega. Los mismos organismos fueron los que le impusieron la vigilancia electrónica y el uso del grillete en el tobillo que no le permite salir de Skaugum.
El hijo de la reina Mette-Marit, por su parte, no ha dejado de insistir en que no existe riesgo de reincidencia. Una afirmación que su abogado no deja de defender cada vez que tiene ocasión. De momento no han convencido al Tribunal de Apelación, que sigue decidiendo si admite o no a trámite el recurso que Marius Borg presentó para poder vivir de la forma más normal posible, alejándose todo lo posible del foco mediático.




