
Japón es uno de los destinos estrella en estos últimos años para las personas que quieren viajar y descubrir una cultura totalmente diferente a la occidental. Además, los requisitos para entrar al país como turista desde España son sencillos.
Como país extranjero, los españoles tiene permitido realizar el conocido “Tax-Free”, un servicio en el que los turistas pueden comprar exentos de impuestos. Sin embargo, a partir del 1 de noviembre de 2026, Japón prepara cambios relevantes en su política relacionada con este área: los viajeros deberán pagar el producto al completo, con tasas incluidas y recibirán la devolución del impuesto al consumo al momento de salir del país.
Este cambio supone el fin del sistema vigente desde hace décadas, bajo el cual los viajeros con pasaporte extranjero podían presentar su documento de identidad en las tiendas y pagar directamente libre de impuestos. Esta reforma responde a una necesidad de cerrar una brecha de fraude estructural en la que compradores que adquirían bienes con esta regla, luego los revendían dentro del propio país sin exportarlos. En especial, objetos de lujo como relojes o bolsos de alta gama.
El nuevo procedimiento paso a paso
Bajo el sistema que entra en vigor el próximo 1 de noviembre de 2026, el proceso cambia en su mecánica, pero el requisito mínimo de gasto (5.000 yenes antes de impuestos y por día) se mantiene. Según Japan Guide, al adquirir un producto en una tienda habilitada, el turista deberá presentar su pasaporte, abonar el precio con impuesto incluido y luego recibirá un código QR para registrar los datos del pasaporte, la información de contacto y el método de reembolso en la plataforma J-TaxRefund.

El momento clave llega en el aeropuerto, ya que antes de facturar el equipaje, el viajero deberá acudir a un terminal de aduana para presentar el pasaporte y los registros de compra. Sin embargo, también puede hacerlo accediendo a la web de Visit Japan Web. Una vez aportada la información necesaria, las autoridades verificarán que los productos salen del país. Habrá dos tipos de respuesta: verde, que significa pasar directamente al check-in; y roja, que deberán someterse a una inspección física de los artículos.
Una vez confirmada la exportación, el reembolso de la cantidad correspondiente se tramitará en un plazo máximo de dos semanas con tarjeta de crédito, hasta un mes por transferencia bancaria, o también se podrá recibir en efectivo.
La creadora de contenido japonesa, Risako Nishi, sintentizó el cambio a través de un vídeo en sus redes sociales en el que resumía cómo era el proceso: “Antes era compro y no pago el impuesto. Desde noviembre será compro y pago y después me lo devuelven”. La advertencia práctica que acompaña a esa explicación es doble: no tirar los recibos y no guardar las compras en lugares de difícil acceso del equipaje, ya que si algún artículo del recibo no puede presentarse ante la aduana, la exención fiscal de todos los productos de esa compra queda anulada.
Simplificaciones que acompañan al cambio
Esta reforma, además, elimina varias restricciones que tenía el proceso anterior. Desaparece la distinción entre “bienes generales”, como la ropa o la electrónica, y “artículos de consumo”, como cosméticos, alimentos o medicamentos, que hasta ahora implicaba reglas distintas. Se suprime el límite de 500.000 yenes diarios en la compra de consumibles, lo que permite adquisiciones en esa categoría sin ningún tipo de límite. También se elimina el requisito de embalaje sellado para los artículos de consumo, que obligaba a mantener los precintos de los productos hasta la salida del país.
El plazo de exportación pasa a ser de 90 días para todos los artículos a partir de la fecha de compra, según Japan Travel. Para compras que superen el millón de yenes antes de impuestos, las tiendas quedarán obligadas a registrar los nombres de los productos y sus números de serie, con el fin de prevenir sustituciones fraudulentas.
El cambio se inscribe en una serie de ajustes que el gobierno japonés viene aplicando al sistema de exenciones fiscales para turistas. En abril de 2025 ya entró en vigor una reforma que excluyó de la exención a los productos enviados al domicilio del comprador por correo internacional, una medida que reforzó el principio de que la exención solo aplica a bienes que el viajero lleva consigo al salir del país.