
Cuando los compañeros de trabajo de Fabio Alejandro Vallejos detectaron que no se había presentado a trabajar, comenzaron a preocuparse. Poco después supieron que la empleada doméstica del edificio donde vivía en Neuquén lo encontró muerto. Tenía golpes y cortes en el rostro.
El cuerpo del hombre de 56 años yacía sin vida sobre la cama del departamento ubicado en Diagonal 25 de Mayo al 270, en el centro de la ciudad. Vallejos residía solo en la capital desde hacía un par de años y se desempeñaba como empleado de una empresa que presta servicios al sector petrolero.
Este martes el hombre oriundo de Mendoza no se presentó a trabajar y eso inquietó a sus compañeros, por lo que decidieron averiguar qué había ocurrido dado que tampoco lograban contactarlo.
Cerca de las 11, la mujer que lo halló entró en la vivienda situada en el tercer piso; al presenciar la escena, se comunicó con las autoridades. De forma inmediata, la intervención de la Fiscalía de Homicidios tuvo lugar, sin excluir la posibilidad de que hubiera implicación de un tercero, de acuerdo con lo consignado por LM Neuquén de fuentes del caso. El hombre ya había fallecido, según constató el personal médico de SIEN que acudió al sitio.
Uno de los datos que llamó la atención de los investigadores fue que la puerta de acceso al departamento no presentaba signos de haber sido violentada. Los vecinos de los departamentos contiguos tampoco escucharon gritos, golpes fuertes u otro tipo de ruidos que pudieran estar asociados a una situación de violencia durante las horas previas al hallazgo.
La causa quedó en manos de la fiscal María Eugenia Inaudi, a cargo de la Fiscalía de Homicidios de Neuquén, junto con personal de la División Homicidios de la Policía, Criminalística y Medicina Forense.
Los equipos trabajaron en la escena con el objetivo de reunir elementos que permitieran reconstruir lo ocurrido dentro del departamento y establecer qué personas estuvieron con la víctima antes de su muerte.
En declaraciones al mismo medio local el comisario Llaytuqueo confirmó que los primeros indicios encontrados en el cuerpo apuntan a una muerte violenta. “Se sospecha que otra persona participó en el hecho”, precisó el jefe policial, aunque aclaró que la investigación avanza sobre distintas hipótesis y aguardan los resultados de la autopsia para determinar cómo se produjo el deceso.
En paralelo, Criminalística trabajó en el levantamiento de pruebas dentro de la vivienda, mientras que la Fiscalía avanzó recabando datos de vecinos y allegados que pudieran brindar alguna información relevante.
Otro crimen en Neuquén
El 3 de agosto encontraron el cuerpo de Mario Andrés Forquera (46) tras casi un mes de búsqueda. Estaba en estado de descomposición en un predio del Parque Industrial de Senillosa, a unos 340 metros de las casillas del lugar, entre la vegetación, y su identidad debió confirmarse mediante un estudio dactiloscópico.
Lo que comenzó como una búsqueda de persona desaparecida derivó en una causa por homicidio agravado con alevosía y ensañamiento. La familia había denunciado su desaparición el 8 de julio y durante semanas la Policía realizó rastrillajes sin resultados. Fue el hallazgo de su ropa en la zona del criadero lo que orientó la búsqueda hasta el lugar donde apareció muerto y desnudo.

Según la reconstrucción del Ministerio Público Fiscal (MPF), todo ocurrió entre la noche del 4 de julio y la madrugada del 5, en un predio de Senillosa propiedad de uno de los imputados, identificado como R.J.C. Forquera estaba allí junto a los tres acusados y otro hombre, consumiendo alcohol y drogas, cuando R.J.C. lo acusó de haber robado un taladro. Según la fiscal Guadalupe Inaudi, él y D.A.Z. lo golpearon, redujeron y desnudaron, “le colocaron una escopeta en la boca” y le provocaron heridas con dos armas blancas en las piernas y el abdomen. Ya herido y atado de pies, los tres imputados —con la incorporación de D.E.D.L.— lo arrastraron hasta los corrales de cerdos y “lo arrojaron dentro del primer chiquero para que muriera en ese lugar”. Las autoridades estiman que Forquera logró salir de los corrales por sus propios medios, lo que explicaría la ubicación del cuerpo.
Tras los resultados de la autopsia, el MPF ordenó siete allanamientos simultáneos en Neuquén y Senillosa, en los que los tres imputados fueron detenidos. La acusación fue presentada ante el juez de garantías Luciano Hermosilla, quien concedió cuatro meses de prisión preventiva —en lugar de los seis solicitados— y fijó el mismo plazo para el avance de la investigación, con prohibición expresa de intimidar testigos.




