La confesión de Tomás Mazza sobre su salud mental irrumpió en las redes sociales y generó un debate necesario sobre los desafíos emocionales detrás de la imagen pública. Con millones de seguidores y una carrera consolidada como referente fitness, utilizó sus plataformas para exponer, sin rodeos, las dificultades cotidianas que enfrenta debido a la depresión, la ansiedad y el trastorno obsesivo compulsivo.
A sus 26 años, el joven nacido en Buenos Aires se convirtió en un símbolo de motivación para miles de jóvenes. Su ascenso comenzó a través de TikTok y YouTube, donde sus rutinas intensas, su lenguaje franco y su particular sentido del humor lo posicionaron rápidamente como uno de los influencers más consultados en temas de entrenamiento físico. Sin embargo, detrás de la disciplina y la popularidad, Mazza decidió mostrar una faceta habitualmente oculta: la vulnerabilidad y la lucha constante por mantener el equilibrio emocional.
En una reciente aparición frente a cámara, el joven compartió detalles crudos sobre su estado anímico. Afirmó que la depresión le dificulta realizar tareas básicas, como levantarse de la cama, y que los episodios de tristeza pueden durar varios días. “Hoy la verdad, tiburones, me fue muy difícil levantarme de la cama. Yo creo que la primera misión que tenés que hacer es levantarte de la cama y es muy difícil cuando estás triste”, expresó, evidenciando el peso que tiene la enfermedad en su rutina.

El influencer relató que no es la primera vez que atraviesa este tipo de crisis: “Hace mucho tiempo que vengo pasando por una depresión, me cuesta salir de mi cama, me cuesta encontrarle el color a las cosas, sinceramente, me cuesta muchísimo. Esto yo no lo conté porque es como que siempre es lo mismo. Ya debe ser como la tercera depresión en la que caigo, pero bueno, es que mi persona lamentablemente es así”. Señaló que sufre trastorno obsesivo compulsivo y mucha ansiedad, condiciones que, si no son tratadas, lo vuelven inestable. Según sus propias palabras, puede estar dos días con buen ánimo y después pasar cinco días sin poder levantarse de la cama.
Mazza también explicó por qué decidió hablar abiertamente sobre su estado: “No tenía muchas ganas de contarlo porque hoy en día hay tanto odio, tanto resentimiento en Internet, que digas lo que digas, hagas lo que hagas, siempre te van a criticar. Entonces no tenía ganas de mostrarme vulnerable hacia la cámara como estoy hoy actualmente”. Pese a la presión y al temor a las críticas, optó por la sinceridad: “Yo toda mi vida lo hice, toda mi vida me mostré cómo estoy. Si estoy bien, me muestro bien, si estoy mal, me muestro mal, si estoy triste, me muestro triste. Lo hice siempre, entonces no me lo voy a no permitir solamente por unos comentarios de mierda”.
En su mensaje, aclaró que está bajo tratamiento terapéutico y psiquiátrico, y que su objetivo no es generar compasión, sino acompañar a quienes atraviesan situaciones similares. “No lo digo para que sientan pena hacia mí, sino para que sepan que yo también estoy pasando por cosas así y no es la primera vez. Yo creo que es una lucha de todos los días y por eso también se los quiero comentar”, aseguró.

En su testimonio, el influencer detalló que una de sus estrategias para combatir la inercia es evitar el uso del celular al despertar y priorizar el ejercicio físico como primer paso del día. “Por eso yo me levanto y cuando voy a entrenar el celular lo tengo afuera. Tengo desinstalada la aplicación de Twitter, TikTok, solamente tengo Instagram, pero para usar mi cuenta personal.”
Este enfoque cotidiano, donde prioriza el movimiento antes de la exposición a redes, le permite gestionar mejor su ánimo y reducir el impacto de los comentarios negativos en internet. Mazza plantea que la lucha contra la depresión y la ansiedad es diaria, y que mostrarse vulnerable puede ser una herramienta de identificación y compañía para su audiencia.