Tiene 21 años y se convirtió en la multimillonaria más joven del mundo
Amélie Voigt Trejes se posicionó como la multimillonaria más joven del planeta y superó sólo por siete semanas al alemán Johannes von Baumbach. Discreta y alejada de los flashes, Amelie integra la tercera generación de una de las familias que fundaron WEG , la multinacional brasileña líder en motore
Amélie Voigt Trejes se posicionó como la multimillonaria más joven del planeta y superó sólo por siete semanas al alemán Johannes von Baumbach. Discreta y alejada de los flashes, Amelie integra la tercera generación de una de las familias que fundaron WEG, la multinacional brasileña líder en motores eléctricos y soluciones industriales.
La fortuna de Amélie está directamente vinculada a su participación accionaria en la compañía, una de las firmas más valiosas del mercado bursátil brasileño. Aunque no ocupa cargos ejecutivos, forma parte del grupo controlador a través de las empresas familiares que concentran las acciones de la WEG.
El entramado accionario de la heredera más joven
Según los registros societarios más recientes, Amélie Voigt Trejes posee 5.282.602 acciones ordinarias a su nombre, lo que representa el 0,126% del capital de la empresa. Además, controla el 33,33% de Cladis Voigt Trejes Administradora Ltda. y el 33,33% de Clica Voigt Administradora Ltda., sociedades familiares que también detentan patrimonio en WEG.
Sumando sus acciones directas y las participaciones a través de estas empresas, Amélie controla cerca de 106,7 millones de acciones, equivalentes al 2,54% de la compañía. También integra el grupo de accionistas de WPA Participações e Serviços S.A., la estructura que reúne a las familias fundadoras y mantiene el control de más del 50% de la multinacional.
La compañía WEG comenzó como fabricante de motores y hoy tiene más de 1500 líneas de productos. (Foto: weg.net)
Este modelo de sucesión permitió que los herederos mantuvieran el control y el peso en las decisiones clave de la empresa, sin necesidad de ocupar cargos de gestión.
La “fábrica de billonarios” y la nueva generación Voigt
Según el diario g1, en los últimos años, WEG se ganó el apodo de “fábrica de billonarios” en Brasil. El sistema de sucesión familiar concentró el poder accionario y llevó a varios descendientes a figurar entre los más ricos del país.
Cinco de los seis brasileños más jóvenes en la lista de billonarios de Forbes pertenecen a la familia Voigt:
Dora Voigt de Assis, 28 años: US$ 1,4 mil millones
Felipe Voigt Trejes, 23 años: US$ 1,1 mil millones
Pedro Voigt Trejes, 23 años: US$ 1,1 mil millones
Lívia Voigt de Assis, 21 años: US$ 1,4 mil millones
Amelie Voigt Trejes, 21 años: US$ 1,1 mil millones
Felipe y Pedro son hermanos de Amélie y comparten con ella la participación en las empresas familiares que forman parte del control accionario de WEG.
De fábrica local a gigante global: la historia de WEG
Fundada en 1961 en Jaraguá do Sul (Santa Catarina) por Werner Ricardo Voigt, Eggon João da Silva y Geraldo Werninghaus, WEG nació como fabricante de motores eléctricos. El nombre de la empresa surge de las iniciales de los apellidos de sus fundadores.
Con el paso de las décadas, la compañía diversificó su producción y hoy ofrece más de 1500 líneas de productos, que incluyen motores, generadores, transformadores, turbinas, paneles eléctricos, sistemas de automatización, cargadores para autos eléctricos, pinturas industriales y componentes eléctricos, entre otros.
Actualmente, WEG está presente en 41 países, emplea a más de 45 mil personas y cuenta con fábricas y centros de distribución en los cinco continentes. En 2024, la empresa designó por primera vez a una mujer en su directorio ejecutivo en Brasil.
El patrimonio de Amélie Voigt Trejes se explica principalmente por la valorización de las acciones de WEG en las últimas décadas. La multinacional se consolidó como una de las mayores fabricantes de equipos eléctricos del mundo y una de las compañías más valiosas de la bolsa brasileña.
La combinación entre el crecimiento sostenido de la empresa y la estructura de control familiar permitió que los herederos acumularan fortunas billonarias sin necesidad de ocupar cargos directivos.