
Comer o dormir mal durante la noche eleva el colesterol aunque la alimentación diurna sea correcta, según coinciden estudios de la American Heart Association, los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos y la Facultad de Medicina de la UNAM.
El factor determinante no solo es la cantidad de comida, sino también el horario en que se consume.
Un experimento controlado publicado en el American Journal of Physiology dio a un grupo de mujeres jóvenes sanas el mismo snack de 200 calorías, unas veces a las 10:00 horas y otras a las 23:00 horas.
Los resultados: el colesterol LDL subió de 76 a 83 mg/dl solo por el cambio de horario, sin variar peso ni calorías totales.
El riesgo cardiovascular sube 55% en quienes comen después de acostarse
La American Heart Association documentó en la revista científica médica Circulation que los hombres que comen después de irse a la cama tienen un riesgo cardiovascular 55% mayor que quienes no lo hacen.
La asociación se explica, en parte, por hipercolesterolemia, hipertensión y diabetes asociadas a ese hábito.

Otro estudio de la misma corporación, publicado en el Journal of the American Heart Association, encontró que cenar justo antes de dormir o picar algo después de la cena aumenta 49% el riesgo de dislipidemia, es decir, alteraciones en los niveles de colesterol y triglicéridos.
Dormir menos de siete horas altera directamente el perfil lipídico
El Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre, de Estados Unidos (NHLBI, por sus siglas en inglés) instituto que forma parte de los Institutos Nacionales de Salud de los Estados Unidos (NIH), incluye el control del colesterol y el sueño de calidad dentro de los mismos lineamientos de salud cardiaca.

Dormir poco desregula las hormonas del apetito y activa el sistema nervioso simpático, lo que favorece la acumulación de grasa en sangre.
Una revisión científica alojada en PubMed Central cita un seguimiento de 12 años con más de 20,000 personas en los Países Bajos.
Quienes dormían seis horas o menos tuvieron 15% más riesgo de enfermedad cardiovascular y 23% más riesgo de cardiopatía coronaria frente a quienes dormían de siete a ocho horas.

La privación de sueño inhibe genes que convierten el colesterol en ácidos biliares, lo que provoca acumulación de colesterol en el hígado y en la sangre.
La UNAM confirma la relación entre sueño y enfermedades metabólicas
En México, la Facultad de Medicina de la UNAM respalda el mismo hallazgo.
En el Día Mundial del Sueño de 2025, la doctora Rosa María Wong Chew, jefa de la Subdivisión de Investigación Clínica, señaló que “la privación del sueño está relacionada con enfermedades cardiovasculares, metabólicas y trastornos neurológicos”.

La Clínica de Trastornos del Sueño de la UNAM, con sede en el Hospital General de México y más de 25 años en operación, atiende este tipo de casos.
Las desregulaciones hormonales por mal dormir se asocian primero con obesidad y después con hipertensión y diabetes.
El CDC recomienda evitar comida y pantallas antes de dormir para cuidar el colesterol
Los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC), la principal agencia de salud pública de Estados Unidos, recomiendan no comer ni beber en las horas previas a acostarse, evitando en particular alimentos altos en grasa o azúcar.

También sugieren mantener un horario fijo de sueño, incluidos los fines de semana, y evitar la luz artificial antes de dormir.
Un estudio de Harvard publicado en el Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism midió el efecto exacto: comer de noche eleva los triglicéridos hasta 42% comparado con el ayuno nocturno normal, incluso consumiendo la mitad de las calorías que se comerían de día.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que la hiperlipidemia es un factor de riesgo metabólico provocado por malos hábitos. En etapas iniciales, se puede controlar modificando el estilo de vida, sin necesidad de medicamentos.