
Previo al inicio de su mandato, el presidente de Colombia Abelardo de la Espriella designó al exsenador Carlos Felipe Mejía como su embajador ante el Reino de España, con el objetivo de representar los intereses nacionales y fortalecer la relación estratégica entre ambos países en el nuevo Gobierno.
Sin embargo, su nombramiento ha generado incertidumbre en el país europeo, debido a la postura política del diplomático colombiano. Incluso, algunos sectores han puesto en consideración al Gobierno español para que reconsidere la llegada del político colombiano a su nación.
Esa fue la denuncia de Enrique Santiago, portavoz parlamentario del partido Izquierda Unida (IU), instando al gobierno del presidente español Pedro Sánchez para que valore rechazar el ‘plácet’ (aprobación oficial) al nuevo embajador de Colombia.
En una misiva publicada en sus redes sociales, el diputado de la coalición política Sumar indicó que su designación chocaría con el papel de España en el acompañamiento al proceso de paz colombiano y con el compromiso oficial con la estabilidad y los derechos humanos.
En sus iniciativas, el dirigente político define al exsenador como un “enemigo de la paz” y le atribuye posiciones de “extrema derecha”. A su juicio, esa trayectoria adquiere una relevancia especial por la futura representación diplomática de Colombia en España.
“Sus posiciones de extrema derecha y su trayectoria contra el proceso de paz y la reconciliación tienen especial relevancia en relación con la futura representación diplomática de Colombia en España debido al papel que España ha desempeñado, y continúa desempeñando, en el acompañamiento internacional al proceso de paz colombiano”, mencionó.
Santiago también recordó que el Gobierno español reiteró recientemente su compromiso con la paz y la estabilidad en Colombia. Citó como antecedente una declaración hecha en abril por el Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación.
“No se puede pasar por alto su beligerancia contra el proceso de paz, especialmente cuando existen antecedentes documentados de difusión de noticias falsas y declaraciones públicas con el único objetivo de socavar las instituciones del proceso de paz colombiano”, expresó.
El dirigente de IU criticó además la actividad política de Felipe Mejía en redes sociales, al calificarla como ‘hostil’ hacia adversarios políticos.
Del mismo modo, Santiago aseguró haber conocido expresiones de preocupación dentro de la comunidad colombiana residente en España por la designación de Felipe Mejía. Entre ellas mencionó una iniciativa pública que solicita al Gobierno examinar el nombramiento y prestar atención a la trayectoria pública del candidato.
Para sustentar su petición, invocó el artículo cuarto de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas de 1961. Ese precepto establece que “el Estado acreditante debe asegurarse de que la persona propuesta para encabezar una misión diplomática haya obtenido previamente el asentimiento del Estado receptor, y que este último no está obligado a comunicar los motivos de una eventual negativa”.
Con ese argumento, el diputado plantea si el Ejecutivo prevé valorar el perfil de Felipe Mejía antes de concederle el beneplácito como embajador de Colombia y si contempla denegarle la acreditación.
“Estamos convencidos de que Colombia cuenta con numerosos profesionales, diplomáticos de carrera, académicos y servidores públicos de reconocida trayectoria que podrían ejercer esta representación con mayor capacidad de generar consensos, fortalecer la relación bilateral y proyectar una imagen de compromiso con la reconciliación nacional”, puntualizó.
Por el momento, el Gobierno de España no ha manifestado su postura ante la llegada de Carlos Felipe Mejía como representante diplomático de Colombia.