
El precio de la vivienda sigue subiendo, pero pierde velocidad, una señal de que el mercado podría estar cada vez más cerca de tocar techo tras años de fuertes incrementos. En el segundo trimestre del año, los precios aumentaron un 12,2% respecto al mismo periodo de 2025, siete décimas menos que en los tres primeros meses del año y su menor ritmo de crecimiento desde el primer trimestre de 2025, cuando también avanzaron un 12,2%, según datos del Índice de Precios de Vivienda (IPV) del Instituto Nacional de Estadística (INE).
Tras la subida registrada entre abril y junio, el precio de la vivienda libre acumula 49 trimestres consecutivos de alzas interanuales, lo que equivale a cerca de 12 años de incrementos. Sin embargo, en el último trimestre la escalada se ha moderado, principalmente en la vivienda de obra nueva, cuyo precio se encareció un 7,4% interanual, 1,7 puntos menos que en el trimestre anterior y su tasa más baja desde el primer trimestre de 2023. Por su parte, el precio de la vivienda de segunda mano aumentó un 12,9%, seis décimas menos que en el trimestre previo y su menor avance en un año.
Ante estos porcentajes, Ferran Font, director de Estudios de pisos.com, reconoce que el mercado mantuvo en el segundo trimestre una “clara” tendencia al alza. Argumenta que esta remontada se explica porque se mantienen los mismos factores que han sostenido el mercado durante los últimos años. Entre ellos, cita “una demanda sólida, una oferta de vivienda que no crece al ritmo necesario para absorberla y unas condiciones de financiación que, pese a los posibles cambios de escenario, continúan siendo relativamente favorables”.

Aunque Font advierte de que la vivienda seguirá encareciéndose durante los próximos meses, reconoce que “no sería descartable observar cierta moderación puntual en el ritmo de crecimiento, especialmente en aquellos mercados donde el desequilibrio entre oferta y demanda sea menor”.
En la misma línea, María Matos, directora de Estudios de Fotocasa, considera que las cifras del segundo trimestre confirman que el precio de la vivienda continúa en máximos históricos.
Sin embargo, reconoce que el reciente repunte de la inflación en la eurozona y la previsión de un endurecimiento de la política monetaria podrían marcar “un punto de inflexión”, moderando el crecimiento de los precios y dando paso a un mercado más segmentado durante los próximos meses. “El extraordinario ritmo de crecimiento de precios registrado durante los últimos trimestres podría comenzar a enfriarse”, incide Matos.

Incapaces de pagar más
Los analistas inmobiliarios aseguran que el deseo de los españoles de convertirse en propietarios continúa, pero cada vez resulta más difícil hacerlo realidad. El fuerte encarecimiento de la vivienda ha reducido la posibilidad de compra de muchos hogares y empieza a limitar su capacidad para asumir nuevas subidas de precios. “Muchos ya no pueden pagar más”, aseguran los expertos.
“Cada vez resulta más difícil transformar la necesidad de vivienda en una compra”, reconoce María Matos. Y es que después de varios años en los que los precios han crecido muy por encima de los salarios y de la capacidad de ahorro de los hogares, “una parte de la demanda empieza a quedarse sin margen financiero para asumir los valores actuales”.
En su opinión, esto hará que el comprador sea cada vez más selectivo, reduzca su presupuesto, busque viviendas de menor tamaño, amplíe su radio de búsqueda hacia zonas más asequibles o incluso retrase la decisión de compra hasta encontrar unas condiciones más favorables.
La vivienda de obra nueva, al alza
La evolución de los precios también dependerá del tipo de vivienda. En el caso de la obra nueva, Matos prevé que las subidas se mantengan a largo plazo, debido a que esta tipología está viviendo “un auge sin precedentes”. Asegura que las casas de nueva construcción “no van a sufrir caídas en su coste”, debido a los obstáculos que arrastra el sector.
Entre ellos destaca la inflación, que afecta al aumento del coste de los materiales, a la producción y a la logística, y los escasos niveles productivos de la obra nueva. “Las dificultades de los promotores y constructores para comprar suelo finalista, la excesiva burocracia que rodea los trámites y la falta de mano de obra cualificada en el sector están causando que el stock esté bajo mínimos”, indica la directora de Estudios.
Esta situación, explica Matos, provoca un déficit de producción de vivienda nueva que el sector lleva arrastrando desde hace más de una década. En su opinión, durante los próximos meses se plantea un escenario en el que las compraventas tenderán a moderarse, los tiempos de venta previsiblemente se alargarán y el comprador analizará mucho más cada operación antes de tomar una decisión.
En opinión de la experta, “el mercado evolucionará hacia un escenario más condicionado, en el que los precios crecerán de forma más contenida y estarán cada vez más condicionados por la capacidad económica de los hogares”.




