Estados Unidos está preparando una ampliación significativa de su infraestructura militar en Europa. Contra todo pronóstico, o quizás no tanto, será España, y el punto más llamativo está en Morón, Sevilla. Allí quiere adaptar la base para recibir simultáneamente más B-52 Stratofortress, uno de los bombarderos estratégicos con capacidad nuclear que forman la pata aérea de la tríada nuclear estadounidense.
Lo que “no”. Obviamente, el proyecto no convierte a Morón en una base nuclear de facto ni implica el despliegue de armas atómicas en España automáticamente, pero sí refuerza su papel principal como plataforma europea desde la que Washington puede mover una de sus principales herramientas de disuasión y ataque de largo alcance hacia el Mediterráneo, África y Oriente Medio.
Lo que “sí”. El Pentágono planea ampliar la plataforma de estacionamiento de la base aérea de Morón para crear espacio para hasta nueve B-52 Stratofortress adicionales cuando estén sin armamento, o tres cuando se encuentren cargados con munición real. El matiz es importante: los B-52 son bombarderos estratégicos con capacidad nuclear y forman parte principal de la pata aérea de la tríada nuclear estadounidense, aunque los documentos no aseguran que Morón vaya a recibir bombas o misiles nucleares ni que esos tres aparatos vayan a estar armados con ellos.
Lo que Estados Unidos está haciendo es preparar una base situada en Sevilla para poder recibir y operar con mucha mayor facilidad una plataforma que puede desempeñar tanto misiones convencionales como nucleares.
Vista aérea de Morón
El problema recurrente. La clave del proyecto no está simplemente en conseguir nueve plazas de aparcamiento adicionales, sino en solucionar una limitación operativa que tiene actualmente la base. Según los documentos presupuestarios de la Fuerza Aérea estadounidense, la plataforma existente no puede albergar bombarderos estratégicos cargados porque otras instalaciones invaden los arcos de seguridad exigidos alrededor de aeronaves con munición real, donde deben mantenerse mayores distancias ante una posible explosión accidental.
Como decíamos, la nueva configuración permitirá utilizar el espacio para nueve aeronaves descargadas o separar suficientemente tres B-52 completamente armados, aumentando así la capacidad de Morón para generar salidas rápidamente durante ejercicios o situaciones de contingencia.
Aviones C-17 en la base aérea de Morón durante la Operación Libertad Duradera
No es solo un “aparcamiento gigante”. La ampliación incluye diez nuevos puntos de repostaje con sus correspondientes tuberías, extensiones de los márgenes de la plataforma y carreteras de acceso, además del traslado y construcción de nuevas instalaciones logísticas. La Fuerza Aérea considera estas obras necesarias para aumentar la capacidad de respuesta de Morón y advierte de que, sin ellas, las limitaciones actuales afectarían al número de salidas, los horarios de vuelo y la posibilidad de sostener operaciones ampliadas.
El proyecto específico está valorado entre 25 y 100 millones de dólares, tendría un plazo aproximado de 1.038 días desde el comienzo de los trabajos y forma parte de un programa de construcción estadounidense de casi 500 millones de dólares destinado principalmente a sus instalaciones militares en España.
Infantes de Marina de Estados Unidos pertenecientes a la Fuerza de Tarea Aeroterrestre de Propósito Especial para Respuesta a Crisis en África (SPMAGTF-CR-AF)
Por qué en Sevilla. Lo hemos contado antes. Morón pertenece al Ejército del Aire y del Espacio español, pero Estados Unidos lleva décadas utilizándola como punto de apoyo para operaciones expedicionarias y movimientos de aeronaves y personal de EEUU y la OTAN. La propia unidad estadounidense destinada allí la describe como un enlace vital para cualquier operación que se desplace hacia el este desde Estados Unidos gracias a su proximidad al Mediterráneo y Oriente Medio, su enorme plataforma, su larga pista, sus sistemas de repostaje y unas condiciones meteorológicas especialmente favorables.
La base ya ha acogido despliegues de B-52 y B-1B Lancer y funciona también como escala para cazas, aviones cisterna y otras aeronaves, de manera que la ampliación no crea desde cero una función estratégica: multiplica una capacidad que Morón ya tenía.
Un bombardero B-52 de Estados Unidos despliega un paracaídas de frenado para reducir la velocidad tras aterrizar en la Base Aérea de Morón, España, durante un despliegue de la Fuerza de Tarea de Bombarderos en Europa
El gran giro. La importancia política de las obras quedó especialmente clara durante la operación Epic Fury contra Irán, cuando Pedro Sánchez se negó a permitir que Estados Unidos utilizara Morón y Rota para ataques directos y también restringió el uso del espacio aéreo español, complicando los movimientos estadounidenses hacia Oriente Medio. La decisión enfureció a Trump en medio de una disputa más amplia sobre el gasto español en defensa, hasta el punto de calificar a España de “socio terrible” de la OTAN y amenazar con represalias comerciales, aunque posteriormente las relaciones volvieron a relajarse.
La planificación de las obras de Morón es anterior a ese enfrentamiento, pero la crisis dejó al descubierto una peculiaridad esencial de la estrategia estadounidense: puede invertir millones para colocar sus bombarderos estratégicos en una posición privilegiada, aunque su utilización sigue dependiendo de los acuerdos y autorizaciones del país anfitrión.
B-52
Morón como algo más grande. El Pentágono está revisando simultáneamente cuántos efectivos mantendrá en Europa, dónde estarán desplegados y qué países pueden garantizarle acceso a bases y espacio aéreo mientras Washington presiona para que los aliados europeos asuman una mayor responsabilidad sobre su propia defensa. La transformación de Morón debería entenderse dentro de ese tablero, donde también hay miles de millones de dólares previstos para mejorar instalaciones estadounidenses en Reino Unido y más de 1.600 millones para RAF Lakenheath, una base donde se cree que Estados Unidos se prepara para volver a desplegar bombas nucleares después de casi dos décadas.
Morón desempeñaría un papel diferente: los documentos presentados no hablan de almacenar armas nucleares en Sevilla, sino de aumentar enormemente la capacidad para recibir bombarderos estratégicos que sí forman parte de la arquitectura nuclear estadounidense.
Washington no quiere perder a España. La combinación de Morón y Rota proporciona a Estados Unidos una infraestructura difícil de sustituir en el extremo occidental del Mediterráneo: grandes pistas y plataformas aéreas, combustible, instalaciones logísticas, almacenamiento de armamento y tres muelles operativos en Rota, además de la presencia permanente allí del Destroyer Squadron 60.
Por eso resulta especialmente significativo que Washington continúe comprometiendo inversiones mientras mantiene fuertes discrepancias políticas con el Gobierno español: desde la perspectiva militar, la geografía pesa más que esas fricciones coyunturales. Y la ampliación para los B-52 lo resume particularmente bien: uno de los aviones más importantes del arsenal estratégico estadounidense tendrá una plataforma europea mucho mejor preparada para recibirlo a miles de kilómetros de Estados Unidos.
Y esa plataforma estará en Sevilla.
Imagen | US Army, Gons, Lance Cpl. Christopher Mendoza
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La noticia
EEUU va a convertir una base en el aparcamiento de un pilar de su triada nuclear. Lo sorprendente es dónde: en Sevilla
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Xataka
por
Miguel Jorge
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