
La Administración Trump ha dado otro paso en su guerra arancelaria con Canadá como respuesta a la entrada en vigor de los gravámenes ya anunciados por Toronto este 8 de septiembre y ha impuesto prohibiciones a la entrada de ciertos productos lácteos y alcohólicos canadienses a Estados Unidos.
"Hoy, para abordar la creciente discriminación de Canadá contra el comercio estadounidense, el presidente Trump firmó cinco órdenes, de conformidad con la Sección 338 de la Ley Arancelaria de 1930, para prohibir ciertos productos provenientes de Canadá y modificar el alcance de los aranceles sobre ciertos productos canadienses", ha informado la Casa Blanca en un comunicado.
De esta manera, productos lácteos y ciertas bebidas alcohólicas que previamente estaban gravadas al 50% quedan directamente vetadas para su comercio en Estados Unidos y, por otro lado, el Gobierno de EEUU ha sacado de la lista de aranceles a productos como la sal gema y el cemento, mientras que añade otros nuevos como vehículos todoterreno y productos lácteos adicionales.
Las prohibiciones a la importación entrarán en vigor a partir del 29 de septiembre, mientras que las adiciones y eliminaciones de productos aplicarán desde el 15 de septiembre de 2026.
"El presidente Trump también está ajustando el alcance de las medidas del 20 de julio de 2026 para servir mejor al interés público y garantizar que sigan compensando eficazmente la carga o la desventaja que suponen para el comercio estadounidense las medidas discriminatorias de Canadá", reza el documento.
Asimismo, la Casa Blanca ha querido equiparar a Canadá con China al afirmar que solo estos dos países han optado por imponer aranceles contra Estados Unidos en vez de alcanzar un acuerdo en materia comercial. "Canadá continúa tomando represalias contra Estados Unidos por sus esfuerzos para corregir los desequilibrios comerciales y proteger a los trabajadores, agricultores y empresas estadounidenses", continúa la nota.
Al mismo tiempo, el mandatario estadounidense ha amenazado con ordenar la exclusión de los productos de origen canadiense de los contratos del Gobierno federal. "A partir de ahora, ¡sin reciprocidad, no hay acceso!", ha zanjado el líder republicano.
La respuesta arancelaria de Canadá a Estados Unidos comenzó a tener efecto a partir de este martes 8 de septiembre, con lo que una larga lista de exportaciones estadounidenses ya sufren un recargo en su entrada al mercado canadiense, mientras las relaciones entre los países vecinos continúa deteriorándose ante el agresivo tono del presidente Donald Trump.
Los aranceles incluyen gravámenes entre el 15% y el 50% a productos derivados del acero y el aluminio, así como a artículos básicos como lácteos, pescado o marisco, que se aplican sobre un valor total de 27.600 millones de dólares canadienses (unos 17.000 millones de euros), unas medidas que surgen como respuesta a los gravámenes establecidos previamente por Washington.



