Luego de reunirse en Rosario, la conducción de la agrupación chacarera Bases Federas emitió un comunicado donde afirma que “la promesa del presidente Milei de reducción de impuestos no se cumple para los pequeños productores, pero sí les llega a las grandes multinacionales beneficiadas con el Rigi y Super Rigi”.

Rugen los pequeños y medianos productores porque para ellos todavía rigen una serie de imposiciones tributarias que, afirman, los asfixian.

“Desde nuestra entidad queremos expresar públicamente la profunda preocupación y rechazo frente a una presión tributaria que continúa castigando especialmente al pequeño y mediano productor agropecuario. Resulta cada vez más difícil aceptar que se hable de ‘ganancias’ sin contemplar adecuadamente la realidad económica de quien produce”, indicó esta agrupación en el comunicado. Bases Federadas es un desprendimiento de la vieja Federación Agraria, y la preside Omar Príncipe, el santafesino que alguna vez fuera presidente de aquella entidad.

En el escrito, la agrupación relata que “el productor agropecuario invierte antes de saber cuánto va a cosechar, cuánto va a valer su producción y, muchas veces, ni siquiera si podrá recuperarla. Enfrenta sequías, inundaciones, granizo, enfermedades; aumentos de: insumos, combustibles, fertilizantes, semillas, alquileres, maquinaria, repuestos y costos financieros. Y después de asumir todos esos riesgos, cuando finalmente obtiene un resultado positivo, aparece el Estado reclamando una parte sustancial mediante el Impuesto a las Ganancias”.

En ese sentido, Bases Federadas criticó la persistencia de una alta alícuota que considera todo el resultado de una explotación rural como ganancia. “Para un pequeño productor, una parte importante del resultado de una campaña no constituye dinero disponible para consumir ni una verdadera manifestación de riqueza. Es el capital que necesita para volver a sembrar, alimentar su hacienda, reparar una máquina, comprar insumos, afrontar la próxima campaña o simplemente resistir un año malo”, indicó.

“Gravar ese resultado sin contemplar suficientemente esta realidad intrínseca significa, en los hechos, gravar la capacidad del productor de continuar produciendo”, se enfatizó en el mismo sentido.

El comunicado amplía este razonamiento: “El campo no es una actividad de ingresos constantes y previsibles. Un buen año muchas veces sirve para compensar pérdidas anteriores o para generar las reservas necesarias para enfrentar el próximo ciclo climático adverso. Sin embargo, el sistema tributario continúa tratando al pequeño productor como si cada resultado positivo fuera una renta disponible”.

Que concluye: “El proceso de concentración productivo también se profundiza cuando el sistema tributario obliga al más chico a desprenderse de capital para pagar impuestos que debería utilizar para continuar produciendo”.

Y enfatiza: “Cuando desaparece un pequeño productor no desaparece solamente una unidad económica. Se pierde una familia vinculada al campo, más su impacto en la actividad comercial en los pueblos, empleo, inversión y producción”.

Según la posición de Bases Federadas, “resulta contradictorio pedir inversión y, al mismo tiempo, quitarle al pequeño productor una parte significativa de los recursos que necesita precisamente para volver a invertir. Además, nos parece totalmente injusto que mientras se intima al pequeño productor a pagar el 35% de ganancias, se sancione el Rigi y Super Rigi dándole un trato diferencial -con enormes prebendas y reducción tributaria- a empresas multimillonarias con sede fuera del país, promoviendo así el extractivismo y el saqueo de nuestros recursos naturales”.

En este sentido, la agrupación exigió que “el sistema tributario debe reconocer las particularidades de la actividad agropecuaria, sus ciclos productivos, su exposición climática y la necesidad permanente de reinversión”. Y reclamó a los legisladores que “impulsen modificaciones que otorguen un tratamiento diferencial y razonable a los pequeños y medianos productores agropecuarios”.