
La alimentación es una de las principales herramientas que tenemos para cuidar nuestra salud. Lo que comemos influye en el funcionamiento del organismo y puede contribuir a prevenir determinados problemas de salud, por lo que mantener una dieta equilibrada es fundamental para nuestro bienestar.
Sin embargo, no solo importa qué comemos, sino también cuándo lo hacemos. Los horarios de las comidas y la regularidad con la que las realizamos pueden tener un papel importante en diferentes procesos del organismo, incluido el metabolismo.
En este sentido, Cinzia Myriam, experta en nutrición, ha explicado en una entrevista para el medio italiano Corriere della Sera por qué la regularidad en los horarios de las comidas puede ser beneficiosa para el organismo. La especialista también señala cómo este hábito puede contribuir a cuidar nuestra salud a largo plazo.
El metabolismo no funciona igual durante todo el día
No todas las personas tienen el mismo metabolismo ni siguen los mismos horarios. Por ello, según explica la especialista, no existe una pauta universal que indique a qué hora exacta debe comer todo el mundo. Sin embargo, sí hay un factor que conviene tener en cuenta: el organismo está condicionado por los ritmos circadianos.
Este reloj biológico regula diferentes funciones, desde el sueño y la vigilia hasta la temperatura corporal, la presión arterial y la actividad hormonal. Por este motivo, a hora a la que comemos puede influir en la forma en que el cuerpo responde a los alimentos.
Entre las hormonas que están relacionadas con estos ritmos se encuentra el cortisol, cuyos niveles siguen un patrón determinado a lo largo del día. También intervienen la insulina, relacionada con la regulación de la glucosa, y la melatonina, que aumenta cuando llega la noche y participa en la regulación del sueño.

De esta forma, aunque un mismo alimento mantenga sus propiedades y aporte las mismas calorías independientemente de la hora, la respuesta del organismo puede variar según el momento del día en el que se consuma.
Por qué es importante mantener horarios regulares
Para Myriam, organizar las comidas de una forma equilibrada puede contribuir a mantener una mejor sincronía entre los ritmos del organismo. La planificación también puede ayudar a evitar periodos prolongados de hambre que terminen derivando en comidas abundantes.
La experta apunta que el objetivo debe ser repartir los nutrientes a lo largo del día y mantener un equilibrio entre hambre y saciedad. En este sentido, considera que estas sensaciones no dependen únicamente de la fuerza de voluntad, sino también de factores como los horarios, el descanso y el funcionamiento hormonal.
Además, una alimentación organizada puede formar parte de una estrategia de prevención cardiometabólica. La idea no consiste en seguir unas normas rígidas, sino en adaptar las comidas a las características y horarios de cada persona.
Cenar demasiado tarde puede afectar al organismo
Uno de los momentos del día al que la especialista presta especial atención es la noche. Según explica, comer muy tarde puede dificultar la respuesta metabólica del organismo y favorecer una mayor elevación de los niveles de azúcar en sangre.
Por ello, recomienda evitar que la cena sea tarde y copiosa. Una comida abundante poco antes de acostarse puede favorecer además molestias digestivas como el reflujo, la hinchazón o la sensación de pesadez, al tiempo que puede afectar al funcionamiento de la microbiota intestinal.




