
La madre buscadora Ceci Flores publicó este miércoles 27 de agosto una fotografía en su cuenta de X en la que aparece recostada con una mascarilla de oxígeno, y acompañó la imagen con un mensaje dirigido a la presidenta Claudia Sheinbaum, a la Fiscalía General de la República (FGR) y a la Fiscalía del Estado de Sinaloa para exigir la búsqueda inmediata de su hijo Alejandro Guadalupe Islas Flores, desaparecido hace 11 años en Los Mochis. “Por 11 años yo les he hecho su trabajo”, escribió la activista y fundadora del colectivo Madres Buscadoras de Sonora.
En el tuit, Flores reveló que lleva varios días enferma y que la búsqueda de su hijo le está “cobrando factura” en su salud. Pese a ello, sostuvo que “aún así no he dejado de caminar en su búsqueda aunque sienta que ya no puedo más”, escribió.
La publicación llega tres días antes del 30 de agosto, Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas, fecha en la que el colectivo convocó a una marcha en Hermosillo que arrancará a las 18:30 horas en la Plaza Emiliana de Zubeldía y concluirá en la Catedral de la ciudad.

En 2024, Flores fue hallada inconsciente en Querétaro tras un cuadro médico delicado
No es la primera vez que la búsqueda cobra un precio físico en Flores. El 16 de junio de 2024, sus familiares perdieron contacto con ella tras una presentación de su libro en Coyoacán, Ciudad de México. La Comisión Nacional de Búsqueda, la FGR, la Segob y autoridades de Querétaro y de la Ciudad de México se movilizaron para localizarla.
Fue encontrada casi 24 horas después en su domicilio en Querétaro con un cuadro médico que incluía presión alta, azúcar elevada, descompensación y deshidratación fuerte.

La propia Flores explicó después, en un video, que sufrió un esguince cervical provocado por un golpe durante un viaje que la hizo perder la fuerza del cuerpo y la conciencia por un lapso prolongado.
Tras ser trasladada de urgencia al Hospital General de Querétaro, estuvo 19 horas internada antes de recibir el alta. Los médicos indicaron que necesitaría al menos dos semanas de recuperación. La activista retomó las búsquedas de personas desaparecidas sin cumplir ese plazo.
Flores acusa a la Fiscalía de Sinaloa de mantener la carpeta “prácticamente vacía”
En su mensaje de este jueves, Flores señaló que su familia ha entregado a la FGR y a la Fiscalía del Estado de Sinaloa “toda una carpeta de investigación completa sobre cada persona que participó en la desaparición” de Alejandro.
La denuncia no es nueva: en publicaciones previas, la activista había acusado al Ministerio Público de dar largas y mantener la indagatoria estancada mientras la familia seguía buscando por su cuenta.

“Estoy cansada de esperar respuestas que nunca llegan. Estoy cansada de tocar puertas y encontrar indiferencia. Pero sobre todo, estoy cansada porque quiero encontrar a mi hijo”, escribió Flores en una carta pública dirigida a la gobernadora interina de Sinaloa, Graciela Domínguez, en la que también solicitó una reunión para exponer el caso en persona.
En esa misma publicación, exigió que la fiscalía revisara a fondo la carpeta, agotara todas las líneas de investigación y tomara en cuenta la información aportada por la familia. “Alejandro no es un número de carpeta. Alejandro es mi hijo. Y mientras yo tenga vida, voy a seguir buscándolo”, declaró.
En julio pasado, Flores había advertido que, de no haber resultados, tomaría las oficinas de la Fiscalía de Sinaloa, como ya ocurrió en Sonora durante la búsqueda de su hijo Marco Antonio. “La única información que tiene la fiscalía proviene de las jornadas de búsqueda que hemos realizado, arriesgando la vida y haciendo el trabajo que les corresponde a las autoridades”, señaló entonces.
Alejandro desapareció el 30 de octubre de 2015 en Los Mochis

Alejandro Guadalupe Islas Flores tenía 21 años cuando desapareció el 30 de octubre de 2015 en Los Mochis, Sinaloa. Su ficha de búsqueda, difundida por Madres Buscadoras de Sonora, lo describe como un joven de tez morena y cabello oscuro. El colectivo mantiene activa su búsqueda con el lema “Vivo se los llevaron, vivos los queremos”.
La desaparición de Alejandro fue la primera que Ceci Flores enfrentó. Cuatro años después, en 2019, un comando armado se llevó también a sus hijos Marco Antonio Sauceda Rocha y Jesús Adrián en Bahía de Kino, Sonora.
Jesús Adrián fue liberado días después; Marco Antonio permaneció desaparecido hasta marzo de 2026, cuando análisis de genética forense confirmaron que los restos hallados en el kilómetro 46 de la carretera 26, en Hermosillo, eran suyos.