Carla Peterson visitó el estudio de Infobae al mediodía para hablar de Barreda, la película que reconstruye el femicidio cometido por el odontólogo platense Ricardo Barreda en 1992, cuando asesinó a su esposa, sus dos hijas y su suegra. En el filme, Peterson encarna a Gladys, la mujer del asesino, y la visita al programa sirvió como espacio para reflexionar sobre la violencia de género, la complicidad social y el peso de la memoria colectiva.

En el filme, Peterson encarna a Gladys McDonald, la esposa del asesino. La actriz repasó junto a Maru Duffard el proceso de construcción de su personaje, el trabajo del elenco y las reflexiones que la película despierta sobre la violencia de género. En la charla con Maru Duffard, Andrei Serbin Pont, Facundo Kablan y Fede Mayol, la actriz definió a la producción como un espejo social. “A mí lo que me interesa, pensando ahora que ya se estrenó la película y que hay mucha evolución, gente que sabía lo que había pasado, muchos que nos olvidamos lo terrible que fue, es como este espejo que nos pone la película en frente”, explicó. Agregó que se trata de “un espejo” con distintos ángulos, capaz de mostrar “más y mejor” la realidad social atravesada desde entonces.

Duffard aportó su experiencia al ver la película con motivo de la entrevista, dado que había nacido en 1984 y no tenía un recuerdo acabado del caso. Ambas coincidieron en la relevancia del apodo con el que se conoció a Barreda en la época. “Ese apodo del Conchita, que de alguna manera justificaba la masacre”, señaló Duffard, quien vinculó ese insulto con el quiebre del rol de proveedor que el propio Barreda reivindicaba como justificación de sus actos.

Peterson fue categórica al descartar cualquier justificación posible para el crimen. “Para donde sigas no hay justificación. ¿Cuál? ¿Qué violencia? La violencia que ejercían. Entonces, ¿la matás? No hay justificación”, sostuvo, en referencia a los argumentos que en su momento circularon para explicar el hecho.

Carla interpretó a la esposa del odontólogo (Prime Video)

La actriz relató además la repercusión internacional que generó el estreno de la película, disponible en 240 países. “Me escriben de España y me dicen: ‘¿Pero qué es Conchita?’. Es un nombre. Acá todas se llaman así”, contó, y remarcó que ese desconocimiento del insulto en otros países hace aún más difícil comprender que ese apodo haya derivado en el asesinato de cuatro mujeres.

Sobre el aporte del cine para reconstruir historias, Peterson explicó por qué considera que la película logra un efecto profundo en el espectador. “Yo puedo reconocer perfectamente el momento en que tu hija se va a casar, el momento en que uno se recibe, en que dos hermanas se despiden. A mí esa parte de la película me destroza el alma, porque vos no sabés cuándo va a ser el último día, tus últimos momentos con tu hermana”, relató, en referencia a las actuaciones de Margarita Páez y Maite Lanata en el papel de las hijas del matrimonio.

La actriz también se refirió a una escena particular protagonizada por Luis Machín, en el papel de Barreda, en la que su hija le pide un objeto personal y él se lo niega. “Es tan miserable que no se lo da”, describió, y valoró el trabajo actoral de su compañero de elenco: “Terminás odiando a Luis Machín, que no hay manera de odiarlo. Yo decía: ¿cómo actuó esto? Yo no creo”.

Peterson explicó también algunos aspectos de la vida cotidiana de su personaje que no llegaron a mostrarse en la película por cuestiones de tiempo. “Ella era odontóloga también, pero se dedicó a su familia y tomaba los turnos. Anotaba los turnos, sabía que atendía, llamaba a la gente, hasta le hacía algunas cosas si venía con urgencias a atenderse”, detalló sobre Gladys.

La conversación abordó también la manera en que la película pone el foco en las víctimas por sobre el victimario, algo que consideraron poco habitual en el tratamiento de casos de violencia. “Se escucha más la voz de las víctimas, algo que no siempre pasa. Y en este caso ves el costado más de las víctimas”, señaló Facundo Kablan, a lo que Peterson agregó: “Las ves vivas, las ves deseando”. Y señala que Barreda “odiaba verlas felices”.

Carla aseguró que el papel que logró construir Machín fue escalofríante

Peterson destacó también el trabajo de la directora del filme, Daniela Goggi, y de la productora About. “Sabe muchísimo y nos hizo confiar en su mirada, porque ella tenía clarísimo cómo la iba a contar. La película tiene una edición fabulosa, el vestuario, el maquillaje de época, toda esta recreación”, enumeró.

La actriz también hizo referencia a las manifestaciones que rodearon el juicio a Barreda en su momento, con estampitas y consignas de apoyo hacia el condenado. “En la puerta de los tribunales, mientras había estampitas, había mujeres, había movimientos feministas que hicieron un montón de cosas. Pero solo era la cámara a Barreda, que era como un actor berreta”, describió.

Sobre el rol de las redes sociales en la actualidad, Peterson advirtió sobre los riesgos de construir figuras públicas a través de plataformas digitales, tal como ocurrió mediáticamente con Barreda en su momento. “Construyeron un personaje en aquel momento. Bueno, pasaba con el rating de la televisión. Ahora los algoritmos y todo ese mundo de red social. Ojalá que los jóvenes puedan construir de otra manera su vida y no a través de redes”, expresó.