La noche del viernes 5 de septiembre se conocieron detalles preliminares acerca de la captura de un criminal que tiene cuentas pendientes con la justicia colombiana, y que cayó en una zona de frontera con Ecuador.
El hoy detenido fue identificado como alias Alejo, y es señalado como presunto cabecilla de la Red de Apoyo a Estructuras Residuales (RAER) de los Comandos de Frontera, mismo grupo armado y cuyo vocero en la mesa de diálogos de la administración de Gustavo Petro fue Geovany Andrés Rojas, alias Araña, el mismo al que el presidente Abelardo de la Espriella le firmó su orden de extradición a los EE. UU. a finales de agosto.
Sobre “Alejo”, el ministro del Interior de Ecuador, John Reimberg, destacó en un mensaje que publicó la tarde del mismo viernes que fue capturado en jurisdicción del municipio de Puerto Asís, Putumayo, durante una operación de inteligencia con coordinación entre las autoridades de su país y Colombia.
El funcionario del Gobierno de Daniel Noboa señaló que este sujeto tenía una orden de captura vigente en Ecuador por el presunto delito de secuestro extorsivo y era requerido mediante notificación roja de Interpol.

La Policía de Ecuador identificó al capturado como José J., de nacionalidad ecuatoriana, quien también se presentaría como Alejandro Q., de nacionalidad colombiana. Según la información oficial, la doble identidad habría sido utilizada para evitar los controles de las autoridades en la zona fronteriza.
La detención se llevó a cabo en una zona situada cerca de la frontera con la provincia ecuatoriana de Sucumbíos.
El operativo contó con participación del Grupo de Acción de Reacción Antiterrorista (GRATE), Interpol y organismos de seguridad de ambos países.
Las autoridades calificaron al detenido como un objetivo de alto valor dentro de las acciones contra estructuras armadas y redes criminales con presencia en la frontera.
Las autoridades le atribuyen control sobre rutas del río Putumayo

De acuerdo con la Policía, alias Alejo sería cabecilla de la RAER vinculada a los Comandos de la Frontera, UN grupo armado organizado residual que opera en zonas limítrofes entre Colombia y Ecuador.
Las investigaciones lo relacionan con el presunto control ilícito de corredores fluviales sobre el río Putumayo. Esas rutas serían utilizadas para el transporte de sustancias sujetas a fiscalización y para actividades asociadas al crimen organizado.
El río Putumayo es señalado por las autoridades como un corredor estratégico para el desplazamiento de cargamentos ilegales entre territorios fronterizos por donde también se mueven hombres al mando de Néstor Gregorio Vera Fernández, alias Iván Mordisco.
La institución no detalló las circunstancias específicas de la captura ni informó sobre elementos incautados durante el procedimiento. Tampoco precisó si las autoridades ecuatorianas solicitarán su extradición o si el detenido enfrentará primero actuaciones judiciales en Colombia.
Esa misma semana le imputaron nuevos cargos a alias Bonito, de los Comandos de Frontera
El jueves 3 de septiembre la Fiscalía General de la Nación imputó nuevos cargos contra Héctor Orlando Bastidas Bravo, alias Bonito o Boni, señalado como máximo cabecilla de los Comandos de Frontera, por su presunta responsabilidad en los asesinatos de dos firmantes del acuerdo de paz en Caquetá durante 2020.
Un fiscal de la Unidad Especial de Investigación (UEI) le atribuyó los delitos de concierto para delinquir, homicidio agravado y porte ilegal de armas.
Al líder criminal también le imputó fabricación, tráfico y porte de armas y municiones de uso restringido, de uso privativo de las Fuerzas Armadas o explosivos. Bastidas Bravo no aceptó los cargos.
De acuerdo con el ente investigador, “Bonito” habría dado órdenes a integrantes de esa estructura para ejecutar acciones contra personas que, de acuerdo con los señalamientos del grupo armado, actuaban contra sus intereses.
La investigación sostiene que los homicidios buscaban reforzar la capacidad de intimidación de la organización en la región.

Los dos homicidios ocurrieron en octubre y noviembre de 2020
El primer crimen atribuido al jefe de los Comandos de Frontera fue el de Luis Alberto Laguna, firmante de paz asesinado el 2 de octubre de 2020 en la carretera entre Morelia y Valparaíso, en Caquetá.
El ente investigador destacó en su comunicado que hombres armados que se movilizaban en motocicletas interceptaron el vehículo en el que iba Laguna y dispararon contra él. La víctima fue trasladada a un centro asistencial, donde murió poco después.
El segundo hecho corresponde al homicidio de Jorge Riaño Ramos, ocurrido el 15 de noviembre de 2020 en la vereda Santander, área rural de Florencia.
Según la Fiscalía, integrantes de los Comandos de Frontera llegaron a la vivienda del firmante de paz y lo atacaron con fusiles cuando se encontraba indefenso.
Las pruebas recopiladas en el proceso señalan que Bastidas Bravo tenía a su cargo cerca de 100 integrantes del grupo armado ilegal. La estructura tiene presencia en Putumayo, Caquetá, Cauca, Nariño, Huila y la zona fronteriza con Ecuador.

Para la Fiscalía, esa organización ejecutaba amenazas, desplazamientos forzados y homicidios selectivos con el objetivo de controlar la compra de pasta base de coca y las rutas del narcotráfico en esa parte del país.
Alias Bonito permanece detenido desde inicios de agosto, tras su captura en una zona rural de Guamal, en Meta. En ese proceso también fue judicializado por su presunta participación en crímenes contra líderes sociales y firmantes de paz en Putumayo.
El operativo contó con la participación del Cuerpo Técnico de Investigación (CTI), el Ejército Nacional, la Fuerza Aeroespacial Colombiana, el Cuerpo Élite de la Policía Nacional y la agencia estadounidense DEA.



