
El tráfico ilegal de caballos y otros animales entre México y Estados Unidos ha puesto en evidencia las fisuras en los controles sanitarios diseñados para frenar el avance del gusano barrenador, una plaga que ya ha infestado ganado en territorio estadounidense pese a las medidas impuestas por ambos países.
El caso que encendió las alertas
A finales de mayo, agentes del alguacil interceptaron un tráiler con seis caballos cerca de Redford, Texas, luego de que los animales cruzaran de forma irregular el Río Bravo desde México. Aunque en este caso los ejemplares no presentaban la infestación, el hallazgo reveló una red de contrabando que evade las inspecciones veterinarias, certificados de salud y cuarentenas exigidas para el ingreso legal de ganado a Estados Unidos.
De acuerdo con la agencia Reuters, este tipo de movimientos ilícitos ha continuado incluso después de que Washington restringiera durante más de un año las importaciones de ganado mexicano como medida de contención.

México, epicentro del brote
El Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica) ha confirmado más de 2 mil casos equinos de gusano barrenador desde que el brote comenzó en 2024. La plaga, que se aloja en heridas abiertas de animales de sangre caliente, representa un riesgo especialmente alto para becerros recién nacidos.
Oscar Rico, investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y coautor de un estudio sobre la dispersión de la plaga a través de movimientos de animales, señaló que este tipo de traslados “representan un riesgo porque permiten que la mosca viaje mucho más rápido de lo que podría moverse de forma natural”.
Rutas compartidas con el narcotráfico
Según reportes recabados por Reuters en comunidades fronterizas de Texas, los caballos contrabandeados —que pueden venderse hasta en 30 mil dólares en el mercado negro— suelen trasladarse por las mismas rutas utilizadas para el tráfico de drogas y personas. Las autoridades locales atribuyen buena parte de estos movimientos a La Línea, organización que la administración Trump designó como organización terrorista extranjera en julio pasado.
- Los animales cruzan el Río Bravo a pie por tramos poco profundos.
- Posteriormente se cargan en tráilers rumbo a Houston o Dallas.
- Ahí se venden para trabajo agrícola, carreras o charrería.
Postura de las autoridades mexicanas
La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) indicó en un comunicado que mantiene cooperación con el Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos para compartir información sobre “casos de tráfico, operativos de aplicación de la ley coordinados y la devolución o repatriación de especímenes silvestres vivos”.
Hasta el momento, voceros de las secretarías mexicanas de Seguridad, Agricultura y Relaciones Exteriores declinaron hacer comentarios sobre el tema.
El trasfondo económico
El impacto económico del brote no es menor: expertos estiman que una infestación generalizada en Texas podría costar hasta mil 800 millones de dólares a la economía estadounidense. Mientras tanto, el gobierno de Trump reabrió parcialmente la frontera al ganado mexicano para aliviar los precios récord de la carne de res en Estados Unidos, pese al aumento de contagios en territorio mexicano.



