El terremoto de magnitud 7,4 que sacudió Cali (Valle del Cauca) el lunes 10 de agosto no solo dejó una profunda huella en la ciudad, sino escenas inesperadas de solidaridad y acción directa durante las jornadas de apoyo a los damnificados.
En una de las entregas de viviendas y recursos, dos niñas sorprendieron al presidente Abelardo de la Espriella al interrumpir la agenda oficial para pedir ayuda para sus propias familias, ambas afectadas por la catástrofe.
El viernes 28 de agosto, en el coliseo El Pueblo, el mandatario anunció la adjudicación de las primeras cuatro viviendas nuevas, completamente amobladas gracias a una alianza con la constructora Marval.
Los apartamentos se destinaron a víctimas emblemáticas, como Ana María Saavedra Caicedo, sobreviviente de una tragedia familiar, y Diana Marcela Troncoso, quien permaneció atrapada bajo los escombros del edificio Torres del Limonar.

Peticiones inesperadas
Durante la entrega simbólica a la familia de Ana María, se vivió un momento inusual: una niña se acercó al presidente y, según los registros oficiales, expresó con voz baja su preocupación por no tener dónde vivir. Su padre, el bombero William Mellizo, había perdido su hogar mientras rescataba a otros entre los restos del edificio colapsado.
La reacción del presidente fue inmediata y pública: “¿Qué si le podemos regalar una casa a tu mamá, un apartamento? Bueno, yo pongo la mitad (...). ¿Qué pasa? ¿Lo hacemos? Listo, le regalamos la casa, yo pongo la mitad”.
Así lo afirmó De La Espriella ante micrófonos y delegados privados, comprometiendo recursos en ese mismo instante junto a los representantes de la constructora.
Poco después, otra niña, motivada por el ejemplo pidió lo mismo para su familia ante el público y las cámaras. El jefe de Estado y la empresa privada aceptaron nuevamente, ampliando de cuatro a seis el número de soluciones habitacionales entregadas esa jornada.

El gesto fue celebrado con emoción. “Gracias a Dios, el presidente hoy nos ha regalado un apartamento para vivir como en familia, y yo sentí que el corazón se me salía de la emoción”, relató la madre de una de las beneficiarias, visiblemente conmovida.
Compromisos y recursos para la reconstrucción
Más allá de estos acuerdos improvisados, la visita presidencial dejó otros anuncios concretos para la reconstrucción. El mandatario, acompañado por el ministro de Vivienda Jaime Andrés Beltrán, confirmó la llegada a Cali de un primer lote de 120 toneladas de materiales, kits de construcción y maquinaria pesada destinados a remover escombros y estabilizar zonas críticas.
En el plano financiero, el Gobierno Nacional destinó 110.000 millones de pesos que serán ejecutados por el Ministerio de Vivienda. Este presupuesto permitirá realizar 1.462 mejoramientos de vivienda urbana y desarrollar 741 nuevas soluciones rurales en los municipios del Valle del Cauca más afectados por el sismo.
Además, se anunció una partida de 4.386 millones de pesos para equipar de manera urgente la Unidad Funcional Oncológica del Hospital Universitario del Valle, ampliando la respuesta estatal más allá del ámbito habitacional.
El desembolso de Bonos Vida comenzó a transformar la situación de las familias que perdieron sus viviendas en Cali. La acción presidencial, respaldada por el ministro de Vivienda Jaime Andrés Beltrán, garantiza un apoyo económico inmediato para quienes permanecen en albergues temporales o han debido evacuar sus hogares.

El mecanismo entregará un subsidio mensual de 1′050.000 pesos durante tres meses a cada familia damnificada, con la opción de extender el beneficio según avance la reconstrucción. Este esquema supone una transferencia presupuestal inicial de 3.150 millones de pesos para la población afectada, que ya suma 533 edificaciones declaradas inhabitables.
El presidente detalló que la medida busca aliviar la presión sobre las familias que enfrentan la doble incertidumbre de la pérdida de su vivienda y la espera por soluciones definitivas. La entrega de los Bonos Vida permitirá que los afectados accedan a un arrendamiento y cubran gastos básicos mientras se desarrollan las obras civiles.
Durante la visita oficial, el mandatario y su equipo anunciaron compromisos económicos e institucionales para acelerar la reconstrucción de la infraestructura regional. El alcalde de Cali, Alejandro Eder, presentó un informe detallado sobre los daños y las necesidades inmediatas de la ciudad, lo que sirvió de base para la definición de prioridades en la respuesta gubernamental.
En la reunión, se estableció que las obras de reconstrucción, inicialmente proyectadas para concluir en tres años, deberán finalizar en un plazo máximo de dos años. La instrucción presidencial fue clara: “Quince meses con el Tigre equivalen a 10 años con los vagos que estaban antes”, enfatizando la urgencia y el compromiso de acelerar los procesos.
El anuncio de estos plazos busca responder al desgaste social y económico que deja la emergencia, y fue recibido con expectativa entre las autoridades locales y los ciudadanos afectados.
El jefe de Estado cerró la jornada con una advertencia directa a quienes administran los recursos de la emergencia. Aseguró que cualquier acto de corrupción en el manejo de las partidas de desastre será perseguido sin contemplaciones: “El que se atreva a tocar un peso de eso, se las verá conmigo directamente”, afirmó durante su mensaje.
De esta manera, la administración nacional intenta blindar el proceso de reconstrucción frente a eventuales irregularidades, reafirmando su intención de supervisar de forma estricta el destino de los fondos.