Naiare Rodríguez Pérez
Zaragoza, 5 sep (EFE).- Veintiuno ha hecho este sábado de Zaragoza "su triunfo y su gloria" en la segunda jornada del Vive Latino, donde la banda toledana ha desatado su energía arrolladora en un concierto construido desde la complicidad con un público que ha saltado, cantado y acompañado a Diego Arroyo y los suyos como si todos formaran parte de una misma pandilla.
"Damas y caballeros, bienvenidos", ha anunciado la banda nada más comenzar una actuación que ha arrancado con 'Perder los modales' y que desde los primeros acordes ha convertido el recinto de Expo Zaragoza en una fiesta de amigos multitudinaria, con una voz enérgica y contundente pero capaz de conservar también la intimidad en los momentos más emocionales.
Con 'Troya' ha llegado uno de los primeros mensajes de la noche, "si quieres podemos salvarnos, sin dar nada a cambio, tal vez hacer todo al revés, al final sale bien", una declaración que ha marcado el espíritu de un concierto en el que Veintiuno ha hablado de acompañarse, cuidarse y disfrutar del presente.
La banda ha encadenado después 'Irremediable' y 'Pide un deseo por mí', antes de hacer un guiño al rock español con un fragmento de 'La vereda de la puerta de atrás', de Extremoduro, mientras el público seguía cada canción como propia.
Uno de los momentos de mayor conexión ha llegado con 'Estarás', cuando Diego se ha sentado al borde del escenario para sentir de cerca la energía de los asistentes y ha terminado bajando entre el público, saltando y dejándose rodear por una multitud entregada.
"Voy a encontrar el camino y voy a encontrar el destino", ha proclamado entonces el cantante, una frase que ha encontrado respuesta inmediata entre miles de voces y que ha dado paso a 'Vidas pasadas', cuya letra recuerda que "las cosas más importantes son las que no dijimos".
"Es el sitio más bonito en el que hemos tocado este año", han asegurado los integrantes de Veintiuno, que han aprovechado el escenario para lanzar también un mensaje de apoyo a quienes atraviesan un mal momento, "si conocéis a alguien que esté mal, allanar el camino".
La banda ha insistido en esa mirada vitalista al recordar que "la vida dura un día y ya es casi mediodía" y ha asegurado que acudir acompañados al Vive Latino era "nuestro triunfo y nuestra gloria", convirtiendo el concierto en una celebración de estar juntos.
'Cabezabajo' y 'La Toscana' han mantenido la intensidad antes de que Veintiuno dedicara un aplauso sostenido a su equipo técnico y reivindicara su relación con la ciudad del Ebro, donde, han dicho, es "increíble volver a sitios en los que hemos sido, somos y seremos tan felices".
La recta final ha llegado con 'Dopamina' y 'La vida moderna', dos de las canciones más esperadas de este grupo de pop melódico, guitarras de rock y una marcada vocación de directo.
El cierre ha vuelto a romper la distancia entre escenario y público cuando el guitarrista ha dejado que una mujer de los asistentes tocara con su propia púa, un último gesto de cercanía para una actuación en la que Veintiuno ha demostrado que, a veces, encontrar el camino y el destino consiste en caminar juntos. EFE
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