La OCDE sostiene que un medicamento innovador aporta valor cuando ofrece beneficios clínicos adicionales frente a las alternativas disponibles.

La investigación clínica sobre cáncer concentró 188 de los 586 ensayos clínicos realizados en Perú durante los últimos 10 años, según los registros del Ministerio de Salud (MINSA).

La cifra equivale a casi uno de cada tres estudios y sitúa a la oncología como el principal campo de investigación clínica del país, de acuerdo con la directora de ESPERANTRA Pacientes, Karla Ruiz de Castilla.

La oncología reúne 188 de los 586 estudios registrados

Los datos proceden del Registro Peruano de Ensayos Clínicos (REPEC), plataforma del Ministerio de Salud que reúne la información sobre investigaciones autorizadas en el país. Para Ruiz de Castilla, la presencia de Perú en este tipo de estudios permite ampliar la búsqueda de alternativas terapéuticas para enfermedades de alta complejidad.

La investigación oncológica se concentró en cáncer de pulmón, mama, cuello uterino, estómago y próstata. El registro también incluye estudios sobre tumores sólidos y otros tipos de cáncer que requieren tratamientos especializados.

Ruiz de Castilla sostuvo que los ensayos clínicos aportan la información científica necesaria para evaluar nuevos medicamentos antes de que pasen a la práctica médica. Estos estudios analizan la eficacia de las terapias, sus posibles efectos adversos y las condiciones en las que pueden utilizarse en grupos más amplios de pacientes.

La participación de Perú en ensayos clínicos multinacionales permite obtener evidencia en pacientes nacionales sobre la respuesta a los tratamientos.

Los estudios permiten evaluar eficacia, seguridad y calidad de vida

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) considera innovador a un medicamento cuando ofrece beneficios clínicos adicionales frente a las opciones disponibles.

Esos aportes pueden expresarse en una mayor eficacia, un perfil de seguridad más favorable, mejoras en la calidad de vida o una respuesta para necesidades médicas que aún carecen de alternativas adecuadas.

En esa línea, la representante de ESPERANTRA Pacientes afirmó que tratamientos más eficaces pueden ayudar a evitar complicaciones, reducir hospitalizaciones y disminuir la necesidad de procedimientos de mayor complejidad. También pueden mejorar el control de la enfermedad y las condiciones de vida de quienes reciben atención.

La evaluación de una innovación, añadió, no se limita a su precio. Organismos como la OCDE recomiendan considerar el valor clínico que aporta una terapia frente a los tratamientos ya existentes y los resultados que puede generar para los sistemas de salud.

El Registro Peruano de Ensayos Clínicos reportó 31 estudios sobre VIH, 9 sobre diabetes y 36 ensayos clínicos sobre COVID-19 durante la pandemia.

La participación local aporta datos sobre la respuesta de los pacientes peruanos

La inclusión de Perú en ensayos clínicos multinacionales permite obtener información sobre la respuesta de los tratamientos en la población nacional. Factores genéticos, fisiológicos, ambientales y vinculados con la práctica médica pueden incidir en la eficacia y la seguridad de un medicamento.

Contar con datos obtenidos en pacientes locales fortalece el conocimiento disponible para los especialistas y puede contribuir a una aplicación más ajustada de las nuevas terapias. Además, estos estudios amplían la experiencia de los equipos médicos y de los centros que participan en investigación.

Los avances registrados en los últimos años permitieron el desarrollo de alternativas para pacientes con cáncer de mama, pulmón, riñón, vejiga, colorrectal y melanoma en fases tempranas. Estos tratamientos incrementan las opciones para controlar la enfermedad y, en determinados casos, alcanzar la curación.

La investigación oncológica en Perú se enfocó en cáncer de pulmón, mama, cuello uterino, estómago y próstata.

Siete de cada diez ensayos se encuentran en fase III

Según Ruiz de Castilla, siete de cada 10 ensayos clínicos en el país corresponden a estudios de fase III para distintas enfermedades. En esta etapa, los tratamientos ya mostraron resultados favorables en investigaciones previas y se prueban en un número mayor de participantes antes de solicitar la autorización sanitaria.

Los ensayos de fase III permiten comparar una nueva terapia con las alternativas disponibles y reunir más información sobre sus beneficios y riesgos. Para los pacientes que participan, pueden representar un acceso anticipado a tratamientos que todavía no forman parte de la atención habitual.

El REPEC también consignó 31 ensayos relacionados con el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) y nueve sobre diabetes durante la última década. Durante la pandemia, el país desarrolló 36 estudios vinculados con COVID-19, en el contexto de la búsqueda internacional de vacunas y tratamientos contra la enfermedad.