Una marcada helada tardía afectó durante las primeras horas de este lunes 7 a la zona productiva del norte bonaerense, alcanzando temperaturas mínimas de hasta -2,5 °C a las 6:00 de la mañana.

Según los datos informados por la Estación Meteorológica de la EEA INTA San Pedro, los registros se mantuvieron por debajo de 0 grados desde la midnight, en un escenario caracterizado por la calma del viento que favoreció el constante descenso térmico.

Este fenómeno encendió las alarmas entre los productores de la región, quienes debieron implementar medidas de emergencia para intentar mitigar los posibles daños sobre los cultivos.

Gabriel Valentini, investigador en fruticultura y jefe del grupo Cultivos y Mejoramiento de INTA San Pedro, confirmó las características del evento climático durante una entrevista con TN: “Sí, sí, esto ya es una helada tardía. Es decir, sobre todo por una cuestión de la época y también relacionada con el momento que se está produciendo, tiene que ver un poquito con el estado en que se encuentran actualmente los frutales”.

El especialista detalló además que, si bien la primavera está próxima, el fenómeno no es habitual en esta época: “Estamos arañando, llegando ya casi al inicio de la primavera y estadísticamente tampoco es muy alta la probabilidad o la frecuencia con que se producen estas heladas a través del tiempo, históricamente”.

Monitoreo técnico. Frente de la Estación Experimental Agropecuaria del INTA San Pedro, organismo que puso en marcha el servicio de alarma por heladas e impulsa el desarrollo varietal para la fruticultura regional.(Foto: INTA San Pedro).
Monitoreo técnico. Frente de la Estación Experimental Agropecuaria del INTA San Pedro, organismo que puso en marcha el servicio de alarma por heladas e impulsa el desarrollo varietal para la fruticultura regional.(Foto: INTA San Pedro).

Estrategias de protección

Frente a la persistencia del frío extremo durante la madrugada, en distintas quintas y montes frutales del partido de San Pedro se encendieron fogatas y quemadores, un recurso tradicional de control activo de heladas.

Esta técnica busca elevar la temperatura ambiental en las áreas críticas para proteger la producción que se encuentra en una etapa fenológica altamente vulnerable.

Al ser consultado sobre el funcionamiento de esta metodología, Valentini explicó: “El sistema que se utiliza, que es un sistema de defensa activa de heladas que se utiliza acá en la zona y que digamos es el más difundido, es ese: poner en marcha un sistema que aporte calor a través, en este caso, de la quema de algún material combustible”.

Respecto al insumo principal y su objetivo técnico, añadió: “Lo que se usa básicamente es leña. Se distribuye leña a través de la plantación con una determinada densidad. Esa densidad lo que se espera es que sea lo suficientemente alta como para que prendiendo todo eso que está disponible permita levantar la temperatura por arriba de 0 grados, o lo más cerca posible de ese punto, para minimizar los efectos dañinos de la baja temperatura”.

El especialista remarcó que el riesgo actual se focaliza en las estructuras florales y los pequeños frutos recién formados: “En este momento ya todas las variedades que están plantadas acá en la zona o se encuentran con fruto cuajado o con flores abiertas. Entonces, se usa el aporte del calor para poder levantar la temperatura a niveles que sean menos perjudiciales”.

Asimismo, aclaró que existen alternativas tecnológicas en el sector: “Hay otros sistemas. Por ejemplo, hay sistemas de defensa contra heladas a través del riego por aspersión. Pero bueno, el que se utiliza acá principalmente o mayoritariamente es el del fuego”.

Gabriel Valentini
Jefe de Grupo Cultivos y Mejoramiento en INTA EEA San Pedro - Investigador en Fruticultura en INTA. (Foto: Captura de video),
Gabriel Valentini Jefe de Grupo Cultivos y Mejoramiento en INTA EEA San Pedro - Investigador en Fruticultura en INTA. (Foto: Captura de video),

Panorama del sector

El impacto del clima adquiere relevancia dada la extensión territorial dedicada a la fruticultura en el norte bonaerense, donde predomina la producción orientada al consumo masivo.

Sobre la superficie cultivada en el distrito, Valentini precisó: “Los últimos datos que tenemos nosotros de plantaciones de frutales de carozo, es decir, duraznos, nectarinas y un poquito de ciruelo que hay, estamos alrededor de las tres mil hectáreas, un poquito más, tres mil doscientas. Y en el caso de cítricos estamos rondando las mil quinientas hectáreas”.

Respecto a la comercialización de la producción local, el investigador señaló que la mayoría de los frutales de carozo se dirigen a las mesas argentinas: “En el caso de los frutales de carozo, la gran mayoría, un porcentaje muy amplio, va destinado al mercado interno. Hay también algunos momentos y algunas variedades, sobre todo a principio de temporada, que se destinan al mercado externo regional, como Brasil”.

Lucha de madrugada. Quemadores encendidos a oscuras en un monte frutal de San Pedro durante la madrugada del lunes, cuando las temperaturas alcanzaron una mínima de -2,5 °C. (Foto: Captura de video).
Lucha de madrugada. Quemadores encendidos a oscuras en un monte frutal de San Pedro durante la madrugada del lunes, cuando las temperaturas alcanzaron una mínima de -2,5 °C. (Foto: Captura de video).

Por el contrario, descartó el procesamiento industrial como un destino relevante para la fruta local: “La industrialización de lo que se produce en esta zona no es un destino sustantivo. En el caso de los frutales de carozo, no pensaríamos mucho en esa alternativa”.

Finalmente, el profesional destacó el trabajo permanente de mejoramiento genético que realiza el INTA San Pedro para adaptar el sector a los desafíos productivos actuales: “Esta estación experimental en lo que hace a frutales ha tratado de mantener la actividad a lo largo del tiempo. Actualmente estamos en un período tratando de obtener nuestras propias variedades. Se han hecho logros, se han inscrito y se está haciendo todo lo posible para que los productores las adopten y las puedan plantar”.

Aunque la evaluación de daños finales tomará algunos días, el seguimiento técnico y la preparación de los productores siguen siendo determinantes para defender la producción local ante las inclemencias del tiempo.