
El presidente Javier Milei adelantó anoche por cadena nacional que aumentará las sanciones a las empresas petroleras con actividades en las Islas Malvinas.
“Procederemos a inhabilitar de operar en territorio argentino a las empresas involucradas directa o indirectamente en proyectos en las islas Malvinas sin autorización argentina”, dijo Milei. Se trató del mensaje más reivindicativo respecto de la soberanía argentina sobre las islas por parte del mandatario, convencido de que, bajo el gobierno de su aliado Donald Trump, Estados Unidos podría variar su política tradicional sobre el archipiélago.
El lunes, Trump fue consultado por la BBC en una rueda de prensa sobre si estaba revisando la postura de EEUU respecto a las Islas Malvinas y respondió: “Siempre reviso todas las posturas. Esa es solo una de muchas”.

La declaración de Milei tuvo su efecto sobre el mercado. Este viernes las acciones de dos de las compañías involucradas en los proyectos petroleros en el mar austral operaron con bajas. Los papeles de Rockhopper retrocedieron 6,3% en la Bolsa de Londres, mientras que los títulos de Navitas perdieron 2,3% en Tel Aviv.
“Sea Lion es solo uno de los proyectos que están avanzando en nuestras islas. Existen otros proyectos y otras empresas que también representan una amenaza para los intereses estratégicos de la Argentina. Esto significa que hoy nuestra causa nacional enfrenta un peligro claro y urgente, y demanda una repuesta proporcional. No lo vamos a permitir. La Argentina no se quedará de brazos cruzados”, aseguró Milei.
Milei anticipó un decreto para acelerar las sanciones contra las compañías que participen de proyectos hidrocarburíferos en las islas Malvinas sin autorización argentina. La medida incluirá mejores mecanismos para detectar a las firmas involucradas y a sus accionistas, directivos y proveedores. Además, el Gobierno buscará impedir que esas empresas mantengan operaciones comerciales en el país.

El proyecto petrolero Sea Lion, que busca convertirse en el primero en producir crudo en las aguas argentinas que rodean las Islas Malvinas, es impulsado por dos compañías: la israelí Navitas Petroleum y la británica Rockhopper Exploration. El yacimiento se encuentra a 450 metros de profundidad en el océano Atlántico sur, a unos 220 kilómetros al norte del archipiélago, y fue descubierto en mayo de 2010 por Rockhopper.
El Gobierno argentino rechazó con contundencia la iniciativa y sostiene que los permisos otorgados para su desarrollo fueron concedidos de forma ilegal y unilateral. Ese rechazo se expresó este martes en una demanda judicial presentada en Argentina por abogados ambientalistas y excombatientes de la guerra de Malvinas de 1982. La presentación cuestiona tanto la legalidad de los permisos como los eventuales impactos ambientales de la explotación petrolera en la región.
Los proyectos de Navitas
Navitas Petroleum es una sociedad que cotiza en la Bolsa de Tel Aviv. Su sede central se encuentra en Herzliya, Israel, y la compañía opera además desde oficinas en Houston, Estados Unidos, y Londres, Reino Unido.
La empresa ingresó al proyecto Sea Lion a principios de 2020, cuando adquirió una participación del 30 por ciento. Con el correr del tiempo, Navitas pasó a ser la operadora del proyecto y actualmente posee el 65 por ciento de la participación, mientras que el 35 por ciento restante corresponde a Rockhopper. En diciembre de 2025 ambas compañías anunciaron la decisión de inversión definitiva para avanzar con la explotación. La empresa de Israel mantiene varios proyectos activos en Texas, Estados Unidos.
Sea Lion no es el único proyecto en el que participa Navitas Petroleum. La empresa desarrolla, entre otras, las iniciativas Shenandoah y Buckskin, ambas ubicadas en el Golfo de México.
Javier Milei anticipó medidas para incrementar las sanciones contra la explotación de los recursos argentinos en territorios nacionales ocupados por el gobierno británico
Shenandoah es un yacimiento de petróleo y gas que comenzó a producir en julio de 2025. La participación del 49 por ciento que tiene allí Navitas fue adquirida en una serie de transacciones realizadas en 2018 y 2019, luego de que los propietarios anteriores hubieran invertido más de 1.800 millones de dólares en actividades de exploración y evaluación. El yacimiento produce actualmente 120.000 barriles de petróleo por día.
Buckskin, por su parte, es un yacimiento de petróleo y gas que inició su producción en 2019. Su desarrollo aprovecha infraestructura existente, ya que está conectado a la plataforma Lucius Spar, de la empresa Oxy. La producción de Buckskin superó las expectativas iniciales: dos de sus pozos originales figuraron entre los diez de mayor producción del Golfo de México en 2021 y 2022. A partir de 2026, la asociación que explota el yacimiento logró poner en producción cuatro pozos y continúa con un plan de desarrollo a largo plazo para explotar el resto de las reservas identificadas.
Además de estos proyectos, Navitas Petroleum cuenta con desarrollos en Texas, Estados Unidos, entre los que se encuentran Neches y Denburty Onshore. En 2025, el EBITDA de la compañía fue de 262 millones de dólares, según informó la propia empresa.
La actividad de Rockhopper Exploration
Rockhopper Exploration opera en las Islas Malvinas desde 2004 y cotiza en la Bolsa de Londres. Su actividad principal corresponde al archipiélago, aunque no se limita a Sea Lion: la empresa también desarrolla proyectos en la cuenca norte de las islas y en las cuencas sur y este.
En la cuenca norte, la actividad de exploración y evaluación de Rockhopper se concentró en las licencias PL032 y PL004, que contienen los complejos de abanicos Sea Lion e Isobel-Elaine. Este último es considerado un potencial desarrollo para una tercera fase del proyecto.
En la cuenca sur y este, Rockhopper adquirió, mediante la compra de la empresa Falkland Oil and Gas Limited (FOGL), una participación del 52% en terrenos operados por Noble Energy. Tras los resultados del pozo Humpback, Noble Energy y Edison notificaron su retirada de esos terrenos. Como consecuencia, durante 2017 Rockhopper se convirtió en operadora de esas áreas con una participación del 100 por ciento. No obstante, la empresa aclaró que “no existen compromisos financieros ni operativos pendientes vinculados a sus intereses en esa zona”.
Una parte de la actividad de Rockhopper se desarrolla también en Italia, en torno al proyecto Ombrina Mare. En 2016, la empresa no obtuvo la concesión de producción para ese yacimiento petrolero. A raíz de esa decisión, Rockhopper llevó a la República Italiana a un arbitraje ante el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI).
En agosto de 2022, el tribunal arbitral del CIADI determinó por unanimidad que Italia había incumplido sus obligaciones en virtud del Tratado sobre la Carta de la Energía, y otorgó a Rockhopper una compensación de 190 millones de euros más intereses. Italia solicitó la anulación de ese laudo a fines de octubre de 2022, y la anulación se concretó en junio de 2025. En agosto de ese año, Rockhopper recibió 31 millones de euros en concepto de cobro de un seguro relacionado con esa anulación. En octubre de 2024, la compañía había firmado un acuerdo de compraventa para la venta de sus activos italianos, con excepción de los reclamos vinculados a Ombrina Mare.
Cómo es el proyecto Sea Lion
El desarrollo de Sea Lion está organizado en fases. La primera etapa se concentrará en el Área de Desarrollo Norte, donde se prevé la perforación de 11 pozos submarinos conectados a una plataforma flotante de producción, almacenamiento y descarga, conocida como FPSO. La segunda fase en esa misma área comenzará tres años después de la primera extracción de petróleo, con la perforación de otros 12 pozos submarinos.
Posteriormente se avanzará sobre el Área de Desarrollo Central, con la perforación de 20 pozos en una primera fase y el objetivo de extraer el primer barril hacia fines de 2030. Luego se iniciará una segunda fase en esa área, con la perforación de 18 pozos adicionales.
La unidad FPSO que se utilizará en la primera fase se llama Aoka Mizu y este mes llegará a un astillero del sudeste asiático para su modernización, antes de ser enviada a Malvinas. A eso se suma que, el 17 de agosto, Navitas ejerció una opción de compra por 125 millones de dólares del buque OSX1, que funcionará como la segunda unidad FPSO del proyecto.
Mientras tanto, en las islas avanzan los trabajos de preparación del muelle y la base costera que dará servicio al proyecto, además de la construcción de alojamientos para los trabajadores y otras obras de infraestructura. La plataforma que comenzará a perforar llegará a la zona a principios de 2027.



