Túnez, 4 sep (EFE).- La Unión General de Trabajadores de Túnez (UGTT), el mayor sindicato del país, instó este viernes a la sociedad civil a fortalecer la acción conjunta y a unificar esfuerzos en defensa de la nación, frente a las políticas económicas implementadas por el Gobierno de Kais Said, a quien le exigió que sean revisadas.

Según la UGTT, la gestión del Gobierno ha conducido a "un empeoramiento alarmante" de las condiciones económicas y sociales de la ciudadanía, a la disminución del poder adquisitivo, y a la escasez de productos básicos y medicamentos.

La unión sindical agregó que el Ejecutivo "ha sumido al país en una dinámica" de interrupciones constantes en el suministro de agua y electricidad, y al "deterioro generalizado" de los servicios públicos, "dejándolos en manos de monopolios y especuladores".

La UGTT rechazó que se "imponga" a los tunecinos "el costo de las políticas fallidas", porque "son las autoridades las que tienen la responsabilidad de garantizar los servicios básicos y proteger el poder adquisitivo".

Por otra parte, el sindicato lamentó la muerte de catorce jóvenes en el Mediterráneo el pasado agosto, "obligados a migrar de manera irregular ante la falta de posibilidades en el país", según afirmó, y responsabilizó del suceso a las autoridades gubernamentales.

La agrupación sindical subrayó que "salvar a la juventud tunecina requiere proporcionar empleo, dignidad, esperanza y restaurar la confianza en el futuro y en la nación" y no tomar decisiones "unilaterales que llevan a la exclusión y la marginación".

Así mismo, el colectivo condenó la "persecución y el debilitamiento" de la actividad de los sindicatos y reafirmó el compromiso de la UGTT en la defensa de los trabajadores, el bienestar de la población, los servicios públicos, la dignidad y la justicia social.

En las últimas semanas, las muestras de rechazo al Gobierno se han multiplicado por parte de partidos opositores, organizaciones sociales, sindicatos y la ciudadanía, a consecuencia de los reiterados cortes de agua y electricidad desde principios de julio, mientras el país atravesó un verano con temperaturas de hasta 47 grados centígrados en la capital y de hasta 49 en el interior.

Las altas temperaturas llevaron al colapso de los servicios de urgencias en los hospitales y a una crisis sin precedentes en las cárceles, donde, según organizaciones sociales y abogados, varias decenas de presos fallecieron debido al hacinamiento y a la falta de ventilación en las celdas. EFE