Carlos de Torres
Córdoba, 6 sep (EFE).- El belga Wout van Aert (Visma Lease a Bike) celebró con un gesto de euforia su doblete como vencedor de la decimoquinta etapa de la Vuelta a España, entre Palma del Río y Córdoba, de 110,2 km, jornada de transición que permitió a Enric Mas conservar sin sobresaltos el maillot rojo de líder la víspera de la segunda jornada de descanso.
Insaciable Van Aert. El ganador de la París Roubaix tras batir a Pogacar no perdona si la etapa tiene aspecto de clásica. Ese era el caso y el fenómeno de Herentals volvió a ser feliz donde ya se impuso en 2024. Un doblete en la presente edición y la quinta en la Vuelta, rubricada en formato breve por el calor con un tiempo de 2h.35.00, a una media de 42,7 km/h.
Van Aert batió con suma facilidad al italiano Alessandro Romele (Astana) y a su compatriota Thibau Nys (Lidl). El grupo principal, acalorado, pasó la línea con un retraso de 2.44 minutos, con Enric Mas a buen recaudo.
Mas cumplió su primera semana con la camiseta que tendrá que defender en la semana que resta. Descansará en Sevilla con un colchón de 2.06 ante el austríaco Felix Gall (Decathlon) y de 2.10 respecto al que se presume su gran rival para la crono del jueves, el esloveno Primoz Roglic (Red Bull Bora Hansgrohe).
El pelotón sufre un calor extremo y los ciclistas solicitaron un recorte a la etapa, que, finalmente fue de 80 km. De 189 a 110, y de tres puertos a dos. El termómetro daba miedo, 38 grados, pero la carrera salió de Palma del Río para cumplir con el trámite previo a la segunda jornada de descanso.
Pero los aventureros y los interesados en el esprint no descansan nunca. Ganar en una grande supone mucho y aquí no hay partidos amistosos. El pelotón salió a saco de inicio y pronto 11 hombres quedaron al frente.
El mejor en la general, Leemreize, a más de una hora. La aventura no calentó al grupo principal, en el que el Visma de Brennan y Van Aert asumió el papel de perseguidor oficial del día. En la expedición entró Azparren, siempre en la batalla, Hayter, Leknessund, Porter, Weiss y Leemreize.
La avanzadilla cruzó unida el Puerto de La Forestal (3a), pero en el segundo y último, el Puerto Artafi (3a), la gresca disolvió la fuga. El noruego Leknessund, vencedor en Valdelinares, rompió el orden, aunque sin opción de rodar en solitario. Desde atrás llegó nada menos que Var Aert.
El control del Visma tomaba cuerpo. De nuevo doble opción, Van Aert con el cuchillo afilado por si llegaba la fuga y Brennan atento por si pudiera explicarse al esprint y anotarse un póker de victorias. A 20 de meta el grupo de favoritos estaba a 1.25 minutos, más preocupado por ducharse con los bidones y por pasar página en el calendario que por echar abajo el sueño de los rebeldes.
Desde el alto de Assuan a meta, 14 km de bajada técnica hasta Córdoba. Cinco al comando y en lucha por ponerse el tradicional sombrero cordobés que distingue al vencedor en la ciudad de la Mezquita. Tras la bajada con picos de 86 km/hora, la victoria estaba delante. Con Van Aert en la "pomada" los pronósticos estaban claros.
Van Aert, Nys, Debruyne, Leknessund y Romele eran los candidatos a la gloria. Nadie quería llegar con el clasicómano belga para discutir con él por velocidad, de ahí que lo intentaran de lejos Nys y Leknessund en dos ocasiones.
No hubo manera de escapar a las garras de Van Aert, quien solo tuvo que aplicar la ley del más fuerte. En la recta despegó como un cohete y brazos al alto. Con rabia, con firmeza. Sombrerazo para un genio del ciclismo. En su palmarés 58 triunfos, entre ellos Milán San Remo, Roubaix, Amstel, Strade Bianche y 10 etapas del Tour. "Chapeau" Wout.
La Vuelta a España disfrutará este lunes de la segunda jornada de descanso antes de afrontar la semana decisiva, en la qque serán claves la contrarreloj del jueves en Jerez y los finales en alto del viernes y sábado en Peñas Blancas y Collado del Alguacil.
Para empezar, opción para el esprint este martes entre Cortegana y Palos de la Frontera, decimosexta etapa de 181,1 km. EFE



