Esta noche el presidente Donald Trump habilitó de manera temporaria un nuevo cupo de importación de carne vacuna magra libre de aranceles con el propósito de intentar reducir el precio interno de ese alimento básico.
La nueva cuota de emergencia solo se aplicará durante 90 días, contados a partir del 1 de septiembre de 2026, y tendrá un volumen total de 300.000 toneladas, las cuales estarán disponibles a razón de 100.000 por mes.
Cuando la semana pasada se hizo el anuncio de la medida que se instrumentó hoy, aparecieron amplias sonrisas en los rostros de muchos integrantes de la comunidad cárnica argentina, pues todo indicaba que el país podría participar de la iniciativa.
Sin embargo, con la “letra chica” de la resolución llegó una sorpresa desagradable, ya que se indica que la nueva cuota solo estará disponible para “otras regiones o áreas”.

En el sistema arancelario de EE.UU. (HTSUS por sus siglas en inglés), la categoría “otros países o áreas” hace referencia a cualquier país exportador que no disponga de una cuota individual propia asignada de forma exclusiva.
Eso implica que la Argentina, como tampoco Uruguay, Australia, Nueva Zelanda y Reino Unido, pueden acceder a la nueva cuota temporaria, la cual parece estar diseñada específicamente para Brasil.
Si bien son varios los países exportadores de carne vacuna autorizados sanitariamente por EE.UU. que no tienen una cuota fija bilateral y podrían, por lo tanto, participar del nuevo cupo, por una cuestión de precio y logística es un “número cantado” que la cuota será cubierta mayormente por Brasil.
El criterio para cubrir los tres tramos de 100.000 toneladas de carne mensuales es “el primero que llega, el primero que ingresa”. Brasil tiene, además del factor precio, una maquinaria exportadora muy “aceitada” para abarrotar con una multitud de embarques los puertos estadounidenses.
En términos geopolíticos y comerciales, recibir un aluvión de carne bovina de un país no alineado como Brasil no luce del todo adecuado para la gestión de Trump, aunque está claro que el objetivo primario de la medida es enfriar los precios de un alimento básico cuando falta poco para las elecciones presidenciales del 7 de noviembre.
De todas maneras, mientras que en otras circunstancias una necesidad similar derivó en la creación de un cupo extraordinario para la Argentina de 80.000 toneladas –que el país busca renovar cuanto antes para 2027–, ahora esa “puerta” se cerró para dejársela en “bandeja” a Brasil.
Buen ritmo en el cumplimiento de las cuotas de exportación a Estados Unidos, que paga mejores precios por la carne vacuna