
Scott Bessent, secretario del Tesoro, expresó que tiene una convicción sólida respecto al uso del balance del Tesoro de Estados Unidos “para hacer política exterior”, señalando que la intervención destinada a estabilizar el peso argentino en las elecciones legislativas del pasado otoño, con el propósito de respaldar al gobierno de Javier Milei, constituyó un primer caso.
“Nuestro objetivo de política exterior es crear aliados en las Américas. Argentina fue el primer ejemplo de eso, y era mi convencimiento que el Gobierno de Milei tenía políticas sólidas y que la oposición estaba usando los mercados de capital para crear pánico y causar una crisis cambiaria”, dijo Bessent en un coloquio en la Universidad Southern Methodist en Texas.
“Creíamos que era posible levantar un puente durante las elecciones y que el Gobierno estadounidense ganara dinero y que el presidente Milei cruzara a otro lado y ganara”, indicó Bessent, quien recordó los cambios a favor de Gobiernos de derechas que ha habido en Chile, Colombia, Ecuador o Bolivia.Bessent se jactó incluso de asumir ciertos niveles de riesgo con determinados tipos de operaciones.
“La gente puede decir que el secretario del Tesoro está asumiendo un riesgo, pero, bueno, ese es mi sueño. Tengo información asimétrica y ahora la casa soy yo”, indicó Bessent en la escuela de Negocios Cox, donde también recordó que la intervención para sostener el yen de este verano fue porque “tenía una buena idea” de lo que Tokio iba a hacer y desafió a aquellos que quieran apostar contra sus movimientos.
El Tesoro y el Banco de Japón coordinaron en julio una operación histórica para frenar la caída del yen y evitar que Tokio tuviera que liquidar grandes volúmenes de bonos del Tesoro, con el impacto que eso tendría en el precio de la deuda estadounidense.
Bessent dijo que el mundo se divide en tres visiones económicas en competencia: la del “crecimiento” que promueve Estados Unidos, a la que en su opinión se han sumado Latinoamérica y Japón; la de Europa y la de la economía estatal de China.“En 20 años vamos a ver que fue el modelo estadounidense el que ganó“, aseveró Bessent.
El año pasado, antes de la elecciones legislativas, en octubre, el país recibió un respaldo financiero del Tesoro de Estados Unidos mediante una línea de swap de divisas por hasta USD 20.000 millones. En ese contexto fue un espaldarazo que marcó un punto de inflexión en la relación bilateral y en el rumbo de la economía argentina.
La asistencia, canalizada a través del Fondo de Estabilización de Cambios (ESF, por sus siglas en inglés), surgió como respuesta a la inestabilidad cambiaria en la previa electoral, en un contexto de reservas internacionales limitadas y presiones sobre el tipo de cambio.
Un informe del Congreso de EEUU, que se dio a conocer a comienzos de este año, planteó dudas respecto al apoyo financiero brindado y enumeró las opciones que evalúan los parlamentarios estadounidenses. Según el Servicio de Investigación del Congreso (CRS, por sus siglas en inglés), la magnitud y la naturaleza de este soporte representó una intervención inusual en la política financiera estadounidense.
Elogios
Días atrás, en al reunión de ministro de Finanzas del G20, que se ralizó en Asheville, Carolina del Norte, EEUU , Bessent elogió el programa de ajuste que encabeza Javier Milei.
“Argentina está liderando una oportunidad histórica en el hemisferio occidental”, destacó. “Si analizamos en detalle la última elección del presidente Milei, vemos que los sectores más pobres de la sociedad y los jóvenes —que antes se inclinaban por la izquierda— le dieron su apoyo. Así que, como usted mencionó, estamos viendo cambios en Argentina, Bolivia, Colombia, Chile y Ecuador, y creo que veremos muchos más casos similares”.
Con información de EFE



