Cultivar tomates en casa puede ser gratificante, pero también tiene sus complicaciones. Los insectos y otras plagas pueden aparecer durante la floración y afectar los frutos justo cuando la planta empieza a producirlos.

Ante este problema, existen distintas alternativas para cuidar una huerta sin recurrir inmediatamente a productos específicos. Una de las más difundidas es el té o infusión concentrada de ajo, un preparado casero que se utiliza como repelente gracias al fuerte olor de sus compuestos naturales.

La idea es sencilla: preparar una infusión, diluirla y aplicarla sobre la planta, especialmente en las zonas donde aparecen flores y pequeños tomates.

Por qué el ajo puede ayudar a mantener alejadas algunas plagas

El ajo contiene distintos compuestos azufrados responsables de su olor característico. Entre ellos se encuentran sustancias como la alicina y otros compuestos volátiles, que pueden resultar repelentes para determinados insectos.

El té de ajo se utiliza como repelente casero para ayudar a proteger las plantas de tomate frente a algunas plagas. (Foto: Imagen ilustrativa generada con IA)
El té de ajo se utiliza como repelente casero para ayudar a proteger las plantas de tomate frente a algunas plagas. (Foto: Imagen ilustrativa generada con IA)

Por eso, los preparados a base de ajo son utilizados en jardinería como una herramienta dentro del manejo preventivo de plagas. Sin embargo, no se trata de una solución mágica ni reemplaza el control de una infestación. Su eficacia puede variar según la especie de insecto, la concentración utilizada, las condiciones ambientales y la frecuencia de aplicación.

Cada cuánto conviene aplicarlo

La frecuencia depende de las condiciones del huerto y de la presencia de plagas. La recomendación difundida para esta preparación es aplicarla aproximadamente una vez por semana, especialmente durante la etapa de floración o después de lluvias fuertes que puedan eliminar el producto de las hojas.

Si se busca utilizarlo solamente como medida preventiva, algunas recomendaciones caseras plantean espaciar las aplicaciones, por ejemplo, cada dos semanas.

Lo importante es no asumir que una aplicación puntual protegerá la planta durante toda la temporada. El efecto de este tipo de preparados es limitado y puede desaparecer con el tiempo o después de una lluvia.

Cómo preparar el té de ajo para las plantas de tomate

La receta difundida para este preparado requiere pocos ingredientes. Hay que picar cinco dientes de ajo y hervirlos durante unos cinco minutos en 300 mililitros de agua. Después, se deja reposar la preparación tapada durante aproximadamente 12 horas.

La preparación se puede aplicar con un rociador sobre hojas, flores y pequeños frutos de la tomatera. (Foto: Imagen ilustrativa generada con IA)
La preparación se puede aplicar con un rociador sobre hojas, flores y pequeños frutos de la tomatera. (Foto: Imagen ilustrativa generada con IA)

Una vez transcurrido ese tiempo, se filtra el líquido para retirar los restos de ajo y se lo diluye en un litro de agua fría.

El preparado se coloca en un rociador y se aplica sobre la planta. La recomendación es prestar especial atención a los racimos de flores, los frutos pequeños y las hojas, sin empapar innecesariamente toda la planta.

El mejor momento para rociar las plantas

Para reducir el riesgo de que el sol intenso afecte las hojas, es preferible aplicar el preparado al final de la tarde o cuando ya no haya exposición directa al sol fuerte.

También conviene probar primero la solución en una pequeña parte de la planta. Una preparación demasiado concentrada podría provocar daños en las hojas, por lo que más cantidad de ajo no significa necesariamente mayor protección.

Además, si los tomates ya están maduros, siempre es recomendable lavarlos bien antes de consumirlos.