Don Benito (Badajoz), 8 sep (EFE).- Día de Extremadura y tradicional corrida de toros en esta localidad de las Vegas Bajas. Corrida mixta, a caballo y a pie, con lluvia de trofeos, nueve orejas y un rabo, trofeos repartidos entre Roca Rey, Ginés Marín y Diego Ventura.
Obvio es reseñar que el público se divirtió, pero más por la disposición de los toreros.
A decir verdad el juego de los toros dejó que desear. Por falta de raza en algunas casos, y de clase casi en general. No se pararon, tampoco blandearon pero, salvo el segundo de Diego Ventura y el primero de Ginés Marin, ninguno tuvo embestidas enclasadas.
Dos toros de Victoriano del Río lidió Roca Rey, y dos de Virgen María Ginés Marín. No habría sorteo. El uno en su línea de dar muchos pases, pasarse al toro cerca y darse sendos arrimones.
Del extremeño podemos decir que está de vuelta para ser aquel joven torero que tocaba con los dedos la condición de figura, pero que se fue diluyendo.
Ya de salida el primero de Roca Rey cantó lo que iba a ser su lidia, y su principal defecto: no se iba del capote del peruano y tampoco se iba de la muleta. Se movía sin clase, muchos pases y arrimón final. El generoso público le primó con dos orejas.
Más toro el quinto, de desigual embestida en los lances de recibo de Roca Rey. Fue un animal que iba y venia pero le faltaba clase. Mucha premiosidad y parsimonia la de Roca, que pronto tuvo que acortar distancia y se pegó un arrimón de época. El torero tiró por la épica.
El primero de Ginés Marín, vareado y corretón de salida, tenía poco celo. Poco prometía pero Marín lo mejoró en el curso de la faena. Lo sujetó en el tercio y aunque de embestida un punto rebrincado, comenzó a lucir su buen son. Faena larga bien planteada y resuelta, afloró el buen fondo del astado. Estocada y descabello. Dos orejas.
El sexto tuvo el gran defecto de no humillar y la faena tuvo el mérito de no dejarse el torero tocar la muleta. Consiguió templarlo y le ligó los muletazos, aunque solo con el lucimiento que permite el toreo por arriba. Oreja.
Diego Ventura demostró su condición de gran figura del rejoneo. Con caballos jóvenes y muy nuevos, en su cuadra no hay bajones. Tuvo un primer toro reservón, brilló lo justo en una lidia más bien corta para lo que se estila en el toreo a caballo.
El cuarto fue un animal que resistió toda su lidia en las afueras, era un murubeño de sostenido y enclasado galope al que cuajó un tercio de banderillas muy brillante sobre Oro Negro en las preparaciones a dos pistas, con Quitasueños en las batidas, y con el gran Bronce clavando sin cabezada. Un oreja cortó a su primero y las dos y el rabo del cuarto.
FICHA DEL FESTEJO:
Dos toros de Ángel Sánchez y Sánchez para rejones, y 2 toros de Virgen María (3° y 6°) y 2 de Victoriano del Río (2° y 5°) para la lidia a pie. Desiguales de presentación y juego, a la mayoría les faltó entrega.
Diego Ventura. Rejón (Oreja); rejón (Dos orejas y rabo).
Roca Rey, de blanco y oro. Pinchazo hondo y estocada (Dos orejas); pinchazo y estocada delantera (Oreja tras aviso).
Ginés Marín, de bouganvilla y oro. Estocada y descabello (Dos orejas tras aviso); media estocada (Oreja tras aviso).
Don Benito, lleno, cartel de No hay billetes. Los tres toreros salieron a hombros. EFE
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