
El excongresista y excandidato presidencial Roberto Sánchez defendió este martes su incorporación como jefe del gabinete de asesores de la bancada de Juntos por el Perú (JPP) en el Senado, cargo por el que percibe una remuneración mensual de 20.075,50 soles, y aseguró que su función se ajusta a las normas del Congreso.
En diálogo con la televisora Willax, sánchez explicó que sus labores comprenden la “alta asesoría”, la gestión pública, la coordinación de la agenda parlamentaria y el vínculo con organizaciones sociales, además de la coordinación de la agenda política del grupo parlamentario.
Refirió que la denominación de su cargo responde a la nueva estructura del Congreso bicameral y rechazó que exista alguna irregularidad en su contratación. “En este retorno bicameral se ha fraseado así esta función. Y aquí nada de esto es ilegal. Que les guste o no, que les saque roncha o no, son también vicisitudes políticas”, afirmó.
El diputado y vocero de la formación política, Ernesto Zunini, había señalado anteriormente que la labor de Sánchez está vinculada con la discusión de la agenda política de la bancada “de cara a la ciudadanía”.

El excandidato, derrotado en el balotaje por la ahora presidenta Keiko Fujimori, declaró en mayo pasado que renunciaría y convocaría a nuevas elecciones si se enfrentaba a un Congreso que le impidiera gobernar, un escenario que vivió el expresidente Pedro Castillo, quien intentó disolver el Parlamento sin éxito y luego fue condenado a más de once años de prisión por el delito de rebelión.
“Las fuerzas golpistas tienen que saber que acá nadie arruga. Atrévanse, estamos listos Nos vamos a ir si no van a respetar la democracia ni la voluntad de nuestro pueblo. Perfecto, estoy en condiciones de renunciar y llamar a nuevas elecciones generales”, dijo en un acto de campaña celebrado en Ventanilla, en la provincia de Callao.
El hecho de adelantar elecciones fue visto por algunos sectores como una salida rápida para intentar poner fin a las recurrentes crisis políticas y a la sucesión de presidentes que ha marcado al al país, por el que han pasado ocho jefes de Estado en la última década.




