En medio de la lucha por el título de Constructores y de Pilotos, que hoy tiene en la cima de ambos a Mercedes y Kimi Antonelli, Aston Martin aparece como el equipo que más gastó en mejoras de Fórmula 1 en lo que va de la temporada por delante de Ferrari y Red Bull, en un 2026 en donde las escuderías tienen que manejar la capacidad de administrar el límite presupuestario y decidir cuándo introducir cada evolución en el calendario.
El dato más llamativo del análisis es la distancia entre algunos aspirantes al campeonato. Mientras el equipo que tiene como estrella a Fernando Alonso lidera la estimación de gasto, las Flechas de Plata figuran recién en el sexto escalón, con un nivel calculado en 55% del punto de referencia, muy por detrás de Ferrari y Red Bull, ubicados en 90%, y de McLaren, en 85%.
Según el informe que publicó The Race, la grilla puede dividirse en siete niveles de inversión en desarrollos a partir de las piezas declaradas ante la FIA antes de cada fin de semana y de una estimación de costos basada en el tipo, el momento y la magnitud de los cambios. En ese cálculo, del cual no se expresaron montos de dinero estimado, Aston Martin quedó en el primer nivel; Ferrari y Red Bull comparten el segundo; McLaren integra el tercero; Audi y Alpine el cuarto (70%); Racing Bulls el quinto (60%); Mercedes el sexto; y Haas, Cadillac y Williams cierran la lista con un 50 por ciento.
Esa clasificación no surge solo de contar piezas nuevas. El medio especializado aclara que no todas cuestan lo mismo: un piso nuevo demanda mucho más presupuesto que pequeñas modificaciones aerodinámicas o cambios menores en componentes secundarios.
Si se toma únicamente el número de componentes nuevos declarados a la FIA desde la apertura del campeonato en Australia hasta el Gran Premio de los Países Bajos, el equipo de Maranello que tiene a Lewis Hamilton y Charles Leclerc encabeza la tabla con 40 piezas nuevas. McLaren y Red Bull suman 38 cada uno, Aston Martin y Cadillac 34, y Mercedes queda bastante más abajo con 24.
La diferencia también aparece al aislar las mejoras de rendimiento y excluir ajustes por fiabilidad o cambios específicos para un circuito. En ese terreno, Ferrari vuelve a estar al frente con 36 actualizaciones, seguida por Aston Martin con 33 y McLaren con 30. Mercedes vuelve a quedar rezagada con 19.
The Race remarcó que el volumen no equivale de manera automática a un mayor gasto. Red Bull, por ejemplo, acumuló nueve retoques por fiabilidad en las primeras 12 carreras, mientras Ferrari no registró ninguno. Williams, a su vez, presentó cuatro modificaciones específicas para determinados trazados, algo que altera el recuento sin reflejar necesariamente una inversión comparable. La posición de Aston Martin como líder del gasto estimado se explica en parte por la magnitud de su paquete introducido en Hungría, que incluyó un nuevo chasis más liviano, una modificación de alto costo dentro del marco del tope presupuestario.
La situación de Mercedes es la que más preguntas abre en la lucha por el campeonato. Toto Wolff, jefe del equipo, había admitido tras la carrera en Zandvoort que su escudería no tenía margen económico para seguir agregando desarrollos al auto, en respuesta al crecimiento de McLaren. La declaración contrasta con los datos relevados hasta ahora, porque el equipo alemán aparece entre los menos agresivos en cantidad de piezas nuevas. Andrew Shovlin, director de ingeniería en pista de la escudería, dijo al canal de YouTube de Mercedes que durante la temporada probablemente producirán “un piso menos y un paquete de carrocería menos” que sus rivales directos.
La razón de esa cautela no está clara. En ese sentido, el medio planteó dos hipótesis: que Mercedes haya gastado más antes del inicio del campeonato, algo que no queda reflejado en los documentos públicos de la FIA, o que esté reservando recursos para más adelante.
El sitio británico del deporte motor sostiene que la escudería prepara una mejora de gran escala para comienzos de octubre, en torno al Gran Premio de Baréin, y que ese paquete podría modificar con fuerza su posición en la tabla de gasto si finalmente resulta tan amplio como se espera. Williams ofrece otro ejemplo de estrategia diferida. Su estimación actual está condicionada por haber postergado una mejora importante hasta Azerbaiyán, incluida la introducción de un nuevo chasis, lo que previsiblemente la hará escalar en la lista.
Otro factor que condiciona la guerra de desarrollos es el costo de las reparaciones. Ese dinero también sale del límite presupuestario, de modo que cuanto más gasta un equipo en daños, menos margen conserva para evolucionar el auto.
De acuerdo con la clasificación informal de daños publicada con regularidad en redes sociales (“Campeonato de Destructores”), el equipo de Max Verstappen lidera la factura de reparaciones con unos USD 2,8 millones. Justamente, el cuatro veces campeón del mundo sufrió un fuerte accidente al inicio del GP de Países Bajos. Alpine aparece después con USD 2,2 millones y Williams (USD 1,9 millones). En la lista, lo siguen Mercedes (USD 1,8 millones), mientras Ferrari y McLaren rondan los 1,5 millones de dólares cada uno.
Ese contexto ayuda a entender por qué Red Bull ya habló de reducir la intensidad de su programa de desarrollo en la segunda mitad del año. Laurent Mekies, jefe del equipo, explicó: “Decidimos hacer el gran esfuerzo lo antes posible desde el punto de vista de la ingeniería y de los recursos de ingeniería, y esperamos que las cosas se desaceleren para la mayoría de los equipos de punta en la segunda parte. Pero puede haber sorpresas”.
La evolución de lo que resta del campeonato también depende de una flexibilización del reglamento financiero. La categoría dispone de un margen adicional de USD 3 millones dentro del tope presupuestario vinculado a los cambios normativos de la próxima temporada, una reserva que podría alterar el comportamiento de varios equipos en el tramo final.
En McLaren creen que Mercedes terminará utilizando ese colchón. Andrea Stella, jefe de la escudería, dijo que está “seguro” de que su rival, al ver que los otros equipos elevaron el nivel, terminará activando ese desarrollo: “Sin duda, eso está ocurriendo en la fábrica”.
Con ese telón de fondo, la batalla técnica de 2026 quedó convertida en una competencia de tiempos, prioridades y desembolso de dinero. Solo al cierre de la temporada se podrá saber si Mercedes realmente estuvo más limitada, como sugirió Wolff, o si simplemente distribuyó su gasto de otra manera para terminar de definir a su favor la temporada de la F1.


