
República Dominicana concentra la mayor tasa de violencia sexual digital contra adolescentes entre los 15 países donde el fenómeno fue medido: el 23% de los menores de 12 a 17 años que usan internet, unos 272,000 adolescentes, sufrió alguna forma de explotación o abuso facilitado por la tecnología en el último año.
El dato surgió de un informe presentado este martes en Santo Domingo y situó al país caribeño en el nivel más alto de una crisis que, según la misma investigación, afecta a 20 millones de niños en 21 países.
La cifra dominicana supera la media global registrada por el estudio Disrupting Harm, elaborado por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), ECPAT International e Interpol, que ubica en uno de cada cinco el promedio de afectados entre los países relevados.
La investigación, financiada con USD 15 millones del programa Safe Online y desarrollada entre 2020 y 2025, es el mayor relevamiento de este tipo realizado hasta la fecha.
El agresor está en el círculo de confianza
Uno de los hallazgos del informe es la identidad de los perpetradores. En el 68% de los casos documentados en el país caribeño, el agresor era alguien conocido por el adolescente: un familiar, un amigo, un conocido o una pareja sentimental.
La tendencia se repitió a escala global. En los 21 países relevados, el 57% de los casos involucró a personas que el menor ya conocía, y solo el 16% de los perpetradores era completamente ajeno a la víctima.

“Detrás de estas cifras hay niñas, niños y adolescentes cuya confianza fue vulnerada. No podemos colocar sobre ellos la responsabilidad de protegerse en un entorno que debe ser seguro por diseño”, dijo Carlos Carrera, representante de Unicef en República Dominicana, durante la presentación del informe a la agencia EFE.
Menos del 1% de los casos llega a las autoridades
El silencio es otra dimensión del problema. Menos del 1% de los episodios registrados en el país fue denunciado a la policía, trabajadores sociales o líneas de ayuda. Uno de cada tres adolescentes afectados no contó a nadie lo ocurrido.
La cifra replicó el patrón global: en los 21 países del estudio, más del 40% de las víctimas no habló con ninguna persona sobre lo sucedido, y la razón más frecuente fue no saber a dónde acudir ni a quién dirigirse.
Unicef señaló que esta brecha evidencia la necesidad de fortalecer los mecanismos de denuncia, los servicios de atención y la capacitación del personal institucional para responder a las víctimas.
WhatsApp, Facebook e Instagram, las plataformas más mencionadas
Las formas de violencia identificadas en el informe incluyen la exposición a contenido sexual no deseado, las solicitudes de imágenes íntimas, las ofertas de dinero o regalos a cambio de material sexual, las amenazas y la difusión no consentida de contenido privado.
WhatsApp concentró el 60% de los casos registrados en República Dominicana, seguida de Facebook con el 35% e Instagram con el 30%. Las plataformas de videojuegos aparecieron en el 11% de los episodios. A nivel global, el 60% del abuso ocurrió en redes sociales y el 14% en entornos de juego en línea.

El informe también documentó una modalidad emergente: el 4% de los adolescentes dominicanos consultados indicó que alguien utilizó inteligencia artificial para crear imágenes o videos sexuales falsos de ellos. En nueve de los 21 países del estudio, 1,1 millones de menores informaron haber sido víctimas de ese tipo de material generado con IA, según datos recogidos por la investigación global.
Las consecuencias se extienden más allá de la pantalla
La violencia facilitada por la tecnología no se limita al entorno digital. El informe advirtió que las plataformas se utilizan para iniciar, facilitar o prolongar situaciones de abuso que también se trasladan al mundo físico.
Las experiencias recogidas estuvieron acompañadas, en la mayoría de los casos, de miedo, vergüenza, confusión y aislamiento. Los adolescentes que sufrieron este tipo de violencia presentaron cuatro veces más probabilidades de informar pensamientos suicidas, conductas autolesivas y niveles de ansiedad más altos que sus pares.
El riesgo no distingue geografía ni franja etaria dentro del grupo estudiado: afecta por igual a zonas rurales y urbanas, y los adolescentes de 12 a 15 años registran niveles de exposición similares a los de 15 a 17. La mitad de las víctimas son varones.

Unicef pide respuestas más allá de la tecnología y la ley
La conclusión central del organismo es que la respuesta no puede limitarse a medidas tecnológicas o legislativas. El informe reclama protocolos de actuación, mecanismos de denuncia accesibles, servicios de atención especializados y personal capacitado para acompañar a las víctimas.
A nivel global, Unicef impulsa una estrategia de tres ejes: plataformas diseñadas con mayor seguridad para menores desde su arquitectura, marcos legales nacionales que cierren los vacíos que explotan los agresores y canales de denuncia que reduzcan la estigmatización y faciliten que los niños pidan ayuda.
El informe Through Children’s Eyes: How Digital Technologies Enable Child Sexual Abuse, publicado el 3 de septiembre de 2026, combina los datos de la encuesta con testimonios directos de más de 100 jóvenes sobrevivientes y entrevistas a más de 500 profesionales de primera línea y agentes de las fuerzas del orden en los países relevados.




