El Reino Unido llamó este lunes a contener la escalada de violencia en el Golfo Pérsico y a recuperar las condiciones de seguridad regional, en un contexto marcado por los ataques vinculados a la guerra con Irán y por sus consecuencias sobre las instalaciones energéticas de los países árabes. Durante una conversación con el emir de Qatar, Tamim bin Hamad Al Thani, el primer ministro británico, Andy Burnham, destacó la necesidad de avanzar hacia una desescalada y reafirmó la importancia de la cooperación bilateral.
De acuerdo con Downing Street, Burnham sostuvo que su prioridad es “garantizar la desescalada” y colaborar con los países de la región para contribuir al restablecimiento de la estabilidad y la seguridad. El intercambio con el emir qatarí también permitió abordar el papel de ambos gobiernos frente a la crisis y la relación estratégica que mantienen en materia de defensa.
El Gobierno británico calificó esa cooperación militar como “única” y consideró que ofrece posibilidades para incrementar la protección tanto de Qatar como del Reino Unido. Para Londres, el conflicto también puso de manifiesto la importancia de sus vínculos con Doha, que el primer ministro dijo querer profundizar.
La posición británica coincidió con el llamado qatarí a reducir las tensiones mediante negociaciones. Tamim bin Hamad Al Thani remarcó durante el contacto la necesidad de privilegiar el diálogo y las vías diplomáticas para evitar una prolongación de los ataques.
Sin embargo, Qatar planteó al mismo tiempo una revisión de la forma en que los países del Consejo de Cooperación del Golfo afrontan sus necesidades de seguridad. El portavoz de su Ministerio de Exteriores, Majed al Ansari, afirmó que la protección regional no puede quedar exclusivamente en manos de las potencias extranjeras.
“Contar con fuerzas internacionales en la región y con una alianza estratégica con Estados Unidos es muy importante, pero no suficiente”, declaró durante el Hili Forum, celebrado en Abu Dabi. Según el diplomático, los Estados árabes del Golfo necesitan desarrollar capacidades propias y avanzar hacia una mayor autonomía defensiva.
“La autosuficiencia en materia de seguridad es el único camino a seguir”, afirmó Al Ansari, aunque reconoció que los países de la región continuarán necesitando el respaldo de sus socios y aliados internacionales.
La guerra también ha afectado directamente a uno de los principales pilares económicos del Golfo: el suministro de hidrocarburos. Al Ansari aseguró que el volumen de gas natural licuado procedente de los países del Consejo de Cooperación del Golfo cayó 90%, mientras que el suministro de petróleo se redujo 77%.
“Estas cifras no se habían visto en ningún conflicto anterior”, sostuvo. El funcionario explicó que los ataques contra infraestructura energética pueden provocar efectos desproporcionados en la capacidad productiva. Como ejemplo, mencionó que un solo dron consiguió reducir en 17% la capacidad qatarí de producción de gas natural licuado.
Qatar alberga Al Udeid, una importante instalación militar estadounidense utilizada como centro de operaciones del Comando Central de Estados Unidos. Desde el comienzo de la guerra, instalaciones y objetivos dentro de países aliados de Washington en el Golfo han quedado expuestos a ataques iraníes, incluidos puntos vinculados al sector energético.
A pesar de las interrupciones, Al Ansari aseguró que los gobiernos del Golfo han logrado mantener abastecidas sus economías.
“Hasta ahora, ningún país del Golfo ha agotado sus reservas”, afirmó, y agregó que tampoco se produjeron interrupciones generales en las cadenas de suministro de bienes básicos.
El funcionario qatarí también advirtió sobre las consecuencias económicas de mantener un conflicto prolongado. A su juicio, un eventual acuerdo o mediación podría contener temporalmente la confrontación, pero no resolvería sus causas si los países de la región no profundizan su integración económica.
En paralelo, Londres expresó su preocupación por la situación en Oriente Próximo. Burnham calificó de “inaceptable” la expansión de los asentamientos israelíes en Cisjordania y anunció que su Gobierno prepara medidas en respuesta a esa política.
La cuestión de los asentamientos se suma así a las conversaciones británico-qataríes sobre seguridad regional, en momentos en que Londres busca mantener sus alianzas en el Golfo mientras Doha reclama una mayor capacidad para afrontar por sí mismo las amenazas derivadas de la guerra.

