La llegada de Gustavo Puerta al Olympiacos esta temporada lo pone bajo la órbita de Evangelos Marinakis, el empresario griego de 59 años que controla el club de El Pireo, también es dueño del Nottingham Forest y del Rio Ave, y arrastra un historial de conflictos deportivos, judiciales y públicos que lo convirtió en una de las figuras más controvertidas del fútbol europeo.
Ese recorrido incluye un macrojuicio en Grecia por la muerte del agente antidisturbios Yorgos Lyngeridis, en el que fueron encausadas casi 150 personas.Marinakis y otros cuatro directivos del Olympiacos están acusados de instigar la violencia en el fútbol y de apoyar a un grupo criminal entre 2019 y 2024, mientras todos negaron haber cometido delitos.
Puerta explicó tras su fichaje que veía su llegada como un paso a “un club tan grande como lo es el Olympiacos” y destacó que el equipo venía de ganar la Conference League, un título que, dijo, refleja “el crecimiento que ha tenido futbolísticamente”. El colombiano cerró así su etapa en Racing de Santander para incorporarse a uno de los clubes más poderosos de Grecia.
Marinakis concentra poder en tres clubes y una fortuna de USD 5.100 millones
Marinakis construyó su riqueza en el transporte marítimo como propietario del grupo naviero Capital Maritime Trading Corp, y además posee medios de comunicación en Grecia. Su patrimonio está estimado en USD 5.100 millones.
En el fútbol, controla el 86% del Olympiacos, el 80% del Nottingham Forest y también tiene una participación mayoritaria en el Rio Ave portugués. En el club inglés ejerce desde 2017 como principal dueño, mientras que en el conjunto griego es dueño y presidente desde 2010.
Su mapa de influencia toca de forma directa a dos colombianos. Nottingham Forest incorporó recientemente a Daniel Muñoz, mientras Olympiacos sumó a Puerta para la nueva campaña.
Marinakis destinó algo más de 20 millones de euros por Muñoz y 16 millones de euros por Puerta con la intención de reforzar a sus equipos en las competencias locales y en los torneos de la UEFA. La inversión se enmarca en una estructura de multipropiedad que también incluye al Rio Ave.
Las polémicas van de peleas públicas a sanciones y acusaciones

Uno de los episodios más visibles ocurrió en mayo de 2026 durante la final de la Euroliga de baloncesto en Atenas. Marinakis protagonizó un violento altercado con Grigoris Dimitriadis, sobrino del primer ministro griego, en el Telekom Center.
Las imágenes lo mostraron con la camiseta rota y enfrentado a Dimitriadis, a quien acusó de haberle lanzado un comentario ofensivo y de escupirlo. Telegraph Sport además consigno que personal de seguridad y allegados del empresario intervinieron para separarlos, y que en el video también se ve a una persona del entorno de Marinakis arrojar una bufanda del Olympiacos hacia Dimitriadis.
El trasfondo de ese choque excedía al deporte. El medio señaló que Dimitriadis consideraba que sectores de los medios griegos pertenecientes al imperio de Marinakis lo habían atacado durante los últimos años.
Su relación con los entrenadores tampoco estuvo exenta de conflictos. En mayo de 2025 discutió en la cancha con Nuno Espírito Santo, entonces técnico del Nottingham Forest, aunque después ambos le quitaron dramatismo y lo atribuyeron a la tensión propia del juego.

La publicación también recordó otras controversias: una acusación de escupir cerca de los árbitros en un túnel de vestuarios en abril de 2026 y una sanción en Inglaterra en octubre de 2024 por mala conducta tras una derrota del Nottingham Forest frente al Fulham. El País agregó que en 2024 recibió un castigo de cinco partidos por escupir al paso de un árbitro y que en Grecia ya había sido sancionado durante cinco meses en 2021 por insultar a un colegiado.
Su historial incluye además viejas investigaciones y causas sensibles. Según el diario español, fue absuelto en 2018 en un caso de amaño de partidos, mientras la BBC lo vinculó en informaciones recogidas por ese medio con una investigación sobre narcotráfico y con episodios como el atentado con bomba contra la panadería de un árbitro.
En 2018, durante un Olympiacos-Burnley que terminó 3-1 para el club griego, Sean Dyche acusó a Marinakis de intimidar al árbitro tras irrumpir presuntamente en el vestuario arbitral en el descanso. Ese mismo perfil de dirigente de carácter duro aparece de forma reiterada en los relatos sobre su paso por Grecia e Inglaterra.
Más allá de los escándalos, sus clubes también sumaron resultados deportivos de peso. Olympiacos se convirtió en 2024 en el primer equipo griego en ganar un título continental con la Conference League, mientras Nottingham Forest regresó a la Premier League y alcanzó competición europea después de décadas, aunque la misma temporada también estuvo marcada por turbulencias internas y cambios de entrenadores.



