
El Parque Arqueológico Cihuatán, ubicado en Aguilares, a las afueras de San Salvador, está próximo a ser renovado con el apoyo del Gobierno de Estados Unidos, pero detrás de la protección de este espacio cultural hay una figura que conoce sus estructuras desde hace más de medio siglo: un “arqueólogo empírico” chalateco que dedicó su vida a la conservación del lugar.
Se trata de Pastor Gálvez, originario de Chalatenango, quien acumula más de 50 años de experiencia en parques arqueológicos y ha dedicado buena parte de su vida laboral al resguardo de Cihuatán.
Su conocimiento sobre el terreno, las estructuras y las labores de mantenimiento será incorporado a la nueva fase de preservación que desarrollarán el Ministerio de Cultura y el Fondo de los Embajadores para la Preservación Cultural.

Gálvez no se formó en las aulas de una carrera de arqueología, pero su experiencia nació del trabajo diario en el sitio. Durante décadas, participó en la limpieza de áreas arqueológicas, el mantenimiento de estructuras y el acompañamiento de investigaciones que permitieron ampliar el conocimiento sobre la antigua ciudad prehispánica.
Su trayectoria está ligada al trabajo del arqueólogo Paul Amaroli, con quien colaboró en distintas etapas de investigación y conservación. Esa relación le permitió conocer de cerca las labores de excavación y el proceso para proteger los vestigios que permanecieron enterrados durante siglos.

La experiencia de campo se incorpora al nuevo proyecto
La renovación prevista para el parque busca fortalecer la conservación de los espacios ya investigados y mejorar las condiciones de resguardo de las estructuras.
El proyecto cuenta con recursos del Fondo de los Embajadores para la Preservación Cultural, un programa de Estados Unidos destinado a apoyar la protección de bienes culturales en distintos países.
La participación de Pastor Gálvez aportará una mirada basada en la permanencia. Durante más de cinco décadas, ha visto los cambios en el parque, el avance de las investigaciones y los daños que pueden provocar las lluvias, la vegetación y la exposición de los muros al ambiente.

Las estructuras de Cihuatán requieren mantenimiento frecuente. Sus construcciones, levantadas con piedra, tierra y otros materiales disponibles en la época prehispánica, necesitan atención para evitar que el deterioro afecte los sectores abiertos al público.
El trabajo de Gálvez ha estado vinculado a esa tarea cotidiana. Su conocimiento no solo abarca las zonas más conocidas por los visitantes, sino también los espacios donde se realizaron excavaciones y trabajos de consolidación durante distintas campañas arqueológicas.

Una ciudad prehispánica en Aguilares
Cihuatán es uno de los principales sitios arqueológicos de El Salvador. Está situado en el municipio de Aguilares, en el departamento de San Salvador, sobre un área que conserva los restos de una antigua ciudad ocupada entre los siglos X y XIII.
El parque cuenta con plazas, estructuras ceremoniales, áreas residenciales, juegos de pelota y la Acrópolis, un conjunto elevado donde se encuentra el llamado Palacio de los Señores de Cihuatán. Estas construcciones permiten conocer parte de la organización política, religiosa y social de sus antiguos habitantes.
El sitio fue declarado Monumento Arqueológico Nacional en 1976 y abrió como parque arqueológico en 2007. Desde entonces, las instituciones culturales han desarrollado trabajos de investigación, conservación y atención a visitantes.
La nueva fase de preservación incorporará la experiencia de quienes han trabajado durante años en el lugar. En ese grupo está Pastor Gálvez, cuya vida ha transcurrido entre las estructuras de Cihuatán y las labores para mantenerlas protegidas.


