Italia tiene una enorme tradición de preparaciones dulces que varían según cada región y que, en muchos casos, se elaboran a partir de ingredientes básicos. Entre ellas aparece la ciambella, una receta casera que suele acompañar desayunos y meriendas.
Su apariencia recuerda inmediatamente a una torta con un agujero en el centro, aunque existen numerosas versiones y cada familia puede tener su propia receta. Una de las alternativas más sencillas permite conseguir una miga suave y esponjosa con un delicado aroma a limón.
El resultado es una torta alta y aireada, ideal para acompañar con café, té o mate.
¿Qué necesitás?
- 300 gramos de harina 0000
- 180 gramos de azúcar
- 3 huevos
- 100 gramos de manteca
- 120 ml de leche
- 16 gramos de polvo de hornear
- Ralladura de 1 limón
- 1 cucharadita de esencia de vainilla
- Una pizca de sal
- Azúcar impalpable para decorar
El paso a paso
- Precalentar el horno a 180 °C y enmantecar y enharinar un molde circular con tubo en el centro.
- Colocar los huevos y el azúcar en un bowl y batir durante varios minutos, hasta obtener una preparación clara, aireada y espumosa.
- Derretir la manteca, dejarla entibiar y agregarla poco a poco a la mezcla junto con la leche y la esencia de vainilla.
- Incorporar la ralladura de limón y mezclar suavemente para distribuirla por toda la preparación.
- Tamizar la harina junto con el polvo de hornear y la pizca de sal. Agregar los ingredientes secos de a poco y mezclar suavemente hasta conseguir una preparación homogénea.
- Volcar la mezcla en el molde y cocinar durante aproximadamente 35 a 40 minutos a 180 °C, o hasta que al insertar un palillo en el centro salga limpio.
- Retirar la ciambella del horno, dejarla enfriar durante algunos minutos antes de desmoldarla y terminar con azúcar impalpable por encima.

Uno de los puntos importantes de esta receta está en batir correctamente los huevos con el azúcar, ya que esto ayuda a incorporar aire a la preparación. También conviene evitar trabajar excesivamente la mezcla después de incorporar la harina.
Una vez terminada, la ciambella puede servirse sola o acompañada con frutas, mermelada o alguna crema. Sin embargo, su versión cubierta con azúcar impalpable, es una de las formas tradicionales de disfrutar este clásico italiano.




