
Una nueva investigación confirma que los oficios especializados se consolidan como alternativa real a la universidad entre los jóvenes de la Generación Z y sus familias.
Según el Blue Collar Report de Jobber —empresa canadiense de software para servicios del hogar que publica este estudio desde 2023—, el 42% de la Generación Z ya no considera la carrera universitaria como el camino más seguro hacia una vida profesional estable, frente al 36% que todavía sostiene esa postura.
La tendencia se profundiza entre los adultos. El 45% de los padres encuestados asegura que el modelo universitario tradicional dejó de ser la opción más confiable para garantizar empleo a largo plazo, mientras apenas el 34% mantiene esa convicción. Los datos, relevados en Estados Unidos y publicados por Forbes, reflejan un cambio estructural en la forma en que dos generaciones entienden el valor de la educación y el trabajo.
Los oficios especializados superan a la universidad como inversión, según los padres

El giro más pronunciado se registra entre los padres de la Generación Alfa: el 52% considera los oficios especializados una mejor inversión que un título universitario, en contraste con el 18% que sigue priorizando la educación superior tradicional. Para Scott Shaw, presidente y CEO de Lincoln Tech —institución estadounidense de formación técnica—, el fenómeno no implica un rechazo a la educación, sino una reinterpretación de lo que significa la seguridad laboral.
“Durante décadas, una licenciatura de cuatro años se consideraba la vía natural hacia la estabilidad. Hoy, los estudiantes sopesan el aumento de los costos de la matrícula, la deuda estudiantil, las cambiantes necesidades del mercado laboral y las oportunidades que ven en los oficios especializados”, señaló Shaw en declaraciones recogidas por Forbes.
La dimensión económica refuerza ese argumento. El 34% de los jóvenes encuestados cree que los oficios representan la vía más rápida para progresar económicamente, por encima del 27% que piensa lo mismo sobre la universidad. Entre los padres, el 47% afirma que la formación técnica brinda mayores oportunidades para emprender y el 51% sostiene que permite alcanzar la independencia financiera con mayor rapidez.
El avance de la IA empujó a familias y jóvenes a revaluar los empleos de oficina

La irrupción de la inteligencia artificial sumó urgencia al debate. Según el informe de Jobber, el 73% de los padres de la Generación Alfa manifestó preocupación por el impacto que la tecnología podría tener sobre las carreras profesionales de sus hijos, y el 68% aseguró que la IA los llevó a cuestionar la seguridad que históricamente se asociaba a los empleos de oficina.
Entre los más jóvenes, esa preocupación también orienta decisiones. El 76% de la Generación Z afirma que es importante elegir una profesión difícil de automatizar. Al mismo tiempo, el 38% percibe a la IA como una fuerza positiva dentro de los oficios especializados, un sector que demanda habilidades manuales y técnicas que los algoritmos no pueden reemplazar con facilidad.
Shaw destacó que muchos jóvenes identifican con claridad el vínculo entre las habilidades técnicas y el emprendimiento. “Los estudiantes pueden ver cómo un electricista, un técnico de climatización, un técnico automotriz o un soldador progresa desde aprendiz hasta profesional experimentado y, para muchos, finalmente hasta propietario de su propio negocio”, explicó ante Forbes. Con el 77% de la Generación Z declarando querer ser empresaria —según el informe—, ese recorrido resulta especialmente atractivo.
El estigma social y la ausencia de orientación escolar frenan el avance del sector

Pese al creciente interés, los oficios especializados todavía enfrentan obstáculos concretos. El 64% de los encuestados considera que persiste un estigma social alrededor de estas carreras. A eso se suma una omisión histórica en el sistema educativo: la mitad de los jóvenes de la Generación Z afirmó que ningún docente, consejero ni administrador escolar les recomendó alguna vez seguir una carrera técnica.
Shaw atribuye esa ausencia a una decisión de política educativa adoptada hace décadas. “A partir de la década de 1980, decidimos como país que debíamos enviar más estudiantes a la universidad y, para lograrlo, la mayoría de las escuelas eliminaron las clases de taller y otros programas técnicos”, explicó. Esa elección dejó a varias generaciones con escaso contacto con los oficios y contribuyó, según el ejecutivo, a la actual escasez de trabajadores calificados.
La situación empieza a revertirse. Más escuelas secundarias incorporan programas técnicos y algunos establecimientos ya ofrecen opciones de doble titulación en oficios especializados. Para Shaw, la clave está en garantizar que cada estudiante acceda al mismo nivel de información y orientación, sin importar el camino que considere. “El éxito nunca perteneció a un solo camino, y no debería ser así ahora”, concluyó.


