La lavanda es una de las plantas aromáticas más utilizadas en jardines y balcones y, al mismo tiempo, una de las especies que pueden reproducirse a partir de esquejes. Aunque suele cultivarse de forma directa en tierra, existe un método sencillo que permite observar cómo desarrolla nuevas raíces.

En este marco, especialistas en jardinería recomiendan un método simple y económico: poner una ramita de lavanda en un vaso con agua para intentar estimular la aparición de raíces y obtener una nueva planta a partir de un esqueje. La técnica funciona, aunque puede resultar menos confiable que hacerlo directamente en un sustrato adecuado.

Por qué la lavanda puede reproducirse a partir de un esqueje

La lavanda puede desarrollar raíces a partir de sus tallos, por lo que un esqueje sano puede colocarse en agua hasta observar nuevas raíces. Una de las ventajas de esta técnica es que permite ver el proceso sin necesidad de retirar la planta de la tierra.

Por qué la lavanda puede reproducirse a partir de un esqueje. (Foto generada con inteligencia artificial)
Por qué la lavanda puede reproducirse a partir de un esqueje. (Foto generada con inteligencia artificial)

Para que funcione, es importante elegir un tallo sano y retirar las hojas de la parte que quedará sumergida. Las hojas no deben tocar el agua porque pueden deteriorarse y favorecer la pudrición. Por eso, el método se recomienda porque:

  • Permite intentar reproducir una planta de lavanda a partir de un esqueje.
  • Permite observar el desarrollo de las raíces.
  • Es un procedimiento simple y económico.
  • No requiere tierra durante las primeras etapas.

Paso a paso: cómo poner lavanda en agua

  1. Elegí una ramita de lavanda sana, de preferencia que sea joven y sin flores.
  2. Cortá un tallo de unos 8 a 15 centímetros con una herramienta limpia.
  3. Retirá las hojas de la parte inferior del tallo.
  4. Colocá la ramita en un vaso con agua, al procurar que las hojas queden fuera.
  5. Ubicá el recipiente en un lugar luminoso, pero sin exposición directa al sol.
  6. Cambiá el agua cada pocos días para mantenerla limpia y reducir el riesgo de pudrición.
  7. Esperá la aparición de nuevas raíces, que pueden tardar varias semanas.

Cuando las raíces tengan un desarrollo suficiente, el esqueje puede trasladarse con cuidado a una maceta con un sustrato que tenga muy buen drenaje. Los especialistas advierten que dejarlo demasiado tiempo en agua puede dificultar su adaptación posterior a la tierra.

Las 3 ventajas de poner la lavanda en agua

  • Permite intentar reproducir la planta de manera sencilla.
  • Ayuda a controlar visualmente el desarrollo de las raíces.
  • Es una técnica económica y accesible para experimentar con esquejes.

Sin embargo, poner lavanda en agua no es necesariamente la mejor opción para conseguir una nueva planta. La especie es sensible al exceso de humedad y las raíces formadas en agua pueden tener más dificultades para adaptarse cuando pasan al sustrato. Por eso, los especialistas suelen preferir la propagación mediante esquejes directamente en una mezcla con buen drenaje.