En Chile, investigadores y veterinarios comenzaron a probar chalecos terapéuticos con cobre y zinc en pingüinos de Humboldt heridos para acelerar la cicatrización de sus lesiones, en un ensayo desarrollado en el Zoológico de Buin, en las afueras de Santiago.
Según informó Phys.org, la iniciativa surgió a partir de una tecnología que ya había sido utilizada en perros y gatos con resultados favorables en heridas cutáneas.
A partir de esa experiencia, especialistas chilenos adaptaron la prenda para estos animales marinos, con el objetivo de mejorar su recuperación en centros de rehabilitación.
Un traje adaptado para estas aves
Para crear estos trajes corporales, los investigadores primero midieron a los animales y confeccionaron los modelos iniciales cubriendo únicamente las zonas necesarias, al tiempo que procuraron no dificultar el movimiento.
Según explicó Ignacio Idalsoaga, director del zoológico, esta tecnología ya había mostrado utilidad en animales domésticos. “Durante años, se han probado chalecos con microfibras que contienen elementos como cobre y zinc en mascotas, especialmente perros y gatos, y han ayudado enormemente en la recuperación de heridas en la piel”, afirmó.
A partir de esa experiencia, el equipo se planteó su uso para estos individuos. “Empezamos a preguntarnos: ¿por qué no se puede usar esto con pingüinos?”, señaló Idalsoaga. El cobre y el zinc incorporados en la tela cumplen una función directa en el tratamiento.
De acuerdo con los veterinarios, ambos elementos ayudan a frenar el crecimiento de bacterias y hongos, mientras que el zinc también favorece la formación de nuevos vasos sanguíneos, un proceso importante para reparar tejido dañado.
La caída de nidos activos encendió alertas
La prueba de estos chalecos coincide con un momento delicado para los pingüinos de Humboldt en Chile, país que concentra la mayor población de esta especie considerada vulnerable.
Los investigadores chilenos e internacionales que revisaron las principales colonias de cría en 2024 y 2025 detectaron una caída del 63% en los nidos activos en comparación con los mismos lugares analizados 3 años antes. Ese dato reforzó la preocupación por el futuro de la especie.
Entre las amenazas señaladas aparecen el enredo en redes de pesca, la contaminación por plásticos, los brotes de enfermedades y la competencia con la actividad pesquera por el alimento disponible. A eso se suma la alteración del entorno marino vinculada a El Niño.
Ese fenómeno lleva aguas más cálidas a sectores del océano Pacífico y dificulta la presencia de los peces de aguas frías de los que dependen estas aves. Como consecuencia, los adultos deben desplazarse más lejos para alimentarse y, en algunos casos, abandonan sus nidos.
Más rescates en plena presión ambiental
Idalsoaga advirtió que el escenario actual puede empeorar en las próximas semanas: “Sobre todo ahora, con todos los problemas causados por El Niño, es probable que veamos muchos polluelos abandonados en las próximas semanas, con las lesiones que sufren en el medio ambiente”.
En distintos puntos del país, clínicas de fauna silvestre reciben ejemplares que llegan en mal estado a la costa. Algunos presentan cortes o traumatismos provocados por redes de pesca o hélices de embarcaciones, mientras que otros muestran signos de debilidad por falta de alimento.
Así lo explicó Tomás Pino, veterinario a cargo de Conservación Humboldt, una organización sin fines de lucro dedicada a rehabilitar fauna marina herida en el norte chileno. Según detalló, esos cuadros exigen cuidados constantes y tratamientos que muchas veces resultan difíciles de sostener.
Uno de los principales problemas es que los animales suelen interferir en su propia recuperación. Los pingüinos, dijo el veterinario, estiran el cuello para picotearse las heridas y quitarse los puntos, lo que retrasa la cicatrización y puede agravar el daño.
Un ensayo con respuesta positiva
Los chalecos fueron pensados para reducir ese riesgo, ya que la prenda impide que las aves accedan con el pico a la zona lesionada y, al mismo tiempo, permite que el cobre incorporado en la tela actúe sobre la herida.
Para los especialistas, esa combinación cumple una doble función: por un lado, protege físicamente el área afectada; por otro, aporta un entorno menos favorable para bacterias y hongos, lo que puede facilitar la recuperación.
Según Reuters, en las primeras pruebas la prenda fue aplicada en 5 ejemplares en rehabilitación. Pino afirmó que la respuesta inicial fue positiva. “Hemos visto que los pingüinos lo toleran bastante bien. Observamos que, de un día para otro, las heridas mejoraban con el chaleco”.
El ensayo abre una nueva posibilidad para el tratamiento de ejemplares lesionados en un momento de fuerte presión sobre la especie. Por ahora, los veterinarios siguen evaluando el uso de estas prendas en los centros de atención que reciben ejemplares heridos a lo largo de la costa chilena.



