Pagaron business para volver de Roma, los asientos no reclinaban y ganaron una indemnización de $800.000
El viaje de regreso a Buenos Aires debía ser el cierre tranquilo de unas vacaciones en Europa. Pero apenas subieron al avión en Roma , una pareja de jubilados descubrió que algo no estaba como esperaba. Los asientos que habían elegido y pagado dentro de la cabina business estaban dañados y no podían
El viaje de regreso a Buenos Aires debía ser el cierre tranquilo de unas vacaciones en Europa. Pero apenas subieron al avión en Roma, una pareja de jubilados descubrió que algo no estaba como esperaba. Los asientos que habían elegido y pagado dentro de la cabina business estaban dañados y no podían reclinarse.
Se trataba de un vuelo internacional de casi diez horas y los pasajeros habían pagado por una categoría que, entre otras comodidades, les permitía viajar en butacas reclinables.
Según denunciaron después, durante el trayecto no pudieron descansar y llegaron a destino con calambres y contracturas que, afirmaron, continuaron durante varios días.
El caso terminó en la Justicia federal argentina y el Juzgado Nacional en lo Civil y Comercial Federal N° 8 condenó a la aerolínea a pagar $800.000 por daño moral, a razón de $400.000 para cada uno de los pasajeros, más los intereses correspondientes.
Qué pasó dentro del avión
La pareja había comprado pasajes en clase ejecutiva para viajar desde Roma a Buenos Aires el 5 de septiembre de 2022. Además, había reservado asientos determinados dentro de la cabina business.
Sin embargo, al momento de abordar, el personal de la compañía les informó que esas butacas tenían un desperfecto y que el sistema de reclinación no funcionaba.
Los pasajeros pidieron que los cambiaran de lugar debido a la duración del viaje. La respuesta fue que la cabina ejecutiva estaba completa y que no había otros asientos disponibles.
La pareja había pagado por un vuelo en clase ejecutiva. (Foto: Imagen generada con IA)
De acuerdo con lo que quedó asentado en el expediente, la empresa les planteó tres alternativas: permanecer en los asientos defectuosos, pasar a clase económica o tomar otro vuelo al día siguiente.
La pareja finalmente decidió viajar en las butacas asignadas. Entre los motivos que tuvieron en cuenta estaba que ya habían despachado el equipaje, por lo que esperar otro vuelo también implicaba prolongar el inconveniente.
Durante el trayecto, según su relato, no pudieron utilizar los asientos de la manera en que habían contratado el servicio. La situación les provocó molestias físicas y también les impidió dormir con normalidad.
La comida también fue parte del reclamo
El problema con los asientos no fue el único episodio que llevaron a la Justicia.
Los pasajeros también denunciaron que durante el viaje recibieron una comida especial que se encontraba en mal estado. Según la presentación realizada en el expediente, avisaron al personal de la aerolínea, pero no obtuvieron una solución satisfactoria.
Además, la pareja había tenido un inconveniente en el vuelo de ida. En aquella oportunidad también habían tenido que ser reubicados, aunque finalmente consiguieron viajar en otras butacas y quedaron separados.
La aerolínea reconoció durante el proceso que los asientos del vuelo de regreso tenían un desperfecto. También sostuvo que había ofrecido alternativas a los pasajeros y señaló que uno de ellos había recibido un voucher como compensación, aunque finalmente no fue utilizado y venció.
Por qué la Justicia no devolvió el valor de los pasajes
La pareja había reclamado tres conceptos diferentes: el reintegro actualizado del valor de los pasajes, una indemnización por daño moral y daño punitivo.
El juez no hizo lugar al pedido para que la aerolínea devolviera el precio total de los boletos.
El motivo fue concreto: aunque el servicio no se prestó en las condiciones contratadas, los pasajeros completaron el viaje y llegaron a Buenos Aires. Por esa razón, el magistrado entendió que no correspondía ordenar la devolución íntegra del precio de los pasajes.
La pareja volvió a Buenos Aires en asientos que no se reclinaban. (Foto: Adobe Stock)
Tampoco prosperó el reclamo por daño punitivo. Para aplicar esa sanción, explicó el fallo, debe existir un incumplimiento de particular gravedad que justifique una consecuencia adicional a la reparación del daño.
Distinto fue el análisis respecto del daño moral. Para el juzgado, las pruebas permitieron acreditar que la pareja atravesó una situación de angustia, incomodidad y falta de descanso durante un vuelo internacional, además de no haber recibido las prestaciones en las condiciones que habían contratado.
También tuvo en cuenta las molestias físicas denunciadas y el inconveniente relacionado con la alimentación. Por esos motivos, estableció una indemnización total de $800.000, dividida en $400.000 para cada pasajero.
A esa suma se le deben agregar intereses desde el 5 de septiembre de 2022, fecha del vuelo, hasta el momento del pago efectivo. El fallo estableció que deberán calcularse según la tasa activa del Banco de la Nación Argentina. La empresa, además, quedó a cargo de las costas del proceso.