
El comandante general de la Policía Nacional (PNP), Óscar Arriola, afirmó este domingo que continuará con su vida junto a su familia y mantendrá la esperanza de que la situación de criminalidad mejore en el país, tras anunciar que solicitará su pase al retiro de la institución.
“Voy a seguir viviendo mi vida de la mano de Dios, como siempre, con mi familia y con mi corazón y espíritu siempre limpio, con mi conciencia muy tranquila de haber hecho las cosas, de haberme esforzado y rogando para que esto mejore”, dijo en una entrevista con el programa Punto Final.
El oficial señaló que no se marcha con sentimientos negativos hacia “nadie” y explicó que su decisión responde a una evaluación personal de la situación de la institución y de la gobernabilidad, pese a que, según afirmó, desde el Ejecutivo le pidieron que permaneciera en la Policía.
“Doy un paso al costado porque, aparte de ello, yo hablo de la gobernabilidad y también soy una persona que por más que sea no deliberante, amo al Perú, amo a mi institución”, señaló.

Agregó que ha percibido “embates” contra la institución que considera desproporcionados y que, tras evaluar la situación junto a su familia, decidió apartarse “por el bien de la institución”.
“Entonces, cuando esto sobrepasa, doy un paso al costado”, afirmó, al precisar que la solicitud de pase al retiro se concretará “en los próximos días”, una vez que concluya algunos asuntos de carácter operacional relacionados con el secuestro de un empresario minero y el cuádruple crimen de sus acompañantes en Trujillo, en la región La Libertad.
“Es cuestión de cerrar unos temas de carácter operacional, que ustedes van a darse cuenta, pero la decisión está tomada”, declaró.
Minutos antes de la entrevista, Arriola ofreció un mensaje televisado junto al presidente del Consejo de Ministros, Luis Galarreta, y el ministro del Interior, César Astudillo, en el que agradeció por su nombramiento a la expresidenta Dina Boluarte (2022-2025) y a los exmandatarios José Jerí y José María Balcázar, quienes lo mantuvieron en el cargo.

Su salida se produce en medio de una persistente ola de ataques atribuidos al crimen organizado en las principales ciudades del país, entre ellas Lima y Trujillo, esta última afectada por el avance de bandas dedicadas a la extorsión y el sicariato, además de delitos vinculados a la extracción ilegal de oro.
Por su parte, Galarreta consideró que, en la actual coyuntura nacional, la decisión de Arriola “debe ser entendido como un gesto de peruanos comprometidos con su país” y apuntó que la criminalidad no solo busca atentar contra las personas, sino también “debilitar las instituciones”.
En ese sentido, pidió a la ciudadanía mantener la confianza y aseguró que el Gobierno trabajará en “distintas estrategias para acabar con esta lacra”.
Entre las primeras medidas adoptadas por el Gobierno de Keiko Fujimori figuran la declaración del estado de emergencia para combatir la inseguridad en Lima, el Callao y varias ciudades del norte del país, así como la entrega a las Fuerzas Armadas del control exterior de las cinco cárceles consideradas más peligrosas del país.


