Sanjay Sah fue rescatado tras pasar nueve días atrapado en un túnel de la central hidroeléctrica Upper Trishuli 3A, en Nepal
 Ejército de Nepal/Imagen cedida a través de REUTERS.

A nueve días de oscuridad, barro y silencio dentro de un túnel de Nepal, Sanjay Sah se aferró a una frase para no ceder al miedo: “Hare Krishna”. Mientras el derrumbe mantenía bloqueada la salida de la central hidroeléctrica Upper Trishuli 3A, el trabajador convirtió ese mantra en una rutina íntima para sostener la espera hasta que los rescatistas lograron encontrarlo.

En un túnel de Nepal la meditación apareció como un recurso para atravesar el encierro, el miedo y la incertidumbre. Aunque no eliminó el peligro ni reemplazó la asistencia médica, la meditación pudo ayudar a regular el estrés, bajar la sensación de alarma y sostener cierta claridad mental en contextos límite, según la ciencia

Después del rescate, Sanjay Sah contó que se sostuvo repitiendo el mantra “Hare Krishna” mientras esperaba ser encontrado. Su caso no es un hecho asilado y remite a otro episodio ocurrido en junio de 2018, en Tailandia, cuando los 12 chicos del equipo Wild Boars y su entrenador quedaron encerrados en una cueva inundada y, de acuerdo con distintos reportes periodísticos, la experiencia del coach en prácticas de meditación ayudó a mantener la calma del grupo.

En situaciones de encierro, aislamiento o amenaza, el cuerpo entra en un estado de activación sostenida. La percepción de peligro acelera la respiración, eleva la tensión y multiplica los pensamientos repetitivos. En ese cuadro, una práctica simple, como concentrarse en la respiración o repetir un mantra, puede funcionar como un punto de apoyo para evitar el desborde, según los expertos.

El relato de Sanjay Sah volvió a poner ese mecanismo en primer plano. El rescate coincidió con la festividad de Krishna Janmashtami, mientras otro trabajador era trasladado en helicóptero a Katmandú para recibir atención médica.

Sah, de 30 años, relató que, cuando ocurrió la catástrofe el 26 de agosto, alertó a sus compañeros para que huyeran. “Les dije a todos que salieran corriendo”, afirmó. Calculó que había entre 40 y 45 personas en el lugar. Él no logró salir antes de que el derrumbe bloqueara la única vía de escape.

A oscuras dentro del túnel, sin saber cuántos días habían transcurrido, Sah se aferró a la oración. “¿Qué día es hoy? Yo estaba cantando el maha mantra adentro”, declaró luego de su rescate, según difundieron medios nepaleses.

Que dice la ciencia sobre la meditación

El neurólogo Claudio Waisburg, explicó en una nota reciente de Infobae que los efectos de la meditación son más consistentes en el plano mental y emocional. Según señaló, “disminuye el estrés percibido, mejora la ansiedad y los síntomas depresivos” en una magnitud que distintas revisiones ubican entre pequeña y moderada. También favorece la regulación emocional, la tolerancia al malestar y reduce la rumiación, es decir, ese circuito de pensamientos que se repite y alimenta la angustia.

Llevado a un escenario extremo, ese efecto puede ser decisivo para que una persona no quede tomada por el pánico. No resuelve el problema material, pero puede ayudar a atravesarlo con menos desgaste psíquico y con una mayor capacidad para sostener la espera, seguir indicaciones o conservar energía.

El trabajador contó que repitió el mantra “Hare Krishna” durante los días que permaneció aislado bajo tierra.
Army/Handout via REUTERS

El caso no prueba por sí solo un efecto médico de la meditación, pero ilustra cómo la repetición de una palabra, un sonido o una oración puede ofrecer estructura mental en una situación de incertidumbre prolongada. Frente a un entorno donde casi todo escapa del control personal, fijar la atención en una secuencia respiratoria o en un mantra —como ocurrió en el caso de Nepal— puede ayudar a organizar el tiempo interno y a frenar la dispersión del miedo.

La Mayo Clinic señala que la meditación puede aportar una sensación de calma, paz y equilibrio que beneficia tanto el bienestar emocional como la salud general. También indica que esos efectos no se limitan al momento de la práctica, ya que pueden extenderse al resto del día y ayudar a sobrellevar el estrés, enfocarse en el presente, reducir emociones negativas y mejorar la calidad del sueño.

Esa institución también describe distintos tipos de meditación que pueden adaptarse a necesidades y contextos diferentes. Entre ellos menciona la meditación guiada, basada en la visualización de imágenes mentales para inducir relajación; la meditación con mantra, que consiste en repetir en silencio una palabra o frase calmante; y la meditación con atención plena, que pone el foco en el momento actual, en general a través de la respiración, sin juzgar pensamientos ni sensaciones.

Según detallan los Institutos Nacioanales de Salud de Estados Unidos (NIH), numerosos estudios han demostrado de forma concluyente que las técnicas meditativas derivadas de los sistemas indios de filosofía, meditación y rituales, clasificados como “Tantra”, pueden producir cambios duraderos en la estructura y función del sistema nervioso de quienes las practican.

La experiencia de Tailandia mostró el valor de mantener la calma colectiva

La experiencia de Sanjay Sah en Nepal evocó el caso de los chicos atrapados en una cueva de Tailandia, donde la meditación también fue parte de la espera

El antecedente más citado en este tipo de situaciones es el de los chicos atrapados en la cueva Tham Luang, en Tailandia. El grupo permaneció aislado junto a su entrenador, Ekkaphon Chanthawong, que había pasado años como monje budista. En distintos testimonios recogidos entonces por la prensa internacional, familiares y expertos apuntaron que esa experiencia pudo haber sido útil para sostener la serenidad de los adolescentes mientras aguardaban el rescate.

Una nota publicada por CNBC recogió la mirada de Leah Weiss, especialista en meditación de la Universidad de Stanford, quien sostuvo que esa práctica probablemente fue crucial para la supervivencia del grupo. Según explicó, la meditación permite recuperar recursos cognitivos que, bajo amenaza, suelen quedar tomados por el miedo. Además, señaló que puede ralentizar el ritmo cardíaco, la respiración y el metabolismo, algo especialmente relevante en un escenario con aire y alimentos limitados.

La meditación del entrenador budista probablemente sirvió como herramienta para ayudar a los chicos a atravesar ansiedad, confusión y vulnerabilidad. También aparecía otro factor central en toda crisis: la calma de una figura de referencia puede ordenar emocionalmente al grupo.

En situaciones límite, la meditación no elimina el peligro, pero puede ayudar a regular la reacción de alarma
(Imagen Ilustrativa Infobae)

La práctica también puede ayudar a conservar descanso y sueño en medio de la situación límite

Otro beneficio destacado por los especialistas es su impacto sobre el descanso. En situaciones extremas, dormir bien puede ser imposible, pero aun así la meditación puede colaborar para disminuir la hiperexcitación que impide aflojar.

Waisburg sostuvo en Infobae que esta práctica ataca uno de los motores más habituales del insomnio moderno: “Estar hiperalerta más una mente acelerada”. Según explicó, ayuda a reducir el “enganche” con pensamientos anticipatorios, que suelen sabotear el sueño, y puede mejorar la calidad del descanso como estrategia no farmacológica complementaria.

Ese punto resulta relevante incluso fuera de un escenario de supervivencia. Cuando una persona lleva horas o días bajo tensión, cualquier herramienta que baje la activación fisiológica puede favorecer pausas de recuperación física y mental. En situaciones límite, esas pausas pueden ser parte de la resistencia, según los expertos

Pruebas de efectos sobre la regulación emocional y algunas funciones cerebrales

El impacto de la meditación también repercute en el cerebro y en la salud física. Un estudio publicado en la revista Frontiers in Human Neuroscience comprobó que la meditación trascendental genera un impacto particular en distintas áreas del cerebro vinculadas con el procesamiento visual, la memoria y las sensaciones corporales.

Otra investigación, realizada por la Escuela de Medicina Icahn de Monte Sinaí, halló que la meditación modifica la actividad de la amígdala y el hipocampo, dos regiones cerebrales que cumplen un papel central en la regulación emocional y en la memoria.

Estudios sobre meditación detectaron cambios en circuitos cerebrales asociados con la atención, la memoria y la regulación emocional
 (Imagen Ilustrativa Infobae)

Entre otros puntos, la meditación puede contribuir a bajar la presión arterial en algunas poblaciones y ayudar como complemento en ciertos cuadros de dolor crónico.

Ese marco no convierte a la meditación en una solución universal, pero sí permite entender por qué aparece de manera recurrente como recurso en contextos de estrés intenso. Su efecto no depende únicamente de una dimensión espiritual: también involucra mecanismos de atención, respiración y modulación fisiológica.

Los episodios de Nepal y Tailandia tienen un valor narrativo fuerte porque muestran personas sometidas a una presión fuera de lo común. Sin embargo, esos casos no deben leerse como demostración científica por sí solos. Lo que sí hacen es volver visible una idea respaldada por especialistas: en medio del miedo, la respiración guiada, la repetición de un mantra o una práctica de atención pueden ayudar a disminuir el pánico y a sostener la estabilidad emocional.

En escenarios cotidianos o en situaciones límite, la meditación no reemplaza el rescate, la atención médica ni las condiciones materiales de supervivencia. Pero, puede convertirse en una herramienta concreta para ordenar el cuerpo, bajar la reacción de alarma y atravesar el miedo con algo más de estabilidad.