La sonda New Horizons se lanzó en 2006 con el objetivo de estudiar Plutón, el objeto reconvertido en planeta enano que en su día fue el noveno planeta de nuestro sistema solar. En el viaje, como pasa con la mayoría de sondas que van así de lejos, hizo varios altos en el camino. Por ejemplo, tomó datos muy interesantes de Júpiter. Una vez en su destino, descubrió que la actividad en la superficie de Plutón es mucho mayor de lo que se pensaba y aportó muchísima información relevante al respecto. Seguía en plena forma, así que, a pesar de haber superado su objetivo, puso rumbo a Arrokoth, un objeto de dos lóbulos situado en el cinturón de Kuiper.
Llegar tan lejos fue un hito tan grande que el mismísimo Brian May le compuso una canción. Había llegado el momento de seguir adelante. New Horizons no parecía tener límites, así que los científicos del proyecto decidieron dirigirlo a estudiar los límites de la heliosfera. Cuenta con instrumentos esenciales para poder analizarla. Sin embargo, es posible que estos se apaguen de forma inminente por falta de financiación.
No hay dinero para los científicos. New Horizons está en plena forma. Esa no es la razón por la que tendrán que apagarse sus instrumentos, como sí ha pasado con otras naves. En este caso, el problema es que la NASA ha retenido 2 millones de dólares de su presupuesto anual, justamente el dinero con el que se tendría que hacer frente a los sueldos de los científicos que se encargan de analizar los datos de New Horizons aquí en la Tierra. No importa lo bien que funcione la sonda. Si nadie puede trabajar con sus datos, eso no sirve de nada.




